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Etapas del proceso de evaluación de tecnologías médicas
Identificación y priorización de las tecnologías médicas que se necesitan evaluar.
La identificación y priorización de las tecnologías, o binomios tecnología-condición clínica, que se necesitan evaluar se puede llevar a cabo por medio de mecanismos proactivos (la propia entidad evaluadora es quien decide realizar la evaluación de un determinado tema o aspecto) o reactivos (se delega en otra institución u organización).
A partir de aquí, se reconoce la existencia de incertidumbre con respecto al posible impacto epidemiológico y/o económico, a la variabilidad en la práctica clínica, a la posibilidad de cambio de los resultados de salud de la tecnología médica a evaluar, por lo que se especifican los aspectos éticos, legales y de expectativa social, entre otros, que se precisan clarificar. Se inicia entonces un procedimiento por el que se debe dilucidar cuál será la "pregunta de investigación", lo que implica enmarcarla en términos de evidencia científica (necesidad, eficacia, seguridad, efectividad, adecuación, equidad, eficiencia), de herramientas metodológicas, de tipos de diseño de estudios y de la medida del efecto a analizar.
- Revisión y/o producción de evidencia científica.
Toda posible área de conocimiento relacionada con la tecnología o condición clínica susceptible de evaluación se precisa revisar de manera sistemática.
Una vez obtenida la evidencia científica disponible, es necesario clasificarla según su calidad aplicando las escalas de calidad de la evidencia científica.
Si la evidencia científica revisada que se encuentra disponible resulta insuficiente o no concluyente, una posible solución será estimular la producción de datos primarios en el entorno, por ejemplo comisionando proyectos de investigación.
Es preciso recordar que muchas tecnologías, en particular cuando son emergentes, no reúnen la evidencia científica suficiente para avalar su uso generalizado, lo que no significa que no sean efectivas. Restringir de manera taxativa su adopción y utilización por este motivo podría ser negativo para los pacientes y para el sistema sanitario. Por esta razón, en estos casos, calificar dicha tecnología como "prometedora" o "esperanzadora" en sus resultados iniciales, es una solución excelente el promover investigación primaria sobre la misma.
Análisis del contexto (aspectos legales, éticos, organizativos, sociológicos y económicos).
El análisis de la efectividad y la idoneidad de la tecnología, de aspectos legales y éticos de organización y de aspectos sociológicos y económicos ayuda a contextualizar la información obtenida y enmarcarla en el ámbito del sistema sanitario propio y/o del peticionario concreto en cada caso, antes de emitir las conclusiones y/o recomendaciones. Asimismo, es necesario contextualizar la información obtenida.
Recomendaciones para la toma de decisiones.
Las conclusiones obtenidas al aplicar el proceso de evaluación se especifican en recomendaciones o en el diseño de estrategias dirigidas a los responsables de tomar decisiones en el marco del sistema sanitario.
Diseminación y, siempre que sea posible, implementación de los resultados de la ETM.
El producto de la ETM se difunde de forma activa, utilizando, en cada caso, un formato, un lenguaje y un medio de comunicación adecuado a las características del grupo destinatario principal de la información.
El siguiente paso es la implementación, entendida como una actividad que comporta el despliegue y la instauración de las actuaciones y medios necesarios para aplicar los resultados que se ha obtenido del proceso de ETM, por medio del diseño de estrategias concretas como, por ejemplo, la financiación de proyectos de investigación, dirigidos en particular a llenar los vacíos de conocimiento detectados en el proceso de evaluación.
Análisis del impacto de la ETM.
Este análisis permite medir la capacidad de inducir cambios positivos en las actitudes de los decisores, tanto a nivel de la práctica clínica como de la gestión de recursos, para poder evaluar de manera continuada el eventual éxito de las estrategias de diseminación e implementación y, lo que es más importante, monitorar la utilidad de la ETM para los responsables de la toma de decisiones.
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