Estos criterios no son excluyentes, sino que pueden complementarse unos con otros. Es decir, una misma fuente puede ser, al mismo tiempo, primaria, documental, regional y especializada.
En la segunda parte del programa, analizaremos de forma más detallada las denominadas obras de consulta, más conocidas como obras de referencia.
Esta clasificación es la más común y aceptada. Clasifica las fuentes según el grado y la intensidad de información que proporcionan.
El resto de las tipologías también incluye la característica de fuente primaria o secundaria. Por ello trataremos este tipo más detalladamente.
Fuentes primarias o documento primario
|
 |
|
Las fuentes primarias son aquellas que nos proporcionan información nueva u original, es decir, de primera mano.
|
|
 |
Normalmente, se presentan en forma de monografías o publicaciones periódicas. Del mismo modo, aparecen en partes de estas publicaciones, como por ejemplo los artículos, y en el colectivo denominado literatura gris (tesis, actos de congresos, documentos de trabajo, etc.).
También incluimos aquí las obras de referencia o de consulta que contienen información final, como los diccionarios, los anuarios y las enciclopedias.
La norma ISO 5127/2-1983 define el documento primario como "document presenting information which is essentially original in character".
Fuentes secundarias
|
 |
|
Las fuentes secundarias son aquellas fuentes o aquellos documentos que tienen por finalidad indicar qué fuente o documento contiene o puede proporcionarnos la información final.
|
|
 |
No contienen información acabada, sino que siempre remiten a fuentes o a documentos primarios.
Normalmente se identifican como fuentes secundarias aquellas obras de referencia o de consulta que nos remiten a otra fuente, como por ejemplo las bibliografías, los catálogos o los repertorios.
Fuentes secundarias refundidas
|
 |
|
Las fuentes secundarias refundidas son aquellas cuyos contenidos se han tomado de otros documentos secundarios y que nos remiten a fuentes o a documentos secundarios.
|
|
 |
Arturo Martín Vega introduce el término fuentes secundarias refundidas, que incluye las bibliografías de bibliografías y de repertorios. Según otros autores, es necesario añadir aquí los documentos resultantes de procesos de elaboración, como por ejemplo las estadísticas, las encuestas, la recopilación de información y los trabajos de campo.