Andrea Moreu, ganadora del premio extraordinario y del mejor trabajo final del máster universitario de Neuropsicología

«Mi gran ambición siempre ha sido conocer cómo funciona nuestro cerebro»

Andrea Moreu: «Ahora quiero cursar un doctorado, empezar a trabajar como neuropsicóloga y disfrutar de esta etapa como docente»

Andrea Moreu: «Ahora quiero cursar un doctorado, empezar a trabajar como neuropsicóloga y disfrutar de esta etapa como docente»

Los Estudios de Ciencias de la Salud han otorgado uno de los mejores premios de trabajo final de máster a Andrea Moreu, quien, además, se ha hecho con el premio extraordinario del máster universitario de Neuropsicología. Su trayectoria profesional siempre ha estado ligada a la atención sanitaria y, además, ahora también la compagina con su trabajo como profesora de Enfermería. 

Por Marian Antón

«Haz tu trabajo final sobre un tema en el que te sientas cómodo, sobre el que ya tengas algo de conocimiento y que quieras seguir profundizando»

¿Qué destacarías de tu trayectoria profesional?

Siempre me he dedicado al cuidado de las personas. Inicialmente, como auxiliar sanitario, y posteriormente, como enfermera, profesión a la que sigo dedicándome desde que finalicé la diplomatura (2008), disfrutándola y compaginándola con mi formación y especialización en psicología. Actualmente, también he empezado colaboraciones como neuropsicóloga de forma puntual. Dentro del ámbito de la enfermería, siempre he estado dedicada al amplio espectro neurológico y psiquiátrico, desde hospitalización hasta residencias y asociaciones. Ahora, tras mi especialización en neuropsicología y trastornos del movimiento, mi trabajo está centrado en la atención integral al enfermo de párkinson y a sus cuidadores y familiares en el ámbito nacional. Además, muy recientemente me he incorporado como profesora universitaria asociada de Enfermería en la Universitat Autònoma de Barcelona.

¿Qué te llevó al máster universitario de Neuropsicología?

Ya durante la carrera de Psicología tenía claro que una especialización o formación posterior era totalmente necesaria para poder ofrecer una atención de calidad. La carrera de Psicología nos da únicamente una base, una visión general de todo lo que abarca. Nunca debería ser suficiente para ponerte delante de un paciente. Mi gran ambición siempre ha sido conocer cómo funciona nuestro cerebro. En definitiva, por qué somos como somos, hacemos lo que hacemos, sentimos lo que sentimos y reaccionamos como reaccionamos. Y, de forma más concreta, saber cuál es la diferencia entre la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson y una demencia frontotemporal: todas ellas enfermedades neurodegenerativas, pero no iguales, y por esto, no todas deben ser tratadas de la misma forma. Por este motivo, la especialización en neuropsicología se presentó para mí prácticamente como una necesidad. 

¿Por qué escogiste precisamente la UOC?

La conocía por ser una de las que permiten, a priori, una buena formación a distancia. Siempre he compaginado trabajo y estudios, y hasta el máster, siempre había estudiado de forma presencial. Me gusta ir a clase, pero por motivos de trabajo, tuve que dejar el máster presencial de Neurociencias. Empecé a trabajar en el ámbito nacional como enfermera y era inviable seguir ningún tipo de formación presencial. Si quería seguir formándome con el objetivo de optar a un doctorado y profundizar en cómo funciona nuestro cerebro, tenía que buscar una buena facultad y una formación dentro de mis expectativas y motivaciones. Y en ese momento vi anunciada la primera edición del máster de Neuropsicología de la UOC. Conocía el nombre de algunos de sus docentes, coordinadores y colaboradores y me aventuré. Los tres aspectos que me ayudaron a tomar la decisión final fueron la existencia de un buen equipo de profesionales detrás, la posibilidad de hacer prácticas presenciales y tener las puertas abiertas a un doctorado por ser un máster oficial. 

¿Ha cumplido tus expectativas?

Totalmente. Siempre hay aspectos que mejorar en las primeras ediciones, pero, sin duda, todos los conocimientos adquiridos están a la altura del resto de formaciones presenciales. 

Hablemos de tu trabajo final de máster. ¿Qué tema escogiste?

El tema de mi trabajo final de máster se centra en el bilingüismo como componente de la reserva cognitiva y su potencial efecto neuroprotector en enfermedades neurodegenerativas; de forma específica, en la enfermedad de Huntington. Para poder entender el motivo de la elección del tema y la relación de estas variables hay dos aspectos clave que deben entenderse: qué es la enfermedad de Huntington y por qué el bilingüismo se presenta como un factor neuroprotector. 

Acláranos la primera. ¿Qué es la enfermedad de Huntington? 

Es una enfermedad neurodegenerativa y hereditaria muy grave que cursa con síntomas motores, psiquiátricos y cognitivos eminentemente disejecutivos. Además, lamentablemente, a pesar de tener un curso lentamente progresivo, su desenlace es fatal en unos quince años tras la aparición de los primeros síntomas. Actualmente, como el resto de enfermedades neurodegenerativas, no tiene cura, por lo que resulta altamente necesario poner en el punto de mira todos los posibles factores neuroprotectores que modulen su inevitable curso y el de otras patologías.

¿Y qué factor ejerce el bilingüismo como neuroprotector?

El motivo por el cual se plantea como variable neuroprotectora el uso de dos lenguas es justamente porque las estructuras cerebrales que sufren una degeneración en la enfermedad de Huntington están relacionadas con los mecanismos de control cognitivo del bilingüismo. Para que nos entendamos, comparten áreas cerebrales que los bilingües ejercitan de forma constante al usar dos lenguas. Por esto nos planteamos cómo afecta el uso de dos lenguas en la estructura y función cerebral en la enfermedad de Huntington y, más lejos aún, cuál es, si lo hay, el impacto del bilingüismo sobre las variables clínicas y la evolución de la enfermedad. Es preciso destacar que la idea no era, ni es, comparar monolingües y bilingües, sino que al encontrarnos en una población altamente bilingüe (catalán-castellano, castellano-catalán), el objetivo era poder graduar de más a menos bilingües según el uso de ambas lenguas a lo largo de toda su vida. Es decir, ver si a más «entrenamiento» por el uso continuo de estas estructuras y mecanismos de control cognitivo, más cambios estructurales, funcionales y clínicos se producían en la enfermedad de Huntington. 

¿Qué conclusiones alcanzaste?

De forma muy satisfactoria, después de los estudios de neuroimagen y las exploraciones neuropsicológicas y motoras, todos los resultados apuntaron a que el bilingüismo ejerce su papel neuroprotector manteniendo la integridad funcional y estructural de áreas específicas que en la enfermedad de Huntington sufren esta neurodegeneración masiva. Lo más destacable es que toda esta modulación estructural y funcional se relaciona en el ámbito clínico con una mayor preservación cognitiva, motora y funcional. Al final, estos resultados, más allá del bilingüismo y la enfermedad de Huntington, nos llevan a reflexionar sobre el importante papel de la estimulación cognitiva temprana como factor reforzador de la reserva cognitiva y, también, como modulador del curso evolutivo en las enfermedades neurodegenerativas. Hay que ejercitar la mente desde pequeños y de forma continua. 

¿Por qué crees que tu trabajo merecía el premio a uno de los mejores trabajos finales de máster de los Estudios de Ciencias de la Salud?

La verdad, me quedé sorprendida. Habíamos trabajado mucho, pero nunca pensé en un premio. Si tuviera que decir un motivo objetivo, un punto a favor fue la posibilidad de llevar a cabo y finalizar el proyecto de investigación completo gracias a todo el equipo de trastornos del movimiento de Sant Pau. A esto se le suman los resultados favorables a la hipótesis inicial, que, como he comentado, dan pie a seguir trabajando e investigando sobre la reserva cognitiva y las enfermedades neurodegenerativas, sobre qué podemos hacer, mucho antes de que aparezca cualquier tipo de deterioro cognitivo, para poner trabas a estas patologías que tienen, hasta el momento, un desenlace fatal. Y lo más importante: no solo es extrapolable a patologías, sino al envejecimiento natural. 

¿Qué dirías a los estudiantes que tengan que empezar su trabajo final de máster?

Todos los consejos son pocos cuando estás en situación de empezar. Tienes muchas ideas en la cabeza, te sientes con pocos recursos y con muchas dudas. Quizás lo principal es trabajar en un tema en el que te sientas cómodo, sobre el que ya tengas algo de conocimiento y que tengas interés en seguir profundizando. Los resultados del propio trabajo en el fondo son lo menos importante. Lo principal es disfrutar y aprender de todo el proceso, y esto se consigue cuando hay motivación.

¿Cuáles son ahora tus planes formativos o profesionales para el futuro?

Conmigo, nunca se sabe… Pero sí creo que tengo tres frentes o ideas en mente sin un plazo establecido: cursar un doctorado, empezar a trabajar como neuropsicóloga y disfrutar de esta nueva etapa como docente. En esta última, ¡ya estoy en ello!

«Hay que ejercitar la mente desde pequeños para luchar contra las enfermedades neurodegenerativas»

Más entrevistas
    Cargando...