Iván Alia, estudiante del máster de Ciencia de Datos (Data Science) desde Bulgaria

«Vivir en otro país es una experiencia extraordinaria que no se puede comparar con ir de vacaciones»

Iván Alia: «He vivido en Estados Unidos, Francia, España y, finalmente, ahora en Bulgaria»

Iván Alia: «He vivido en Estados Unidos, Francia, España y, finalmente, ahora en Bulgaria»

Después de pasar por Australia con Paula Monzón y por Madagascar con Diana Llorens, esta semana saltamos de la mano de Iván Alia a Sofía (Bulgaria), donde vive, trabaja y también estudia el máster de Ciencia de Datos (Data Science).

Por Marian Antón

«En todos los países se generaliza muchísimo sobre lo que se sabe de los otros países, y es muy importante dejar eso atrás para llegar a conocer a la gente del país en el que vives»   
 

¿Empezaste el máster antes o después de llegar a Bulgaria?

En mi caso, empecé estos estudios una vez que ya estaba aquí.

¿Y cómo los llevas? 

Aunque la UOC pone todos los medios y facilidades para el estudio, realmente muchas veces se me hace cuesta arriba compaginarlo con el trabajo. Si no trabajara, podría llevar a cabo el máster en un año, pero en mi caso me he planteado terminarlo en dos años y medio. Mi trabajo es muy exigente y dar el tiempo suficiente a los estudios es bastante complicado. Este máster lo hago realmente por gusto, por querer aprender y ponerme un poco más al día, lo que hace las cosas más fáciles.

¿Fue el trabajo lo que te llevó a vivir a Bulgaria?

Sí, la decisión fue debida principalmente a que el proyecto en el que trabajaba en España después de seis años se terminó y me ofrecieron seguir trabajando en Bulgaria para la misma empresa.

¿Le sorprendió a tu entorno esta decisión?

No fue nada extraordinario para ellos. Ya era el cuarto salto a otro país que realizaba: he vivido en Estados Unidos, Francia, España y, finalmente, ahora en Bulgaria.

¿Fueron complicados los preparativos? 

En mi caso, fueron bastante simples, ya que mi empresa siempre pone a disposición una compañía que se dedica al traslado. Solo tuve que hacer la maleta. Esta vez, decidí trasladarme a un nuevo país sin llevar muebles, lo cual lo hizo todo más fácil.

¿Cómo fueron las primeras impresiones tras tu llegada?

Llegué en las Navidades del 2008, con todo nevado y con mucha pobreza a la vista. Hasta ahora, siempre había estado en países del oeste de Europa y el cambio fue un choque importante. Había poca gente que hablara inglés por la calle y el alfabeto cirílico no ayudaba mucho a entender las cosas.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

La gente, que me acogió rápidamente, siempre dispuesta a ayudarme, incluso cuando la comunicación no era fácil. 

¿Y algo negativo?

Me dio mucha tristeza la dejadez que tiene el país en el cuidado y mantenimiento de las ciudades y los pueblos, principalmente debido a la pobreza. El dinero de Europa no siempre llega a su destino final. Eso sí, en los últimos años se está viendo cierta mejoría.

¿Qué echas de menos de tu vida en España?

Realmente echo de menos a la familia y a los amigos, pero es algo a lo que me he acostumbrado después de llevar tantos años fuera de España.

¿Cómo es tu día a día ahora?

Empieza normalmente a las 6 de la mañana para ir al gimnasio (o las 5 para estudiar). Después, voy corriendo a la oficina para poder entrar antes de las 9 de la mañana. Como no tengo coche, todos mis traslados son con combinación de metro y tranvía. El trabajo normalmente absorbe mis días, de ahí que me levante tan temprano. Sé cuándo llego a la oficina, pero no tengo claro cuándo saldré, así que procuro no hacer muchos planes para la tarde. En general, me paso la mayoría del tiempo en reuniones o planificando actividades para los equipos que lidero. La comida normalmente es entre reunión y reunión enfrente del ordenador, poniéndome al día de los correos que llegan. Una vez que logro salir de la oficina, ceno con mi mujer y, dependiendo del momento del curso, o estudio o veo un poco la tele antes de irme a la cama.

¿Cuál es el mayor aprendizaje de esta etapa fuera de tu país?

Me he dado cuenta de que, indistintamente del país, la gente en general quiere lo mismo: una familia, amigos y un trabajo estable. Pero sobre todo, al conocer múltiples culturas, me he percatado de que en todos los países se generaliza muchísimo sobre lo que se sabe de los otros países, y que es muy importante dejar eso atrás y llegar a conocer a la gente del país en el que vives.

¿Te gustaría volver?

Por ahora no me lo planteo. Hoy en día, viviendo en Europa, siempre se puede ir a España rápidamente en caso de necesidad, así que seguiré en Bulgaria.

¿Qué consejo les darías a los que se plantean hacer las maletas para ir a vivir en el extranjero?

El primer consejo es que lo hagan, que vean otros países y que los conozcan viviendo en ellos. Es simplemente una experiencia extraordinaria que no se puede comparar con ir de vacaciones. Lo siguiente que siempre recomiendo es que, si te vas a vivir a otro país sin poder contar con alguien que te ayude a empezar, realices una buena planificación. Lo mejor es ponerse en contacto con alguien que viva en el país y que te pueda ayudar y aconsejar. Hoy en día hay muchos foros de internet de expatriados que están dispuestos a ayudarte.

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