Evaluar una GPC representa valorar, de la manera más objetiva posible, si la GPC –ya sea en conjunto o sus elementos– ha alcanzado los objetivos que se había propuesto.
En el sentido más clásico, la evaluación puede referirse a cualquiera de los elementos siguientes con referencia a la GPC: la estructura, el proceso de elaboración y diseminación/implementación y los resultados obtenidos (Figura 2).
Figura 2. Ciclo "vital" de una Guía de Práctica Clínica

La evaluación requiere la definición de indicadores, cuantitativos o cualitativos, que deben ser sencillos, rigurosos, y estandarizados o comparables. Como ejemplo de indicadores cuantitativos pueden citarse los índices o razones, las proporciones (expresadas, frecuentemente, como porcentajes) y las tasas. Entre los indicadores cualitativos se mencionan los que miden expectativas, actitudes, opiniones y niveles de consenso, entre otros.
Es importante señalar que el proceso de evaluación lleva implícita la idea de acción, cambio o toma de decisiones y que, con este propósito, se lleva a cabo.
En este apartado se va a revisar la evaluación, por un lado, de la calidad del proceso de elaboración de la GPC y, por el otro, la evaluación de los resultados.