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| Una paradoja inicial
| Cronología | Los
principios de la poesía |La choreia
|La música |La poesía
|Los principios de las artes plásticas |Los
conceptos estéticos de los griegos |La
estética de los primeros poetas |
Al estudiar el pensamiento clásico sobre pintura y escultura no se puede evitar una cierta perplejidad al comprobar que, a pesar de la familiaridad que los autores griegos y romanos tuvieron con las obras de arte, y a pesar de que filósofos, poetas y retóricos sentaron las bases de la discusión crítica de las artes visuales mediante la acuñación de conceptos clave, como imitación, expresión, armonía, no elaboraron una teoría del arte. ¿Es resultado de la pérdida de textos o refleja la profunda ambigüedad de los conceptos mismos?
Ciertamente, la literatura clásica nos ha llegado en estado muy fragmentario. El único tratado antiguo conservado en su integridad es De architectura, del arquitecto romano Vitruvio (fines del siglo I ane), pero sólo se refiere a las artes figurativas de paso, y no proporciona ninguna teoría sobre la pintura o la escultura. En cambio, sí que existen (o existieron) numerosos tratados sobre música, poesía y retórica.
No sólo no existe una teoría sobre las artes visuales, sino que la cultura clásica no tuvo un término específico para lo que nosotros llamamos arte. El concepto más cercano es el de techne y su equivalente latino ars, términos que denotan toda clase de habilidades humanas, artesanía y conocimiento técnico. De esta manera se puede hablar del arte de la agricultura o de la medicina, o de la carpintería, al igual que de un arte de la pintura o escultura.
Techne se opone frecuentemente a naturaleza (pyhysis). Por ello, Hipócrates contrasta naturaleza (vida) con arte (medicina). El pensamiento griego presupone que, mientras la naturaleza actúa por pura necesidad, la techne implica una elección humana deliberada. Por tanto, techne puede oponerse a la habilidad instintiva y a la mera casualidad. Techne puede indicar, pues, el procedimiento por el que se puede alcanzar deliberadamente una meta preconcebida.
En la tradición aristotélica, techne está relacionada con la producción (poietike) más que con la simple acción. Para Aristóteles el arte es un proceso determinado que conduce a una forma final de la materia preexistente (Física, 194 b. 24 y ss). Hablando de arquitectura, en la Etica a Nicómaco (VI.4.1140a) da una definición de techne: "Ahora bien, puesto que la construcción es un arte y es un modo de ser racional para la producción, y no hay ningún arte que no sea un modo de ser para la producción, ni modo de ser de esta clase que no sea un arte, serán lo mismo el arte y el modo de ser productivo acompañado de la razón verdadera".
Parece, pues, que la paradoja que encontramos en lo que se
refiere a las artes visuales (familiaridad, por una parte;
ausencia de una teoría específica, por otra) no es el resultado de
la pérdida de tratados. La paradoja indica que existe un problema
básico, que es inherente a la aproximación clásica a las artes
figurativas. Veamos, pues, cuál fue esta aproximación.
Cronología
Cronológicamente, se suele considerar que la reflexión estética
en la antigüedad comienza en el siglo V o VI ane y se desarrolla
hasta el siglo III de nuestra era. También se suele considerar la
existencia de dos momentos: el helénico y el helenista, siendo el
siglo III ane su frontera. Además, la estética helénica abraza dos
fases: el período arcaico y el clásico.
1. Los principios de la poesía
Cuando aparecen las primeras reflexiones estéticas de los griegos, su cultura llevaba ya una larga tradición que se remonta al mundo minoico y al micénico.
Es interesante constatar que fueron los poetas quienes, en
primer lugar, se pronunciaron sobre lo bello y el arte, antes de
que lo hicieran los filósofos. Este inicio marcará, en parte, el
posterior desarrollo de las ideas estéticas en Grecia.
a) La choreia
La "triúnica choreia". Los griegos empezaron ejerciendo sólo dos tipos de arte: uno expresivo (poesía, música y danza) y otro constructivo (arquitectura, escultura, pintura). Nietzsche ya observó esta dualidad y la concibió como dos actitudes hacia el arte, la apolínea y la dionisíaca. [Nietzsche, Friedrich (1997), El nacimiento de la tragedia o Grecia y el pesimismo. Madrid. Alianza Editorial. 17 º ed. 280 p. Nietzsche, F. (1980), El origen de la tragedia. Madrid. Espasa Calpe, 7ª ed.]
La danza se fusionaba con la música y la poesía en una totalidad, formando un solo arte, la "triunica choreia" como la llamó Tadeusz Zielinski. Consistía en expresar los sentimientos mediante sonidos y movimientos, mediante palabras, melodía y ritmo. El nombre de choreia subraya el papel esencial de la danza: proviene de choros que, antes de significar canto colectivo, servía para denominar a la danza colectiva.
Catarsis. Arístides Quintiliano (siglo II/III) afirma sobre el arte primitivo de los griegos que era, antes que nada, una expresión de sentimientos.
"Ya los antiguos sabían que el canto unos lo practican cuando están animados, cuando experimentan placer y alegría, otros cuando están melancólicos y tristes y otros, en un estado de divina embriaguez o éxtasis religioso."
Se trataba de desahogar los sentimientos con la esperanza de encontrar alivio. El papel que posteriormente corresponderá al teatro y a la música, lo desempeñaba originariamente la danza.
"Las ofrendas dionisíacas y otras parecidas tenían su justificación, ya que las danzas y cantos ejecutados en ellas producían un alivio".
El testimonio de Arístides nos indica que:
la primera choreia de los griegos era de carácter expresivo, que exteriorizaba los sentimientos, que era acción y no contemplación
servía para apaciguar y mitigar los sentimientos (purificar las almas = katharsis)
Mimesis. Al primitivo arte expresivo Arístides lo llamó imitación (mímesis) y es el segundo término que apareció en la estética griega. En un primer momento significaba la manifestación de sentimientos, el hecho de expresarse, la exteriorización de experiencias vividas mediante gestos, sonidos y palabras. Significa imitación, pero en el sentido del actor no del copista. El término no aparece aún en Homero ni en Hesíodo; surgió probablemente primero en el culto dionisíaco, donde se refería a la mímica y a las danzas rituales de los sacerdotes (en los himnos delios y en Píndaro, mímesis significa danza). Después pasó a significar el arte del actor, más tarde fue aplicada a la música y, posteriormente, a la poesía y a las artes plásticas. Entonces se transformó su significado.
La danza fue, originariamente, el arte principal de los griegos; no poseían aún una música ni una poesía independientes. Con el tiempo, la música y la poesía se desarrollaron como artes independientes fuera de la "triúnica choreia".
Sobre la base de este primitivo arte expresivo, se fundamentó la primera teoría:
los griegos interpretaban la poesía y la música en forma
expresiva y emotiva.
la "choreia" vinculada al culto y a la magia,
facilitó posteriormente la tesis de que la poesía es
encantamiento.
la "choreia" con su expresividad fundamenta la
primera teoría sobre el origen del arte: es una expresión
natural del hombre, es indispensable para él y constituye una
manifestación de su naturaleza.
se plasma un dualismo entre la poesía y la música por una lado, y las artes plásticas por otro. Durante mucho tiempo no se percibió ninguna relación entre la poesía y las artes plásticas.
b) La música
Relación música y culto. Pronto se separó la música de la "triunica choreia", aunque siguió desempeñando la función principal de expresar los sentimientos, manteniendo los vínculos con la religión y el culto.
Del culto a los distintos dioses nacieron diferentes formas de música:
el peán era cantado en honor a Apolo
el ditirambo se cantaba a coro durante las fiestas
primaverales, en honor a Dioniso
la prosodia se cantaba en las procesiones
La música formaba parte de los misterios, era una especie de don especial de los dioses y se le atribuían cualidades y poderes mágicos. Las sectas órficas afirmaban que la música enloquecedora arrancaba el alma de sus lazos corporales.
Relación música y danza. La música griega conservó los vínculos con la danza. Los cantores del ditirambo, disfrazados de sátiros, eran a la vez danzantes. La danza griega tenía más de música que de danza; lo esencial era el ritmo.
Relación música y poesía. Estrecha vinculación de la primitiva música con la poesía: no había otra poesía que la cantada, ni otra música que la vocal. Arquíloco y Semónides eran poetas a la par que músicos; sus poemas eran cantados. En las tragedias de Esquilo, las partes cantadas (méle) eran más numerosas que las habladas (metra). Un solo de cítara fue una novedad en los juegos píticos del año 588 ane. Los instrumentos eran poco audibles, no muy sonoros y nada vistosos; servían sólo como acompañamiento. No utilizaban instrumentos de metal o de piel; básicamente usaban la lira y la cítara (una lira perfeccionada).
De oriente importaron los instrumentos de viento, sobre todo el aulós, parecido a la flauta, que podía producir una melodía continua, lo que fue considerado un estímulo orgiástico. Ocupó el puesto principal en el culto a Dioniso, igual que la lira en el culto a Apolo. Todavía Aristóteles hace una clara distinción entre citarística y aulética.
El ritmo. La música griega era sencilla, el acompañamiento unísono. No conocían la polifonía. Teorizaban a partir del principio de la consonancia (synfonia): la consonancia entre los sonidos nace cuando éstos se compenetran hasta el punto que se hacen indistinguibles, lo que ocurre cuando las relaciones entre los sonidos son de lo más sencillas.
El ritmo domina sobre la melodía, lo que se justifica por el
hecho de que la música estaba unida a la poesía y a la danza.
c) La poesía
La gran poesía épica de los griegos nació probablemente en los siglos VIII ane (la Ilíada) y VII ane (la Odisea). Era la primera poesía escrita en Europa. Basadas en la tradición oral, son obra de diversos poetas y fueron considerados como libros sagrados. Veían en esta poesía no sólo el arte sino también la suprema sabiduría. Estableció y contribuyó a la formación de la religión olímpica; en el mundo divino y mítico de la poesía homérica reinaba el orden, todo sucedía de una manera racional y natural. Los dioses no eran traumaturgos y su comportamiento era regido por la naturaleza más que por las fuerzas sobrenaturales.
En la época en que se empezaba a reflexionar sobre la belleza y el arte, los griegos poseían ya una variada poesía. Junto a la homérica, tenían la poesía épica de Hesíodo, la lírica de Arquíloco, Anacreonte, Safo y Píndaro.
Esta temprana poesía de los griegos se adelantó a la prosa. Incluso los tratados filosóficos tenían forma de poemas. Estaba relacionada con la religión y el culto; los cantos estaban vinculados con las procesiones, ofrendas y ritos; por esta vinculación, la poesía era de carácter público, social, colectivo y estatal.: estaba destinada a ser cantada y hablada, y no a una lectura individual. Incluso la lírica erótica no tenía un carácter de confidencia individual, sino que más bien era cantada en público en los banquetes.
La poesía era una expresión de sentimientos y de fuerzas sociales más que de sentimientos individuales. Era utilizada como arma en la lucha social: las elegías de Solón tienen un carácter político, la poesía de Hesíodo una queja contra las injusticias sociales, la de Alceo se hace eco de la lucha contra los tiranos y la de Teognis era una queja de la aristocracia que había perdido su posición. Su carácter público y su relación con los problemas sociales, hacía que la poesía tuviera gran resonancia en Grecia.
Se trata, pues, de una poesía arcaica pero perfecta, basada en la creación popular pero llena de maestría, actual por con el patetismo de la distancia, lírica pero pública. Constituye un documento de cómo se entendía el arte en una época que no había formulado explícitamente sus ideas. Concebía el arte como vinculado con la religión y con los mitos, como un producto colectivo y público capaz de servir a los fines sociales, políticos o vitales, pero a la vez como producto alejado de la vida, que hablaba a los hombres desde cierta distancia. Éste fue el modelo que sirvió para formular las primeras ideas y definiciones de los bello y del arte.
Según Plutarco, "hubo una época en la que los poemas,
la poesía y los cantos constituían la forma normal de expresión".
Se ve, pues, en la poesía, la música y la danza, la forma
primitiva y natural en que el hombre expresaba sentimientos. Sigue
Plutarco, "más tarde, cuando se produjo un cambio en la vida
del hombre, en sus vicisitudes y naturaleza, se abandonó lo
sobrante, se quitaron de las cabezas los adornos dorados, se
prescindió de los suaves vestidos de púrpura, se cortó el largo
pelo y se quitó los coturnos, porque se había acostumbrado, y con
razón, a jactarse de la sencillez y a ver en lo sencillo el mayor
adorno, magnitud y esplendor. También el habla cambió su forma, y
la prosa separó la verdad del mito".
2. Los principios de las artes plásticas
Para los griegos, la arquitectura, pintura y escultura estaban
muy distanciadas de la poesía, de la música y de la danza. Sus
funciones eran distintas: las primeras producían objetos para
contemplar, mientras que las segundas expresaban sentimientos. Las
primeras eran contemplativas, las segundas expresivas.
a) La arquitectura
Los siglos VIII, VII y VI ane produjeron, también una gran arquitectura. A pesar de los préstamos (las columnas y columnatas egipcias, el tejado a dos aguas nórdico) era una creación original y homogénea. Tenían la convicción de que era una libre creación suya, que la habían creado sin estar limitados por exigencias técnicas ni por las propias del material empelado, que eran ellos quienes determinaban la técnica, y no al revés. Ya en el siglo VI pasaron de la madera y la caliza a las piedras preciosas y al mármol. Muy pronto emprendieron obras de mayores dimensiones: el templo de Hera en la isla de Samos, de finales del siglo VI ane, era una enorme construcción de 133 columnas.
Al igual que la poesía, su arquitectura estaba vinculada con la
religión y el culto. Los esfuerzos de los arquitectos griegos
estaban dirigidos hacia la edificación de los templos.
b) La escultura
No había alcanzado la perfección de la arquitectura, ni era tan independiente, ni tan definitiva en sus formas. Vinculada al culto, se limitaba a estatuas de dioses y a la decoración de los templos (frontones y metopas). Pronto empezaron a esculpir al hombre, primero sólo a los muertos, y con el tiempo a personajes ilustres (vencedores en los juegos). El artista no representaba el mundo de los hombres, sino el de los dioses.
El culto griego era antropomórfico y así era también la
escultura griega: representaba a los dioses en forma humana.
Servía a los dioses, pero reproducía al hombre. Pero no
representaba a hombres individuales: rostros esquemáticos,
inexpresivos, formas geométricas más que orgánicas. Los cabellos y
pliegues de los vestidos los componían geométricamente, siguiendo
diseños orientales, sin preocuparse por su realismo.
c) Limitación formal, perfección técnica
Se trataban siempre los mismos temas y se empleaban siempre las mismas formas. No aspiraba a ser variado o novedoso. Su repertorio era limitado, tanto en los temas, como en los motivos iconográficos, esquemas de composición, formas decorativas y principales conceptos y soluciones. En los templos sólo estaban permitidas pequeñas variaciones (las proporciones de sus elementos, la cantidad y altura de sus columnas, su espaciamiento, las dimensiones de los intercolumnios, el peso del entablamento). Sólo se esculpía a la figura masculina desnuda y a la femenina vestida, y ambas frontalmente y con una rígida simetría.
El hecho de plantearse el mismo objetivo y servirse del mismo
esquema causó la elaboración de la técnica necesaria, el dominio
de la forma y un nivel medio de calidad muy alto.
d) Las normas del arte
Los artistas no trataban su arte como objeto de inspiración e imaginación, sino de habilidad y obediencia a unas normas generales. Por eso dieron al arte un carácter universal, impersonal y racional. La racionalidad entró de lleno en el concepto de arte adoptado en Grecia: la racionalidad del arte y el hecho de basarse en normas constituyen un elemento importante de la estética arcaica griega. En arquitectura estas normas se referían a las columnas y entablamento de los templos, a los triglifos y metopas, a las proporciones, y fueron codificadas en dos estilos: el dórico y el jónico.
A finales de la era arcaica, los griegos poseían ya un gran
arte, pero no reflexionaban sobre él teóricamente.
3. Los conceptos estéticos de los griegos
Para poder pensar y hablar sobre el arte que creaban, debieron
servirse de algunos conceptos relacionados con él. Parte de estos
conceptos se formó antes de que los filósofos entraran en escena,
que los recogieron, desarrollaron y transformaron.
a) El concepto de belleza
La palabra "kalón" que traducimos como "lo bello", tenía un sentido distinto del actual. Significaba todo lo que gusta, atrae o despierta admiración. Designaba lo que complace a los ojos y a los oídos, lo que nos gusta dada su forma y estructura; abarcaba imágenes y sonidos, así como rasgos de carácter. Un conocido oráculo de Delfos decía: "lo más bello es lo más justo".
Otros conceptos iban precisando y concretando esta idea amplia
de belleza. Los poetas escribían sobre la "gracia" que "alegra a
los mortales", los himnos de la "armonía" del
cosmos, los artistas plásticos de la "symmetria", o
sea de la conmensurabilidad o de la medida adecuada (de "syn",
conjuntamente, y "metron", medida), los oradores de la "euritmia",
es decir, del ritmo adecuado y de las buenas proporciones. Los
conceptos de armonía, simetría y euritmia llevan el sello de los
filósofos pitagóricos.
b) El concepto del arte
Con la palabra "techne" que traducimos como arte, pasó lo mismo que con la belleza: los griegos la entendían más ampliamente que nosotros. Entendían por techne todo producto de la habilidad técnica. Era para ellos arte no sólo el trabajo del arquitecto sino también el del carpintero o del tejedor.. aplicaban el término a toda actividad humana (en cuanto opuesta a la naturaleza) en la medida en que era productiva (y no cognoscitiva), dependiente de la habilidad (y no de la inspiración), y conscientemente guiada por normas generales (y no sólo por la rutina). Estaban convencidos de que la habilidad en el arte era primordial, razón por la cual consideraban el arte como actividad intelectual; hacían hincapié en el conocimiento que el arte presupone, y era ese conocimiento lo que más estimaban.
No disponían de un concepto que comprendiese la arquitectura,
la pintura y la escultura. Su amplio concepto de arte (que
correspondería a lo que hoy llamamos "maestría"), perduró hasta el
final de la antigüedad.
c) División de las artes
No dividían las artes en bellas y artesanas. Creían que todas podían ser bellas; afirmaban que el artesano (demiurgos) podía alcanzar la perfección y llegar a ser maestro (architekton) en cada arte.
Su actitud hacia los que practicaban las artes era compleja: los estimaban por los conocimientos que poseían, pero a la vez los despreciaban por su trabajo artesano, físico y remunerativo.
Los griegos dividían las artes en liberales y serviles, según exigiesen, o no, el esfuerzo físico, y tenían un concepto bastante restringido de cada arte en particular: consideraban como un arte separado el de tocar la flauta (la "aulética"), así como la "citarística", el arte de tocar la cítara. Tampoco trataban como pertenecientes a un mismo arte los trabajos escultóricos ejecutados en piedra, y los moldeados en bronce. Del mismo modo consideraban como distintos campos de actividad creativa la tragedia y la comedia, la poesía épica y la ditirámbica. Empleaban poco nociones como música o escultura. Admiramos su escultura y poesía, mientras que ellos mismos no poseían en su léxico conceptual, los términos que indicaran estas actividades.
El vocabulario griego puede inducir a errores. "Póiesis"
(que viene de "poiein", hacer) significaba todo tipo de
creación. "Musike" (que deriva de las musas) significaba
toda actividad patrocinada por ellas, y no sólo el arte de los
sonidos; con "musikos" se designaba a las personas
eruditas. "Architekton" era el director principal de una
obra. Con el tiempo estos conceptos fueron limitando su
significado.
d) El concepto de la poesía
No la incluían entre las artes porque no era una creación material, ni una producción basada en la habilidad y las normas. La consideraban fruto de la inspiración ("Canta, oh diosa, la cólera de Aquiles" es el inicio de la Ilíada) y no de la habilidad. Por ello no tenía nada en común con las artes plásticas.
Percibían, en cambio, una afinidad entre la poesía y la adivinación. Al escultor los clasificaban junto con los artesanos, al poeta junto con los adivinos. Sostenían que el arte era lo que uno podía aprender, y la poesía lo que no se podía aprender. La poesía, gracias a la intervención divina, facilitaba conocimientos de orden superior, guiaba las almas, educaba a los hombres, era capaz de hacerles mejores. El arte hacía algo completamente distinto: producía objetos necesarios, a veces perfectos. Durante mucho tiempo no se dieron cuenta de que todo lo que atribuían a la poesía se encontraba también entre los propósitos y posibilidades de las artes.
La función de las Musas consistía en expresar en forma mitológica las ideas de aquella época. Eran nueve: Talía, de la comedia; Melpómene, de la tragedia; Erato, de la elegía; Polimnia, de la lírica; Calíope, de la oratoria y de la poesía heroica; Euterpe, de la música; Terpsícore, de la danza; Clío de la historia, y Urania de la astronomía.
En este grupo hay tres rasgos característicos:
falta una musa que presida toda la poesía. La poesía lírica,
la elegía, la comedia y la tragedia tienen su musa respectiva
dichas cuatro artes son afines a la música y la danza, ya
que las musas presiden tanbién estas artes
no están asociadas con las artes plásticas, que no poseen
sus musas correspondientes. Tienen musa la historia y la
astronomía, porque se valen de la palabra, como la poesía.
e) El concepto de creación
No tenían un concepto de creación. El arte era una habilidad y veían en él tres factores:
el material, concedido por la naturaleza
el conocimiento, trasmitido por la tradición
el trabajo, proveniente del artista
No tienen en cuenta ni la creatividad individual ni la
originalidad. El trabajo del artista era como el del artesano; la
novedad era menos apreciada que su compatibilidad con la
tradición, la cual era garantía de duración, universalidad y
perfección. Lo importante era el "kanon", o sea, las normas
universales a las que debía atenerse el artista. Era buen artista
el que conocía y aplicaba esas normas y no el que tendía a
manifestar en su obra su propia individualidad.
f) El concepto de contemplación
La creación artística no era diferente de otro tipo de producción humana; tampoco consideraban la experiencia estética como una experiencia particular. No distinguían la actitud estética de la investigadora: para ambas utilizaban el mismo término, "theoria", es decir, observación. En la contemplación de objetos bellos no veían nada que la distinguiera de la percepción corriente de las cosas. Pregonaban la superioridad del pensamiento sobre la percepción, pero entendían ambos de forma semejante.
La percepción era de un solo tipo, la visual. El arte percibido con la vista era considerado totalmente distinto del percibido con el oído. Sólo al arte visual lo hubieran llamado bello.
4. La estética de los primeros poetas
Las reflexiones estéticas de los poetas precedieron a las de
los teóricos y éstas vinieron enunciadas en obras poéticas.
Encontramos reflexiones sobre lo poético en los primeros poetas
épicos como Homero o Hesíodo y en los primeros líricos como
Arquíloco, Solón, Anacreonte, Píndaro o Safo. Se plantean los
siguientes problemas: ¿cuál es la fuente de la poesía?, ¿cuáles
son sus fines?, ¿cómo la poesía afecta al hombre?, ¿cuál es su
objeto?, ¿qué valor tiene?, ¿es verdad lo que dice?
a) Homero
En la obra de Homero se hallan las soluciones más típicas para el pensamiento de entonces:
¿de dónde viene la poesía?. De las Musas o de los dioses
¿cuál es el fin de la poesía? Alegrar, servir de adorno a
los banquetes
¿cómo afecta a los humanos? Proporciona alegría y un cierto
encanto, es decir, tiene un cierto poder (recordemos el "canto
de las sirenas")
¿cuál es el objeto de la poesía? Los hechos memorables
¿en qué consiste el valor de la poesía? En ser la voz de los
dioses, ya que son ellos quienes hablan a través de los poetas,
en proporcionar al hombre la alegría y en conservar la memoria
de las viejas hazañas. Entre los individuos "útiles para el
país" (éste es el sentido de "demiurgo" en la Odisea),
junto al adivino, el médico y el carpintero, Homero pone a los
aedos; sus habilidades son sobrehumanas. Para ser poeta es
indispensable el conocimiento: un hombre cualquiera "oye sólo
rumores, voces confusas, pero, en realidad, no sabe nada"; sólo
las Musas son "omnisapientes".
¿dice la poesía la verdad o la inventa? Homero cree que dice
la verdad (ya que el poeta canta por boca del dios) y aprecia en
ella la fidelidad (alaba al que canta las historias pasadas "como
si hubieras estado presente tú mismo")
b) Fuente, objetivos y efectos de la poesía
También a Hesíodo le iniciaron las Musas en la poesía, y Píndaro afirmaba que los dioses pueden enseñar a los poetas cosas que los mortales son incapaces de descubrir, pero para Arquíloco el vino ocupa el lugar de las musas (`podía cantar los ditirambos "fulminado en mis entrañas por el vino").
Hesíodo también cree que el objetivo de la poesía es la alegría y sostiene que las Musas vinieron al mundo para traer alivio y olvido en las preocupaciones. Anacreonte quiere que el poeta cante otras cosas que los conflictos y las guerras, que provoque en sus oyentes la alegría, uniendo los dones de las Musas con los de Afrodita.
Hesíodo entendía los efectos de la poesía como un olvido de las tristezas y las penas, y para Safo ""no es lícito que haya un canto de duelo en casa de las servidoras de las Musas". Según Píndaro, "un dios concede el encanto de los versos", y "la gracia proporciona todo lo alegre a los mortales" y "despierta una dulce sonrisa". La gracia se llamaba en griego "charis" y con el nombre de Cárites denominaban a las Gracias. El encanto y la gracia eran los conceptos más próximos a lo que hoy llamamos belleza.
En cuanto al objeto de la poesía, Hesíodo dicen que las Musas
cuentan lo que es, lo que fue y lo que será y que le hacen al
poeta cantar sobre "el futuro y el pasado".
c) Poesía y verdad
Los primeros poetas valoraban la poesía de una manera realista. Solón pidió a las Musas bienestar, buena reputación, benevolencia para con los amigos y dureza para con los enemigos.
También evaluaban la poesía desde el punto de vista de la verdad. Solón reprochaba a los cantores por no decir la verdad, por inventar, o sea, por mentir. Píndaro escribió que los poetas, en contra de la verdad, mediante varias invenciones, engañan las almas de los mortales y gracias al dulce encanto les dejan creer en las cosas más inverosímiles. A Hesíodo las Musas le dijeron que "sabemos decir muchas mentiras que parecen ciertas, y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad". Según Tucídides, Pericles tuvo que explicar a los atenienses que su potente estado no necesitaba a Homero ni a ningún otro poeta, cuyas palabras proporcionan el placer, pero no contienen la verdad.
Solón escribió que debía a las Musas su sabiduría: poner en el mismo plano la poesía y la sabiduría era el mayor elogio que un griego podía tributar a los poetas. Pero sophia podía tener dos significados:
por un lado significaba el conocimiento de la verdad más
profunda. Los poetas se atribuían así la sabiduría cuando
aún no había filósofos ni científicos
por otro, podía ser entendida como una sabiduría práctica. En Píndaro sophia significa lo mismo que arte y sophós equivale a artista. La sabiduría así concebida no implicaba la verdad.
e) La belleza
Los poetas empleaban poco la palabra belleza o bello. Teognis escribió que "lo que es bello es amado y lo que no es bello no es amado", y Safo que "el bello... resulta bueno, pero el que es bueno al punto también será hermoso"
Tres conceptos de belleza o actitudes hacia ella se desprenden de los primeros poetas:
la de Safo que expresa la unión entre belleza y
bondad: kalokagathia (kalós kai agathós)
la de Homero, que en la Ilíada les hace decir a los
ancianos que Helena es una mujer por la cual valía la pena
desencadenar una guerra y exponerse a todos sus desastres
la expresada por Hesíodo, formulada en el precepto: "Guarda la medida: el momento oportuno en todo es lo mejor"
En resumen, los poetas arcaicos veían la fuente de la poesía en la inspiración divina, su fin en provocar la alegría y sembrar el encanto, así como en glorificar el pasado; su tema eran las vidas divinas y humanas.
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