Ostrow y otros autores
sugirieron que los estados psicóticos responden a bajas dosis de antipsicóticos, aproximadamente de 1 a 5 mg de haloperidol dos veces al día, o una dosis equivalente de un antipsicótico de baja potencia.
Esta sería la forma de proceder en el caso de un primer brote psicótico en un paciente VIH.
En pacientes con psicosis esquizofrénica que también están infectados por el VIH, las dosis necesarias son similares a aquéllas usadas en pacientes esquizofrénicos.
La reducción progresiva de la masa corporal en los estadios más avanzados de la enfermedad deberá ser tenida en cuenta, y en consecuencia las dosis deberán ser ajustadas
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En los pacientes afectados por el VIH, en particular en aquellos en un estadio avanzado de la enfermedad o que están recibiendo otras drogas con efectos sobre el sistema cardiovascular, es importante considerar los efectos adversos derivados del bloqueo alfa-adrenérgico producido por los antipsicóticos de baja potencia
.
En este tipo de pacientes lo mejor sería comenzar con dosis bajas de antipsicóticos de alta potencia e incrementar las dosis lenta y progresivamente.
Dada la frecuencia del empeoramiento del SNC en estos pacientes y su sensibilidad al delirium, el uso inicial de agentes parkinsonianos no está indicado.
Si se presentan síntomas extrapiramidales, se deben añadir o agentes anticolinérgicos como el biperideno, o prescribir un cambio a un agente antipsicótico sedativo.
En el tratamiento de la psicosis relacionada con el VIH, se puede intentar una reducción en la dosis o una completa eliminación de los antipsicóticos una vez los síntomas están bajo control, pero siempre será necesaria una vigilancia estricta.