La tercera regla de Fisher y Ury tiene que ver con la creatividad. Siempre parece que no hay ninguna manera de partir el pastel que deje satisfechas a ambas partes. Se negocia sobre una única dimensión en términos de elegir esto o aquello. Todas las respuesta disponibles parecen residir en una línea recta entre la posición de uno y la posición de otro. El único pensamiento creativo que aparece es el de sugerir que se divida la diferencia. Las principales causas que impiden la generación de variadas posibilidades de acuerdo que puedan beneficiar a ambas partes son:
El juicio prematuro o las críticas inmediatas a los inconvenientes de cualquier idea nueva, además del temor a la posible explotación de la otra parte. La búsqueda de la respuesta única. La asunción de que el pastel es de tamaño fijo y, por tanto, el juego es de suma-cero. Pensar que resolver los problemas de la otra parte es problema de ellos.
Las prescripciones de Fisher y Ury para superar los obstáculos relacionados serían:
Separar el proceso de pensar en soluciones posibles del proceso de seleccionarlas y decidir. Hacer sesiones de brainstorming con el equipo negociador de la propia parte y, si fuera posible, también con el de la otra parte. Ampliar las posibilidades diferentes entre las que se pueda escoger. Recorrer analíticamente y en varias direcciones el camino que va del problema a su diagnóstico provisional, del diagnóstico a las prescripciones generales o teóricas y de éstas a las sugerencias específicas de acción. Ver la cuestión a través de los ojos de expertos en varias disciplinas. Modular acuerdos de diferentes intensidades para tener a mano la opción débil si la fuerte se revela irrealizable. Reducir o agrandar el alcance previsto del acuerdo para desbloquearlo. Buscar beneficios mutuos en la satisfacción creativa de los intereses de cada parte. Identificar los intereses compartidos que están latentes en toda negociación. Encajar y combinar las diferencias de intereses, creencias, preferencias temporales, pronósticos o aversión al riesgo. Averiguar sus preferencias. Buscar concesiones que representen un bajo coste para uno y altos beneficios para el otro, y viceversa. Hacer fácil la decisión del otro. Ofertar más que amenazar.