El balance calidad-tamaño en los formatos de imagen

En el diseño orientado a la web, resulta particularmente relevante conseguir un balance entre la calidad del producto y sus tamaños en kilobits. Un producto muy conseguido pero muy grande probablemente hará perder la paciencia al usuario, si la red es muy lenta. Cada kilobit de más se traduce en tiempo de espera frente a la pantalla mientras el producto se descarga.

Por el contrario, un producto que se descarga muy rápido pero que resulta excesivamente simple quizá no dejará satisfecho ni al usuario ni al diseñador, que ve limitada su creatividad.

Un ejemplo claro de este principio de balance calidad / tamaño es la elección del formato de imagen adecuado. Los navegadores interpretan automáticamente dos formatos de imagen: JPEG y GIF. ¿Cuál se tiene que utilizar?

Las imágenes realizadas con formato JPEG se comprimen para conseguir una gran calidad (pueden representar millones de colores) en unos tamaños de imagen reducidos. Superan al formato de imagen GIF en calidad y tamaño de archivo resultante si la imagen es muy compleja (por ejemplo, una fotografía en color).

Las imágenes de abajo son la misma. A la izquierda, con formato GIF (14 kb); a la derecha, con formato JPEG (4 kb).

Sin embargo, si los colores de la imagen no son muchos (recordemos que el límite para una imagen con formato GIF es de 256 colores), el formato GIF supera al JPG tanto en calidad final, como en optimización de los tamaños de archivo.

La imagen de la izquierda presenta formato GIF (4 kb), y la de la izquierda, formato JPEG (10 kb).

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