"…El primer templo dedicado a Apolo Panionio fue construido según el modelo de los que habían visto en Acaia y le llamaron dórico porque el primero que vieron de esta forma era en las ciudades dóricas. Como querían poner columnas en este templo y no sabían las proporciones, buscaron la manera de hacerlas para que no fuesen sólo aptas para soportar el peso, sino también para que fueran agradables de ver. Midieron la pisada del pie del hombre, y la relacionaron con su altura. Descubrieron que el pie era la sexta parte del cuerpo de un hombre, transfirieron esta relación a la columna: según la anchura de la base del fuste, la repitieron seis veces en altura incluyendo al capitel. Así fue cómo la columna dórica empezó a dar a los edificios una solidez y una belleza proporcionada al cuerpo viril"

 (Vitruvio, Los diez libros de arquitectura, lib. 4, 1, 4-6)

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Las columnas, sin base y  con el fuste estriado con arista viva (de 16 a 24 estrías, y  20 en la época clásica), reposan encima de un estereóbato de tres escalones  -el superior se denomina estilobato-, y  tienen  a 1/3 del suelo el máximo diámetro (éntasis). Están coronadas por un capitel sencillo que consta de: un collarino, acanalado y  separado del fuste por un pequeño corte, que tiene como función la unión de fuste y  capitel; el equino, de perfil curvado siguiendo líneas elípticas o hiperbólicas, pero nunca circulares, y de la misma altura que el ábaco; y  el ábaco, pieza prismática que corona el capitel, aumentando su superficie donde apoya el arquitrabe, uniendo, pues, la columna circular con el ligazón de perfiles angulares. La sucesión de los diferentes elementos sirve para  evitar las transiciones bruscas.

El entablamento también está graduado de forma similar. Las columnas sostienen el arquitrabe (un bloque de piedra lisa), al cual se sobrepone un friso, donde alternan triglifos (originariamente los cabos de las vigas) y  metopas. A cada espacio entre dos columnas corresponden 2 metopas y  3 triglifos (pero, de esta manera en las esquinas, el triglifo   permanecía por fuera del eje de la columna). A menudo metopas y  triglifos repiten, en dimensiones menores, el motivo de lleno y  vacío de las columnas.

Encima del friso  se pone la cornisa saliendo para desviar la caída del agua. La comisa va adornada con pequeños bloques aplanados, un para cada triglifo. Los mútulos, que llevan como ornamentación pequeños cuerpos tronco-cónicos, las gotas. Todo está coronado por un frontón triangular, ornamentado con esculturas monumentales.

En la época clásica, la éntasis se atenúa pero sin, desaparecer; el equino adquiere un perfil mucho más  rígido y  se convierte prácticamente en un tronco de cono; la columna se adelgaza: la proporción entre altura y  diámetro pasa de 4 a 5,5; la altura del arquitrabe, de friso y  la cornisa disminuye, pasando de casi la mitad  de la altura de la columna a un tercio.

Orden dórico