![]() |
|
|
|
|
| Lo clásico | La literatura | Las artes plásticas |Estética y evolución del arte clásico |Estética y filosofía |La estética de los pitagóricos |Demócrito |La estética de los sofistas | Sócrates | Resumen de la estética preplatónica |
1. Lo clásico
Suele llamarse "clásico" todo lo que constituye la expresión más madura y más perfecta de una cultura, de un arte o de un estilo. En este sentido, los siglos V y IV ane y, sobre todo, la era de Pericles, son clásicos. Esta concepción procede de la teoría que ve en el arte un momento inicial (arcaísmo o primitivismo), un momento de madurez (clasicismo) y un momento de decadencia (barroco).
También clásico denomina una cultura, arte, poesía, corriente o estilo de determinadas cualidades, que se caracterizan por la mesura, moderación, armonía, nivelación de tensiones y equilibrio de elementos. Suele considerarse como un modelo para períodos posteriores que aspiran a la mesura, armonía y equilibrio.
El arte, la literatura y la cultura de la época de Pericles e incluso todo el siglo V y IV ane, fueron clásicos en ambos sentidos.
2. La literatura
a) La tragedia
En este período aparecen los grandes trágicos griegos. Las cualidades de la tragedia griega importantes para la historia de la estética, son las siguientes:
la tragedia nació de los ritos pertenecientes al culto religioso. Surgió de la "choreia", de la danza y del canto, pero su grandeza se debió a su pensamiento, a su contenido, al hecho de tratar los problemas de la vida y del destino humano.
en cuanto a los aspectos visuales, se parecía más bien a nuestra ópera que a la tragedia actual. Un papel importante lo desempeñaba el coro (al principio había un solo actor, Esquilo introdujo un segundo). El coro recitaba (más parecido, si embargo, al canto). Era más bien una ejecución musical que una representación. Los decorados, al principio, eran una cuestión secundaria.
en su origen, no tenía nada que ver con el realismo. En su fase primitiva no se desarrollaba en la esfera humana sino en el límite entre lo humano y lo divino. Las tragedias de Esquilo se parecían a los cantos ditirámbicos. Su tema eran los mitos, su problema esencial era la relación entre el hombre y los dioses, la libertad y la necesidad. En su concepción se parecían más a las esculturas arcaicas de Olimpia que a las clásicas del Partenón.
era un arte para todos. Los ciudadanos recibían del estado el dinero necesario para abonar su entrada. Cinco jueces oficiales clasificaban las obras.
era obra de un solo autor y no una creación colectiva de un poeta, de un compositor y de un director. El autor escribía el texto, componía la música, la danza y el canto; era director, actor y empresario.
los tres grandes trágicos aparecieron uno tras otro: Esquilo (525-456 ane), Sófocles (496-406 ane), Eurípides (480-406/5 ane)
Esquilo redujo el coro, amplió el diálogo, decoró el escenario, introdujo una escenografía más rica, vistió a los actores de túnicas rozagantes y le calzó coturnos más altos. Sófocles se liberó del arcaísmo; sus tragedias son más complejas, más realistas y más humanas, pero también armonizadas o idealizadas. Dijo que presentaba a los hombres "como debían ser". Eurípides, en cambio, pasó de la tragedia divina a la humana y pintó a los hombres "como son".
Sófocles representaba la ideología de la derecha, y se
mostraba reacio a la radical ilustración de los sofistas.
Eurípides estaba ligado a los sofistas, e ideológicamente
pertenecía a la vanguardia.
b) Epicarmo
Interesados por la ética, estaban más preocupados por el contenido que por su forma. En Sófocles hay alusiones a la utilidad y al placer proporcionados por las artes. Epicarmo, coetáneo de Esquilo, posible autor de un tratado sobre La naturaleza, hace algunas observaciones sobre temas estéticos. Aunque fue considerado un filósofo pitagórico, sus ideas están más cerca del pensamiento empírico y relativista de los sofistas. Habla de:
la relatividad de las formas artísticas, de su dependencia del hombre
lo más importante en el arte es el talento conferido al hombre por la naturaleza
"la razón ve y la razón oye". Nuestro conocimiento se
lo debemos al pensamiento aun cuando nos parezca que
procede de los ojos y de los oídos.
c) Aristófanes
En el año 406 ane, después de la muerte de Sófocles y Eurípides, en su comedia Las ranas hizo Aristófanes un balance de la tragedia ateniense, juzgando que ésta se había agotado. Censura a Eurípides por sus aspiraciones innovadoras e ilustradoras, por la influencia que ejerció Sócrates sobre él, por haber renunciado a la sublimidad en favor del realismo. Ciertamente, en la cultura griega se había realizado un cambio. En el siglo IV ane la prosa llegó a ser más importante que la poesía. La filosofía desplazó a la poesía en el planteamiento de los problemas humanos.
Aristófanes fue el primero en plantear la evaluación del arte
desde el punto de vista de las necesidades morales y políticas
de la sociedad, y formuló la idea de que "lo que no poseemos,
la imitación nos lo prevee".
d) La prosa
Constituye una de las grandes realizaciones del siglo IV ane. Es la prosa de los historiadores, Heródoto y Tucídides, y la de los oradores, Isócrates y Demóstenes.
Las obras retóricas crearon un problema para la teoría del arte: siendo obras de arte servían para fines tan prácticos que parecían pertenecer a otro campo.
Entre los fundadores de la prosa griega se pueden incluir también a Gorgias y a Platón.
3. Las artes plásticas
La arquitectura clásica de los griegos del siglo V y IV ane la conocemos principalmente por las ruinas, la escultura clásica fundamentalmente por las copias y la pintura sólo por las descripciones. Pero son suficientes para afirmar que se trataba de un gran arte, junto al cual surgió la teoría del arte. Muchos artistas no sólo construían, esculpían y pintaban sino que también escribían sobre el arte. Sus tratados transmitían tanto conocimientos técnicos y experiencias prácticas como reflexiones generales sobre "las reglas de la symmetria" y "los cánones del arte", y hablaban de los principios estéticos por los cuales se guiaba el arte de entonces.
Todos los escritos teóricos se han perdido, pero a través de las obras podemos deducir tres grandes principios del arte clásico:
la existencia de cánones
la desviación de las proporciones matemáticas,
aunque en principio se atenían a ellas
la sustitución de las formas esquemáticas por las
orgánicas
a) el canon
El arte clásico consideraba que para cada obra había un canon, o sea, una forma obligatoria para el artista, una norma ("kanón", en las artes plásticas es el equivalente del "nómos" en la música). A lo largo de la historia hemos visto dos tendencias opuestas: la "canónica", que busca y observa un canon porque ve en él una garantía de la perfección, y la "no canónica", que evita el canon porque es una limitación a la creatividad. El período clásico fue un período canónico.
Los cánones egipcios estaban condicionadas litúrgica y socialmente, y eran aplicados exclusivamente en las efigies de los dioses y de los representantes de las altas clases sociales. En cambio, el canon griego de la época clásica:
tenían una justificación artística
eran flexibles, pues eran más bien buscados que
establecidos, y podían ser cambiados y corregidos
se referían principalmente a las proporciones y podían ser expresados matemáticamente
Al establecer un canon se presuponía que era la única proporción y la más perfecta de todas: el canon lo buscaban los artistas, mas la búsqueda la provocaban los filósofos.
Los arquitectos fueron los primeros que establecieron sus formas canónicas. Ya en el siglo V ane las aplicaban en la construcción de templos y las formulaban en sus tratados. El canon se refería tanto a la totalidad de la construcción como a sus detalles, columnas, capiteles, cornisas, frisos y frontones. Las formas canónicas fijas conferían a la arquitectura griega un aspecto objetivo, impersonal y necesario. Ante los ojos de los primeros estetas se alzaban obras que se percibían como erigidas conforme a unas leyes eternas, independientes del individuo y del tiempo.
El canon era matemático. Vitruvio escribió: "La composición consiste en la symmetria, cuyas leyes los arquitectos deben observar rigurosamente. La symmetria nace de la proporción... y llamamos proporción de una construcción al cálculo de sus partes así como el de su totalidad, conforme al módulo establecido". No sabemos si el módulo de un templo dórico era el triglifo o la mitad del diámetro inferior de la columna; sin embargo, a base de ambos cálculos se puede reconstruir todo el templo.
Tomemos como ejemplo el templo de Teseo en Atenas, y como módulo la mitad del diámetro de la columna:
tiene una fachada de 6 columnas de 27 módulos: las 6
columnas abarcan 12 módulos, tres intercolumnios centrales que
tienen 3,2 módulos cada uno, dos intercolumnios laterales de
2,7 cada uno; es decir, 27 en total
la proporción entre la columna y el intercolumnio central
es 2:3,2 o sea, 5:8
el triglifo tiene la anchura de 1 módulo y la metopa de
1,6, así que la proporción entre ellos es, también, 5:8
Según Vitruvio "El módulo constituye la base de todo cálculo. El diámetro de las columnas corresponde a 2 módulos, la altura de las columnas, con el capitel incluido, a 14 módulos. La altura del capitel es de 1 módulo y la anchura de 2 1/6 (...) El arquitrabe junto con la tenia y las gotas, debe tener la altura de 1 módulo (...): Encima del arquitrabe hay que colocar los triglifos con las metopas; los triglifos han de tener la altura de 1 1/2 módulos y la anchura de 1 módulo".
También el canon se aplica a la construcción de teatros. Vitruvio escribe: "La forma de un teatro debe ser proyectada de la manera siguiente: la punta de un compás debe colocarse en el centro de la circunferencia de la sección más baja del teatro, trazando así un círculo. Dentro del círculo se inscriben cuatro triángulos equiláteros cuyos vértices sean tangentes a las circunferencia a distancias iguales".
El canon determinaba no sólo el número de estrías en la columna (20 en la dórica, 24 en la jónica), sino también su profundidad. En el orden dórico, la estría era trazada por el radio de la intersección de las diagonales del cuadrado inscrito en la cuerda de la estría. En cambio, en el orden jónico, era dibujada mediante el llamado "triángulo pitagórico" que los griegos consideraban una figura geométrica de particular perfección. No importan tanto las cifras como el hecho de que todos los elementos estaban determinados matemáticamente.
También en escultura el canon era cuantitativo y consistía en proporciones fijas. Como asegura Galeno, "la belleza... está... en la simetría... de las partes, es decir, de un dedo en relación a un dedo, de todos ellos en relación al metacarpo y el carpo, de éstos en relación al codo, del codo en relación al brazo y de todo en relación a todo, según está escrito en el Canon de Policleto". Dividían la cara en tres partes: la frente, la nariz, y la boca con la barbilla, aunque en este aspecto el canon estaba sujeto a modificaciones. También surgió la idea de que el cuerpo de un hombre perfectamente construido podía inscribirse en sencillas figuras geométricas: en el círculo o en el cuadrado. "Si extendemos un hombre sobre el dorso con las piernas y los brazos estirados y trazamos un círculo tocará las puntas de los dedos de las manos y de los pies".
El único fragmento conservado de la obra de Policleto dice que en una obra de arte "la perfección nace poco a poco por medio de muchos cálculos".
Este canon atañía en principio a la naturaleza y no al arte, calculando qué proporciones aparecen en la naturaleza y no las que debía tener una estatua bien esculpida. Era pues, según Panofsky, un canon "antropométrico". Parten, pues, de la consideración de que la naturaleza -y especialmente el cuerpo humano- tienen proporciones determinadas matemáticamente y deducían que estas proporciones las debía tener su representación artística.
También encontramos el canon en las vasijas. Los vasos griegos tienen proporciones fijas: algunas tienen las del cuadrado, otras la proporción de la sección áurea, y otras tienen proporciones que no se pueden expresar en números naturales, es decir 1:Ö2 o 1:Ö3 o 1:Ö5.
Las formas perfectas del arte y de la belleza eran las más sencillas figuras geométricas: el triángulo, el cuadrado y el círculo. Asimismo las más sencillas relaciones numéricas parecían decidir sobre la belleza de la forma. Un triángulo perfecto era para ellos el equilátero así como el pitagórico, cuyos lados tienen la proporción 3:4:5.
Detrás del canon estaba el convencimiento de que los artistas aplicaban y revelaban las leyes que rigen en la naturaleza, que presentaban no sólo el aspecto de las cosas sino también su esencia, su estructura eterna. Symmetria significaba proporción, y no era una proporción inventada por el artista sino la proporción propia de la naturaleza. El arte era, pues, una forma de conocimiento. Y el canon era la verdad objetiva que los artistas habían encontrado. El objetivo de los artistas era no tanto satisfacer al espectador como conseguir la perfección objetiva de su obra.
Establecían sus cánones a base de diferentes premisas:
estaban convencidos de que ciertas proporciones son
perfectas y rigen en el cosmos; por tanto, las creaciones
del hombre, si han de ser perfectas, deben observar dichas
proporciones
la observación de los seres orgánicos, que
desempeñó un papel predominante en las artes plásticas y en su
canon antropométrico
el conocimiento de las leyes de la estática. Las
columnas eran colocadas de diversas maneras, conforme a su
altura: cuanto más altas eran, más pesado era el entablamento
y mayor el soporte necesario.
b) Percepción visual y correcciones ópticas
A pesar de las proporciones matemáticas y las formas geométricas, las obras de arte clásicas presentan "correcciones ópticas" y desviaciones que servían para adaptar las formas a las condiciones de la vista humana (los egipcios, según Diodoro de Sicilia, establecían sus proporciones independientemente de las exigencias de la vista). Los griegos, en cambio, concedían a las figuras pintadas o esculpidas formas irregulares sabiendo que precisamente así darían la impresión de regulares. Obraban así sobre todo en la pintura teatral, ya que las decoraciones debían ser vistas desde lejos. A la pintura que toma en consideración las leyes de la perspectiva, le dieron el nombre de "skenographia" (de "skené", escenario). A partir del siglo V ane pintaban también al modo impresionista, colocando las luces y las sombras de manera que diesen la ilusión de la realidad, aunque vistas de cerca eran sólo unas manchas deformes, según se lo reprochaba a los pintores Platón. La inscripción en el templo de Priene tenía letras de dimensiones desiguales, tanto más grandes cuanto más alto estaban situadas.
El uso de estas correcciones ópticas tiene su paradigma en el Partenón.
Sin embargo, a pesar del canon, no hay dos templos griegos
que sean idénticos y tendrían que serlo si el canon hubiera sido
aplicado rígidamente. Por tanto, los arquitectos aplicaban el
canon y las proporciones con cierta libertad. El canon era
universal; las correcciones ópticas eran practicadas
individualmente.
c) Las formas orgánicas
Un tercer rasgo de la actitud estética que se revela en el arte clásico de los griegos. El arte arcaico, al reproducir las formas vivas, las trataba como formas geométricas, esquemáticas; el arte clásico, por contra, se dejó influir por las formas vivas, orgánicas, acercándose a la naturaleza. Esto significa una ruptura con las tradiciones orientales y el hallazgo de una estética propia. El arte pasó de las formas esquemáticas a las reales, de las artificiales a las vivas, de las construidas a las observadas, de las que atraían por ser símbolos a las que eran atractivas por sí mismas, de las formas que representaban el más allá a las formas humanas. Mirón, Policleto y Fidias fueron los artífices de dicho cambio.
Los artistas clásicos dejaron de tratar el cuerpo humano como
una figura geométrica y representaron sus complejas formas
vivientes, pero al mismo tiempo aspiraban a descubrir las
sencillas proporciones constantes en dichas formas. El arte
representaba los cuerpos vivos, pero no era una copia, sino una
síntesis. Estaban tan lejos del naturalismo como de la
abstracción, aspirando a la idealización de la forma y el
contenido del arte. Zeuxis, preguntado por qué pintaba tan
despacio, respondió: "Pinto despacio porque pinto la
eternidad".
d) A la medida del hombre
Las proporciones que los griegos aplicaron a la arquitectura y a la escultura estaban hechas a la medida del hombre.
Tanto las estatuas como las construcciones se hacían según la misma proporción de la sección áurea, que es como se llama la división de una línea en la cual la parte menor es a la mayor como la mayor a la suma de ambas. La sección áurea divide el segmento en partes cuya relación aproximada es 0,618 : 0,382
El arte griego clásico fue producto de una estética para la cual las formas ideales eran las naturales, y las proporciones más perfectas las orgánicas. La escultura clásica de los griegos representaba a los dioses, pero con formas humanas; su arquitectura clásica elevaba santuarios, pero a la medida del hombre.
4. Estética y evolución del arte clásico
Resumiendo, podríamos decir que la estética del período clásico:
es una estética de formas canónicas, basada en la
convicción de que existe una belleza objetiva y unas objetivas
y perfectas proporciones, entendidas matemáticamente (ya que
se creía que la belleza objetiva consistía en números y
medidas), aunque dejaba libertad para la interpretación
individual
tiene una predilección por las formas orgánicas,
junto a la convicción de que la mayor belleza se halla en las
formas, proporciones y escala de los seres vivos,
particularmente en el hombre. El canon de Policleto fue un
canon de las formas orgánicas expresadas en números.
es una estética realista, en el sentido de que
creía que el arte deriva su belleza de la naturaleza
es una estética estática que pone en primer lugar
la belleza de las formas fijas y que atribuye mayor valor a la
simplicidad que a la riqueza.
es una estética de la belleza psicofísica, tanto de
la espiritual como de la física, tanto de la belleza de la
forma como del contenido.
La teoría pitagórica expresa la estética matemática, mientras que la teoría filosófica del arte de Sócrates y de Aristóteles manifiesta la estética psicofísica.
La época clásica, sin embargo, debe considerarse dividida en dos grandes momentos. El orden dórico, predominante en el siglo V ane, dio paso al jónico en el siglo IV ane; el canon de Polícleto se consideró, en el siglo IV ane, demasiado rígido. El siglo IV ane intensifica la riqueza, la variedad de colores, luces y sombras, movimiento, dinamismo psíquico, tensión y "pathos". Escopas, Praxíteles y Lisipo son los nuevos paradigmas. "Hasta ahora se ha representado a los hombres como son, en cambio yo los represento como me parecen", afirmó Lisipo. Fue un paso de la representación de las formas objetivas de las cosas, a la representación de su visión subjetiva; de la búsqueda de formas perfectas por sí mismas, a la plasmación de las que son bellas porque corresponden a las condiciones a las condiciones de la visión humana.
5. Estética y filosofía
En la época clásica, además de las obras de arte y de las observaciones de los poetas, tenemos la opinión de los filósofos que se convertirán, a partir de ahora, en los portavoces de las ideas estéticas. Así pues, la estética no se desarrollará como una rama de conocimiento propio, sino vinculada al conjunto de problemas que plantea la filosofía.
Los filósofos trataban la estética de dos maneras. Por un lado, analizaban los fenómenos y los conceptos. En los textos de Demócrito, de los sofistas y de Sócrates, encontramos varios análisis referentes al concepto de belleza, de diversos tipos de arte... Por otra parte,, los filósofos incluían los fenómenos y conceptos estéticos en sus sistemas: los sofistas en el sistema relativista, Platón en el idealista. A través de los primeros penetró en la estética una filosofía minimalista, y mediante Platón otra maximalista, con su doctrina compuesta por ideas eternas y valores absolutos, unido a la teoría apriorística del conocimiento y la primacía de los valores morales.
6. La estética de los pitagóricos
Formando una comunidad religiosa y científica, los pitagóricos desarrollaron sus ideas sobre todo en las colonias de Italia a partir de Pitágoras (siglo VI ane) y de sus seguidores.
Pitágoras descubrió la dependencia existente entre los
intervalos musicales y la longitud de las cuerdas tensadas,
y elevaron este descubrimiento a teoría sobre los elementos del
mundo material, y desarrollaron una teoría ética y
terapéutica de la música (ésta es capaz de reforzar o
restaurar la armonía del alma individual). Armonía (razón
matemática entre los componentes) es el término que designa el
intervalo primario: la octava. Las cuerdas emiten sonidos
armoniosos cuando su longitud corresponde a simples relaciones
numéricas: en la razón de 1:2 producen la octava; de 2:3, la
quinta, mientras que cuando su longitud está en razón de
1:2/3:1/3, se produce el acorde do-sol-do, al que llamaron el
"acorde armonioso". La armonía de los sonidos era
considerada como el testimonio de una armonía más profunda, como
la expresión del orden interno en la estructura de las cosas. La
idea de que el mundo está construido matemáticamente tuvo
una importancia fundamental para la estética.
a) Proporción y medida
No utilizan, pues, el término belleza, sino el de armonía, que etimológicamente significa concordia, unificación, uniformidad de los componentes, adaptación (el verbo harmodso, del que deriva, significa acomodar, adaptar, unir, pero también desposar, dirigir, gobernar, convenir).
En la teoría pitagórica:
la armonía, el orden y la symmetria (buena
proporción), además de conceptos valiosos, bellos y útiles,
son una propiedad objetiva de las cosas
lo que hace que las cosas sean armónicas es su
regularidad, su orden
la armonía es la adecuada distribución de varias cosas y
de varios elementos (no una cualidad propia de una cosa
particular)
la armonía es un sistema cuantitativo, un sistema
matemático que depende del número, de la medida y de la
proporción
La búsqueda de la regularidad en el mundo y su aplicación en
el arte, fue reforzada por la filosofía pitagórica, inculcando
la convicción de que la regularidad matemática ofrece una
garantía de armonía. La interpretación matemática de la música
fue una conquista de la escuela pitagórica, pero también los
cánones de las artes plásticas de la era clásica, con sus
cálculos y construcciones geométricas, eran en gran medida
resultado de las ideas pitagóricas.
b) La armonía del cosmos
Convencidos de que el universo está construido armoniosamente, le dieron el nombre de "cosmos", es decir, orden, introduciendo de este modo un elemento estético en la cosmología. Argumentaban que:
cada movimiento regular emite un sonido armonioso
la consonancia de todo el universo estaba continuamente
produciendo la "música de las esferas", sinfonía que no
percibimos precisamente por su carácter permanente
por ello, la forma del mundo tenía que ser regular y
armoniosa, es decir, esférica
El principio estético de los pitagóricos (la belleza está
compuesta de orden y regularidad en la disposición de sus
elementos), llegó a ser un axioma de la estética antigua. Para
la belleza en el sentido más general, los griegos conservaron el
término pitagórico de "armonía", mientras que para designar la
belleza en su acepción más restringida solían usar la palabra
"symmetria".
c) El "ethos" de la música
También teorizaron sobre la música que consistía, según ellos, en la proporción, y es una fuerza que afecta al alma.
Originariamente, los griegos creían que la "choreia" afectaba exclusivamente los sentimientos del danzante y del cantor; los pitagóricos observaron que la danza y el canto afectan de manera análoga al espectador y al oyente, que su influencia se realiza tanto mediante los movimientos como mediante el espectáculo mismo, y que a un hombre culto no le es necesario participar en las danzas orgiásticas para sentir emociones intensas, sino que le es suficiente con verlas. Los pitagóricos trataron de explicar la enorme influencia del arte mediante el parecido entre los movimientos, los sonidos y los sentimientos.
La música puede actuar sobre el alma. La buena música
puede mejorarla y la mala podrá corromperla. Tenían para ello el
término de "psicagogía", es decir, guía de las almas. La
música tenía un poder psicagógico, podía conducir al alma a un
buen o mal "ethos". Y de ahí surgió una disciplina
dedicada a investigar el "ethos" de la música, es decir, su
función "psicagógica" y educativa.
d) La purificación mediante el arte
La tesis sobre el poder de la música tenía su origen en el arte griego u en su religión, sobre todo en las creencias órficas. Según los órficos, el alma está presa en el cuerpo por sus pecados y que será libre sólo cuando se purifique. La purificación y liberación del alma es el objetivo más sublime del hombre; al servicio de este objetivo estaban los misterios órficos, que se valían entre otras cosas de la música y la danza.
Los pitagóricos introdujeron la idea de que es sobre todo la música la que se presta a la purificación del alma. La música tenía un poder catártico. Según Aristóxeno, "los pitagóricos purificaban el cuerpo por medio de la medicina y el alma por medio de la música".
La teoría pitagórica sobre la purificación mediante la música se resume en este conjunto de tesis:
la música es una manifestación del alma, de su
carácter, de su índole, de su ethos
es una manifestación natural y única en su género
gracias a los vínculos entre el alma y la música le es
posible a ésta última alcanzar o afectar el alma, tanto para
mejorarla como para corromperla
el objetivo de la música no consiste, ni mucho menos, en
proporcionar placer sino en formar el carácter, "servir a la
virtud".
mediante la buena música se consigue la "purificación" del
alma y su liberación de los lazos corporales
por eso, la música es algo excepcional, único, distinto de
las otras artes
e) La contemplación
Era otro de los conceptos asociados con Pitágoras. Éste opuso la contemplación a la actividad, la actitud del espectador (theatés) a una actitud activa. Pitágoras sostenía que la vida es como los juegos: unos acuden para participar en las competiciones, otros para comerciar y otros sólo para ver. Fue esta última actitud la que consideraba más noble, ya que no aspiraba a la fama ni a las ganancias sino únicamente al conocimiento.
Esta concepción del contemplar abarcaba tanto la belleza
como la verdad. Sólo más tarde se haría la distinción entre
la contemplación epistemológica de lo verdadero y la
contemplación estética de lo bello.
f) La doctrina de Heráclito
Heráclito de Efeso (principios de siglo V ane), el filósofo de la diversidad, la mutabilidad y los contrastes, también advirtió unidad y armonía en el mundo. Cuatro fragmentos conservados tratan sobre ésta.
la armonía más hermosa se produce cuando procede de
diversos sonidos
la armonía es producida por fuerzas opuestas (tanto
mejor dispara el arco y tanto mejor suena la lira, cuanto
mayor es su tensión, es decir, cuanto más divergentes son las
fuerzas que actúan en su interior)
la armonía invisible es más fuerte que la visible
de los opuestos nace una sinfonía, no sólo en la
naturaleza, sino también en el arte, que imita la naturaleza
En su concepción del mundo, la armonía desempeña un papel tan
importante como en la de los pitagóricos. Pero no le atribuía un
carácter matemático, sino que la entendía de una manera amplia y
cuantitativa. El concepto de armonía que surge de la oposición
constituye una aportación particular de Heráclito a la estética.
g) el orden y el caos
Los conceptos griegos de armonía y disarmonía se basaban en nociones más generales, en los conceptos del orden y del caos. Consideraban comprensible sólo lo que es calculable, regular y claro, lo que realiza el orden y la regularidad; sólo lo comprensible era juzgado razonable y sólo lo razonable podía ser bueno y bello. Razonable, bueno y bello se identificaban con ordenado, regular y limitado.
Todo lo irregular e ilimitado constituía el caos, era considera incomprensible e irracional y por lo tanto no podía ser ni bueno ni bello.
7. La estética de Demócrito
Demócrito (Abdera, Tracia ~460 ane - ? ~360 ane), sucesor de Leucipo en la escuela de Abdera, fue contemporáneo y rival de Platón, y desarrolló el sistema atomista.
Establece una cierta dependencia entre el arte y la naturaleza: habla de la imitación de la naturaleza por el arte, utilizando la palabra mímesis, pero ya no se trata de la imitación de los sentimientos por el actor (sentido que tenía en la choreia), sino de copiar la naturaleza en sus formas de actuar (imitación, pues, en el arte de construir y de tejer). La idea de imitación de las apariencias en la pintura era aún desconocida.
Quizás la idea de que el arte imita la manera de proceder de la naturaleza sea ya de Heráclito ("las artes se parecen a la naturaleza humana").
Demócrito acentúa la relación entre la belleza y la naturaleza cuando observa el hecho de que algunas personas entienden de belleza y la desean, considerando esto como un don natural que se posee.
¿Y qué influencia ejerce el arte? "Los grandes placeres nacen de contemplar las cosas bellas". Es la formulación más antigua en la que aparecen relacionados los conceptos de contemplación, belleza y placer.
En cuanto a la creación afirma que "no puede existir ningún buen poeta sin entusiasmo", o más claramente, "sin un cierto soplo como de locura" (furor) nadie podrá ser buen poeta. En el Helicón no hay "poetas cuerdos". Para Demócrito, la creación - regida por fuerzas mecánicas- procedía de un estado especial de la mente, distinto del normal (hasta ahora la creación se atribuía a la inspiración de las Musas). Los padres de la Iglesia cristianizaron esta idea y Clemente de Alejandría escribió que la creación poética era regida por un "soplo sagrado" sobrenatural.
Dado que en el teatro griego el espectador veía los decorados desde una cierta distancia, las veía deformadas perspectivamente. Demócrito buscó cómo corregir esas deformaciones y neutralizar el efecto. Estudió el fenómeno de la propagación de los rayos de luz y sus efectos ópticos basados sobre leyes de la naturaleza, y buscó transformar las escenografías, pintadas de forma confusa, en imágenes claramente perceptibles y hacer que las figuras de dos dimensiones aparecieran en relieve. Justificaba los procedimientos de los pintores-escenógrafos, quienes aspiraban a que el espectador viese las cosas como aparecían en la realidad.
Consideraba las artes como obra de las fuerzas naturales del hombre. Estaba convencido de que eran creadas sin inspiraciones divinas, que su modelo es la naturaleza y el placer objetivo. Esta actitud estética era realmente nueva, y se apartaba de las opiniones arcaicas y de las pitagóricas; fue una expresión de la primera ilustración en la historia de la estética.
8. La estética de los sofistas y de Sócrates
a) los sofistas
A mediados del siglo V ane las reflexiones sobre la physis dieron paso al estudio del hombre y de su actividad, cambio promovido por los sofistas (maestros de adultos y filósofos sociales), entre quienes destaca Protágoras (481 - 411?) y Gorgias.
Centrados en temas de ética, derecho y religión, también se interesaron por problemas de arte. Sus investigaciones se distinguían:
por los temas y la manera empírica de tratarlos eran
investigaciones detalladas que no se limitaban a las
directrices generales
por el hecho de trasladar los intereses filosóficos de la
naturaleza a la cultura humana, es decir, la humanización de
la filosofía
por el paso del razonamiento general a las observaciones
particulares (o sea, la especialización de la filosofía)
por la relativización de los resultados
Sus aportaciones a la teoría del arte (nuevas y muy significativas) se pueden sintetizar en las siguientes:
la distinción entre arte y naturaleza: el arte es un producto del hombre, mientras que la naturaleza existe independientemente de él. El concepto de arte se contrapone así de una manera natural al concepto de naturaleza. Empero, el pleno sentido del arte se reveló tan sólo cuando los sofistas lo opusieron al azar. No todo producto del hombre es un arte, sino sólo el intencional, no el casual, sólo el realizado conscientemente y conforme a principios universales. El arte es, pues, un producto de actividades intencionales, que excluían la libertad y la casualidad (el azar).
se sirven de otra contraposición importante, la existente entre el placer y la utilidad. Distinguen entre artes útiles y las que proporcionan placer. Las estatuas nos alegran pero no nos son de ninguna utilidad (afirmaba el sofista Alcidamante). El orador Isócrates distinguía dos tipos de productos humanos: los que son útiles y los que agradan (esta distinción puede marcar el camino que llevaría a distinguir las bellas artes de las otras)
la relatividad de la belleza: "la belleza es lo que produce placer por medio del oído y de la vista", es la típica manifestación estética del sensualismo y hedonismo predicados por los sofistas. Es una concepción que limita el concepto tradicional de belleza ya que independiza la belleza estética de la belleza moral.
La idea de la relatividad y de lo convencional de lo
bello derivaba de los presupuestos generales de los
sofistas; si consideraban relativos y convencionales las
leyes, el sistema político o la religión, es natural que
considerasen el arte de la misma manera. Si según ellos eran
relativos y convencionales el bien y la verdad, es natural que
lo fuese la belleza. Esto era consecuencia de su convicción
fundamental de que "el hombre es la medida de todas las
cosas".
También Jenófanes está en contra del carácter absoluto
de la religión y a favor de la relatividad del arte. "Si
tuvieran manos los bueyes, los caballos y los leones y fuesen
capaces de pintar con sus manos y hacer sus obras como los
hombres, los caballos pintarían imágenes de los dioses
semejantes a caballos, y los bueyes a los bueyes, y harían sus
cuerpos tal como la figura que cada uno de ellos tiene".
Una idea parecida la expresó también Epicarmo: "no
tiene nada de admirable... que nos gustemos a nosotros mismos
y nos parezca que somos hermosos. Pues también la perra parece
ser hermosísima al perro, la vaca al buey, la burra al
burro... y la cerda, sin duda, al cerdo".
Probablemente Protágoras sacó la conclusión de que la
belleza es relativa, y Gorgias o Sócrates llegaron a la
conclusión de que una cosa es bella cuando corresponde a su
fin, a la naturaleza, al tiempo y a las condiciones, es
decir, cuando es conveniente (prépon, -del verbo prepo
que significa sobresalir, distinguirse, parecerse, convenir-
como lo llamarían más tarde). Es más, la belleza consiste
en esa conveniencia. Estas conclusiones iban en contra del
absolutismo y del universalismo, ya que conducían directamente
al individualismo estético, mientras que los griegos
primitivamente estaban propensos a creer que la forma que
había resultado bella para una cosa lo sería también para las
otras, el principio de conveniencia estética les hacía admitir
que cada cosa bella tiene su propia forma, que es bella a su
manera.
la diferencia entre forma y contenido. Para Protágoras las palabras no son más que un receptáculo de la sabiduría vital, y que es precisamente esta última la que constituye el contenido esencial de la poesía: el valor de la poesía estaría, pues, en la sabiduría, o sea, en cuestiones morales y cognoscitivas, negándole totalmente su valor estético. Es posible, no obstante, que esta idea fuera de Platón, quien la puso en boca de Protágoras. Lo importante es, sin embargo, darse cuenta de lo que se plantea: si la esencia está en la forma o en el contenido.
la diferencia entre talento y educación. También en ambientes sofistas se discutía el problema de si es más importante para un artista su talento o su educación. Alcidamante contrapone ambos factores sin resolver cuál es el más importante. Isócrates afirmó que es más importante el talento, pero aconsejó practicarlo. Protágoras pensaba que ambos son necesarios y sostenía que el arte no es nada sin ejercicio y el ejercicio no es nada sin el arte. Demócrito escribió que "sin aprender es imposible dominar algún arte o ciencia".
la teoría ilusionista del arte. Gorgias, en sus
famosas tres tesis ontológico-epistemológicas afirmaba que
nada existe; que si algo existiese no sería cognoscible, y que
si fuese cognoscible no podría ser expresado con palabras. En
cambio, su teoría del arte no resultaba tan negativa; su
principal tesis estética parece ser justamente lo contrario de
la tercera tesis epistemológica. En su Elogio de Helena
afirma que precisamente con las palabras se puede expresar
todo. Las palabras pueden convencer de todo, persuadir de
todo al oyente, y convencerle incluso de lo que en realidad no
existe. Son "fuerza poseedora", son todopoderosas, tienen
poderes mágicos y demoníacos. Unas entristecen, otras alegran,
unas espantan, otras infunden valor. Las palabras son capaces
de envenenar el alma: hechizan, fascinan, encantan.
El estado de alucinación e ilusión era llamado "apáthe".
La ilusión debida al poder de las palabras es, en el teatro,
necesaria y benéfica. Gorgias dijo que la tragedia "es un
engaño, en el cual el que engaña es más honesto que el que no
engaña, y el engañado más sabio que el no engañado". Esta
teoría ilusionista o "apatética" fue aplicada por
Gorgias a la tragedia y a la comedia, pero también al arte:
"Los pintores deleitan la vista creando un cuerpo, una figura,
por medio de muchos colores y muchos cuerpos". Esta teoría
apatética concordaba con el sensualismo, el hedonismo, el
relativismo y el subjetivismo de los sofistas, y está en la
antítesis de las teorías objetivista y racionales de los
pitagóricos.
Los sofistas aportaron a la estética:
la definición de la belleza
la definición del arte (contrapuesto a la naturaleza y al
azar)
importantes observaciones respecto a la creación artística
y la influencia del arte
los primeros intentos de separar el arte y la belleza
b) Sócrates (469 - 399 ane)
Jenofonte y sus Recuerdos de Sócrates (libro III, capítulos 8 y 10) son la base para reconstruir las ideas estéticas de Sócrates, ya que lo que encontramos en los diálogos de Platón sobre la belleza es la propia visión platónica.
Sócrates se plantea los mismos problemas que los sofistas
pero con una perspectiva distinta. Enumeremos sus aportaciones:
las artes de la representación. Explicando que el herrero y el carpintero crean objetos que la naturaleza no produce, y que el pintor y el escultor repiten e imitan lo que ya existe en la naturaleza, fue uno de los primeros en diferenciar lo que después se llamarán "bellas artes" de las otras. La pintura y la escultura tienen, pues, un carácter representativo e imitativo: "la pintura es una representación de lo que se ve", le decía Sócrates al pintor Parrasio, llegó a ser una premisa de los primeros sistemas estéticos de Platón y de Aristóteles. Idea que coincide con la convicción sobre el carácter pasivo y reproductivo del intelecto que tenían los griegos.
la idealización en el arte. "Al reproducir las figuras hermosas -decía a Parrasio-como no es fácil encontrar un solo hombre que tenga todo irreprochable, reuniendo de muchos lo más hermoso de cada uno, hacéis así que parezcan hermosos los cuerpos enteros." Así formula Sócrates la teoría de la idealización de la naturaleza que complementa y modifica la teoría de la representación de la naturaleza por el arte. Así, el arte clásico representa la realidad, pero idealizándola (lo ilustra la anécdota de que Zeuxis, al pintar un retrato de Helena para el templo de Hera en Crotona, escogió a cinco modelos entre las muchachas más hermosas de la ciudad).
la belleza espiritual. El arte no representa sólo el cuerpo, sino también el alma, que "es seductor, dulce, amable, deseable y encantador", idea que tiene su correspondencia en las obras de Escopas y Praxíteles, quienes empezaron a esculpir obras con ojos expresivos. En esta idea estaba ya contenido el concepto de belleza espiritual, y se alejaba de la concepción pitagórica de una belleza exclusivamente formal. Para los pitagóricos, la belleza dependía de la proporción; para Sócrates, dependía también de la expresión.
la belleza y su adaptación al fin. Al preguntar Arístipo a Sócrates si conocía cosas hermosas, éste le respondió que las cosas hermosas eran diversas, cada una de ellas distinta de la otra (un bello escudo es distinto de una bella jabalina). Cada cosa es hermosa si sirve bien a su fin: "¿No es hermoso también un cesto para llevar estiércol?". Todo lo que es bueno es también hermoso; pues los griegos concebían como bueno lo que cumplía su función y como bello lo que gustaba y despertaba admiración. Sócrates está convencido de que no gusta ni puede gustar sino lo que sirve a su objetivo. Para Sócrates, un escudo es hermoso cuando corresponde a su fin, y para los sofistas cuando conviene al gusto del que lo mira: la postura de Sócrates era funcional, la de los sofistas era una actitud relativista y subjetiva.
la euritmia. En el diálogo entre Sócrates y el
fabricante de corazas Pistias, éste afirma que las corazas
tenían buena proporción si se ajustaban al cuerpo. ¿Qué pasará
entonces con la coraza preparada para uno cuyo cuerpo esté mal
proporcionado?, es decir, ¿cómo hacer una coraza eurítmica
para alguien que no está construido eurítmicamente? ¿Debe
ajustar la coraza al cuerpo o buscar sólo las buenas
proporciones? La solución de la paradoja estaba,
probablemente, en el hecho de que las buenas proporciones de
una coraza no pueden ser las mismas que la del cuerpo humano.
Sócrates introduce una distinción: no es lo mismo la
belleza de una cosa por sí misma y su belleza para el que la
utiliza. La belleza de la adaptación al fin Sócrates la
llamó armótton (de la misma raíz que armonía) y los
griegos posteriores prépon; los romanos la tradujeron
como decorum o aptum y distinguían entre dos
tipos de belleza, pulchrum y decorum, es decir,
las cosas bellas por su forma y las bellas por su objetivo o
utilidad. Sócrates solía decir que las buenas proporciones se
caracterizan por "la medida y el ritmo" y las llamaba
"eurítmicas", nombre que llegó a ser para los griegos,
junto con armonía y simetría, un término básico para designar
la belleza en un sentido restringido, específicamente estético
de la palabra.
c) Jenofonte
Discípulo de Sócrates, afirma en el Banquete que la belleza de las cosas consiste en su adaptación al objetivo al que han de servir, y que los cuerpos de los animales y de los hombres son bellos si la naturaleza los ha construido debidamente. Emplea la palabra "bello" en el sentido de útil: por ello encuentra más bellos los ojos saltones y las grandes orejas, ya que son los que mejor ven y oyen.
9. Resumen de la estética preplatónica
En el siglo V ane la estética dio un considerable paso adelante. Sobre la armonía discutían los pitagóricos en Italia y Heráclito en Efeso, coincidiendo en que ésta nace de una unión de los opuestos. La medida, concepto fundamental de la estética pitagórica, aparece también en Heráclito y en Demócrito. La concepción del orden la encontramos en Sócrates y Jenofonte. Acerca del problema de los colores fundamentales se interesaron Demócrito y Empédocles. Sobre las deformaciones de la perspectiva trataron Demócrito, Anaxágoras y Agatarco. Tanto Demócrito como Sócrates buscaban una expresión del alma en la belleza del cuerpo. Sócrates y Gorgias trataron sobre la idealización de la realidad en el arte. Los sofistas, Jenófanes y Epicarmo se ocuparon de la relatividad de la belleza. Muchos sofistas establecieron una relación entre el arte y la naturaleza y entre el placer y la utilidad. Tanto los sofistas como Demócrito se ocuparon de la relación entre el talento y el arte.
En aquel momento nacieron tres conceptos de la belleza:
la teoría matemática de los pitagóricos, según la
cual la belleza consiste en la medida, proporción, orden y
armonía.
la teoría subjetivista de los sofistas, para los
cuales lo bello consistía en un placer para la vista y el oído
la teoría funcionalista de Sócrates, conforme a la
cual la belleza de las cosas estriba en su adaptación a los
fines a los que debe servir.
Estas posturas estéticas comprendían también tres teorías diferentes sobre la experiencia estética:
la catártica de los pitagóricos (las experiencias
consisten en una purificación de la mente)
la "apatética" de Gorgias (las experiencias son
debidas a la creación de ilusiones en el propio espíritu)
la mimética de Sócrates (las experiencias consisten
en encontrar analogías entre las obras de los artistas y sus
modelos en la naturaleza)
Dignas de atención fueron, también, las opiniones de los filósofos sobre el arte:
los sofistas contraponían el arte al azar y las artes
"gratas a los ojos y a los oídos" a las que eran útiles
Sócrates concibió la idea de que el arte representaba la
realidad, pero idealizándola
para los pitagóricos el artista era una especie de
científico que quería conocer las leyes de la naturaleza
para los sofistas, el artista es una persona de acción ya
que transforma la naturaleza
Gorgias concibe al artista como un mago que crea ilusiones
y encantos.
A pesar de todo, resulta paradójico que en este período se dedicara tan poca atención a la teoría del arte que se nos aparece como la más sencilla, es decir, la teoría naturalista del arte como representación de la realidad.
Los problemas estéticos progresaron más que los conceptos. Los estetas no disponían aún de conceptos exactos de la belleza ni del arte. Sus indagaciones no se referían tanto al arte en general como a la escultura (Sócrates), a la pintura (Demócrito) y a la tragedia (Gorgias). Sin embargo, en estos campos restringidos encontraron soluciones aplicables a toda la esfera de la belleza y de las artes.
El concepto del artista como el hombre que expresa sentimientos surgió de la teoría de la danza; el concepto según el cual el artista reproduce la realidad derivaba de las artes figurativas; el que veía en él un científico, venía de la música mientras que aquel que le consideraba como un mago procedía de la poesía.
![]() La polis grega |
![]() Els orígens de la filosofia grega |
![]() L'art grec |
L'estètica arcaica |
![]() L'estètica clàssica |
![]() L'estètica platònica |
![]() L'estètica aristotèlica |
|
|
|
Copyright (c) 2003 Joan Campàs Montaner |