La tumba de Tutanjamón

La tumba de TutanjamónLa tumba de Tutanjamón no sigue, desde el punto de vista constructivo, el modelo de tumba real de la dinastía XVIII, sino que es similar a alguna de las tumbas privadas del Valle de los Reyes, probablemente porque, al morir el rey prematuramente, se aprovechó y adaptó una tumba que en principio no le estaba destinada. La tumba consta de cuatro ámbitos: una antecámara con un anexo, la cámara funeraria y la "sala del tesoro". Es posible que estas dos últimas salas se añadieran a la muerte del rey, precisamente para adecuar el sepulcro a las necesidades de su nuevo propietario.

El que la tumba sea el espacio que permite el renacimiento del individuo es una noción que se expresa a través de cuatro "tramos" arquitectónico-simbólicos. Éstos son los mismos que existen en un templo, porque la tumba, en definitiva, reproduce en el mundo subterráneo el esquema del templo y porque la momia en la tumba es como la estatua del dios en el sancta sanctorum. Estos cuatro "tramos" representan las estaciones de la vida: concepción, gestación, nacimiento y resurrección, que se plasman bien a través de las distintas salas dispuestas en un determinado orden o bien a través de las escenas pintadas en las paredes de la cámara funeraria. La posición del ajuar y del sarcófago depende igualmente de esos cuatro momentos simbólicos.

Esto nos permite comprender las funciones que cumplen las cuatro salas de la tumba real. En este sentido, la tumba de Tutankahmón no es sino un ejemplo más, que, sin embargo, al haberse encontrado "intacta", ha permitido comprender mejor determinados aspectos relativos al ritual y a su simbolismo.

El espacio más importante era la cámara oeste o cámara funeraria que era considerada "la sala de la partida" y albergaba la momia. Su función era establecer un vínculo entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. En el templo equivalía al tabernáculo de la estatua divina o "sala de los misterios".

Ka del Faraón - tumba de TutanjamónLa cámara sur o "sala del trono" (en el templo, "la sala del jubileo" o "sala de la coronación") tenía como función la protección mágica de la momia, y allí dos estatuas del ka del faraón protegían la entrada a la cámara funeraria. En la cámara sur se colocaron los carros de guerra, los cetros y emblemas reales, es decir, todos aquellos elementos que el soberano utilizaba en el ejercicio normal de su cargo. También se hallaron aquí tres lechos funerarios que fueron utilizados para preparar la momia; no hay que olvidar que de la correcta preparación de la momia dependía la eternidad del faraón. El paso por la sala sur, así como todos los objetos depositados en esta cámara, devolvían al difunto su naturaleza regia.

A la cámara norte o "sala del tesoro" (en el templo, "la sala del agua") se accede desde la sala sur, con lo que se creaba un eje simbólico norte-sur, como el eje del Nilo, y se reforzaban así las ideas de fertilidad y crecimiento. El paso por la sala de la partida aseguraba la introducción del difunto en el mundo de los muertos que, por ello, estaba preparado para renacer. En la cámara norte el rey se disponía a renacer. La función de esta sala era proteger este proceso de gestación. Una figura de Osiris de tierra cubierta de grano (Osiris vegetato) anunciaba el nacimiento del difunto en el más allá.

La cámara este (en el templo, "la sala del nacimiento") tenía como función garantizar al difunto que nada le faltara. Contenía el mobiliario y los objetos de su infancia y de su madurez. Era en esta cámara donde, protegido por la diosa Hathor, el difunto "salía a la luz".

En la tumba de Tutankahmón sólo la cámara funeraria está decorada y los motivos que llenan sus cuatro paredes no dejan de reforzar la noción del renacimiento del rey en el más allá y su integración en el orden cósmico. El oeste era el punto de partida del itinerario hacia el más allá; por ello, en el muro oeste de la tumba las doce horas de la noche plasman el viaje del difunto, que culminaba cuando el difunto alcanza la luz, momento que en la decoración se representa por la emergencia de la barca solar. El cortejo fúnebre en el muro este traza el eje simbólico norte-sur que aseguraba el renacimiento del individuo. En el muro norte, tres escenas describen tres fases que garantizaban una vez más el renacimiento del rey. Relevante para el estudio de la historia política de este periodo, destaca sobre todo la primera de las escenas, en la que Ay, su sucesor, lleva a cabo el ritual de la apertura de la boca sobre la momia de Tutanjamón. En el muro sur, Tutanjamón recibe vida de Hathor, aquí representada como "Señora del Occidente".