"Los monumentos se elevaban con una grandeza que imponía, con una belleza y una gracia inimitables. Los artistas se esforzaban en el reto de destacar por la perfección técnica del trabajo, pero lo más admirable fue la rapidez de la ejecución. Todas estas obras, de las que cada una parecía necesitar de sucesivas generaciones para ser terminada, se encontraron totalmente acabadas durante el período de apogeo de una única carrera política" Plutarco, Vidas paralelas, tomo III. (La Acrópolis de Atenas) |
El arte griego
La época arcaica
Aspectos sociológicos El arcaísmo corresponde a la etapa de lucha por el poder, en la que la vida del grupo humano tiene ante sí un modelo ideal ubicado en el futuro. El modelo de vida no está en la realidad
ambiental, sino en la imagen de la sociedad futura, pensada y deseada. Este ideal lo condiciona todo, y exige una lucha, dado que la violencia, en una u otra forma, es indispensable para transformar el ideal en realidad, y se identifica con la
juventud, que vive también de proyectos. Su realidad artística no es la del mundo físico ambiental, sino una realidad ideal situada en el futuro. Esta realidad ideal es siempre una corrección de la realidad física.
Intentar realizar las cosas más impresionantes, más ricas, más perfectas. Sus personajes, sus objetos, no están en ningún sitio. Están fuera del tiempo y del espacio, en la región de las ideas, sobre unos fondos abstractos hechos de color y
arabesco. No les afecta ni la luz ni la sombra. Son visiones puras, sin peso, sin masa, sin distancia, sin edad ni actitud. Las figuras están quietas, parecen no tocar de pies en el suelo, son personalidades más que personas y,
al igual que los animales, plantas u objetos, son más bien símbolos que no cosas. Las formas son disciplinadas, geometrizadas, sometidas a ritmos. Son atléticas, rígidas juveniles, viriles incluso cuando se trata de imágenes
femeninas, que aparecen poco sexuadas como conviene a una humanidad en lucha. El arte arcaico es, esencialmente, constructivo. Cerámica y escultura Las obras pictóricas griegas se han
perdido casi por completo. Sólo sabemos por las fuentes antiguas (Pausanias, Plinio, Vitruvio, Luciano...) que alcanzó una gran perfección y complejidad. La pintura, como la escultura, evolucionó desde concepciones muy simples y
esquemáticas a composiciones en las que el naturalismo, los conceptos de perspectiva, el sombrado y la expresión de sentimientos estarán presentes, con lo que se llegará a la pintura de carácter realista hacia los siglos IV-III ane. Su
cromatismo estaba basado en cuatro colores esenciales (blanco, negro, rojo y amarillo) o tetracromía. Pintores como Polignoto, Agatarco, Zeuxis, Parrasio, Apeles (pintor de la corte de Alejandro el Magno)..., alcanzaron una
notable perfección técnica y expresiva. Una fuente importante de información pictórica nos la ofrece la cerámica. Para su estudio establecemos la siguiente secuencia temporal: - Primer momento (c. ll00-700 ane)
Cerámica de estilo geométrico
Está constituida, básicamente, por los vasos Dipylianos, procedentes del cementerio de Dipylon, en Atenas, utilizados para guardar las cenizas de los difuntos, según costumbre de los dorios. Presentan una decoración
geométrica y una estilización esquemática de las figuras, con tendencia a convertirlas en formas geométricas. Las figuras aparecen en negro, macizas, sin rayado en blanco, sobre un fondo amarillento del barro cocido. - Segundo momento (c.700-525 ane)
Cerámica de estilo orientalizante
Presenta menos estilización que la cerámica de estilo geométrico, y un predominio de motivos zoomórficos de influencia oriental. Las figuras en negro, a pesar de una cierta policromía de color violáceo, sobre el fondo
claro de la arcilla cocida, son macizas, sin rayado en blanco para marcar el dibujo anatómico, y están divididas en fajas horizontales amplias. Cabe citar los vasos corintios, con motivos zoomórficos, para perfumes y ungüentos, y los
vasos protoáticos, con figuras humanas. Los kouroi (en singular kouros = joven) Representan jóvenes atletas ganadores en los juegos. Se les había considerado apolos. Cfr. Kouros de Anavysos. 525
ane. Altura: 194 cm. Mármol de Paros con restos de policromía. Museo Arqueológico Nacional, Atenas Las korai (en singular koré = joven) Representen a jóvenes al servicio del templo. Vestidas con túnica
("hitón") y manto dórico corto ("peplo") o jónico, más largo ("himatión"), dan, en los primeros momentos, la sensación de bloque o columna cilíndrica; posteriormente, evolucionaron hacia formas más naturales. Destacan la Dama de
Auxerre, la Hera de Samos, la koré de Ática y la koré de Chíos Varia
En la época arcaica encontramos, también, un conjunto de esculturas o relieves que estarían ya en transición hacia la época clásica (lo que muestra, una vez más, la fragilidad de nuestras cronologías y etapas). Son: el
Moscóforo, h. 570 ane, el caballero Rampin, h. 560 ane, la gorgona entre dos leones, del frontón del templo de Artemis, en Corfú.
- Tercer momento (c. 525-461 ane)
Cerámica ática
Al principio estaba decorada con bandas horizontales que después desaparecerán: todo el cuerpo del vaso se convertirá en un cuadro, lleno de temas narrativos de la mitología (no son meramente decorativos). Los perfiles y
detalles anatómicos están ya bien dibujados con un rayado claro y se pueden encontrar pequeños rótulos en los que se expresa una dedicatoria, el nombre del pintor y el del ceramista (Psiax, Exequias, Ergótimo, Klitias...). Vària
Los xoana
Se trata de estatuillas de dioses (Afrodita, artemis, Apolo, Dionisos) hechas de madera o piedra (de "xeo" = tallar). En postura erguida o sentada, eran figuras para "vestir" como las muñecas actuales. Las
conocemos únicamente por los testimonios literarios y por las representaciones en cerámica. Se atribuyen a Dédalo, escultor probablemente legendario.
Figurillas de bronce masculinas. Representen a atletas dorios, con
"cintura de avispa" y torso triangular.
En
cuanto a las técnicas utilizadas en la decoración de los recipientes las agrupamos en tres categorías:
La época clásica Aspectos sociológicos Esta etapa lleva implícito el concepto de equilibrio inmutable, del gusto por las cosas próximas, por la realidad más cercana, con un deseo de perpetuar la plenitud vital y de
olvidar las limitaciones de la infancia, de la senectud y de la muerte. La dicha de vivir le da una alegría inmensa que hace de él un arte tan agradable que para él fue creado y divulgado el término de Belleza, y que es tan
seductor, que muchos han querido eternizarlo para hacer de él un canon de medida válido para todo el arte y también para las obras de la Naturaleza. De la posesión de los bienes de la tierra, el arte clásico extrae el
gran amor por las cosas, personas, animales, plantas, objetos, tal como son, sólo modificados en un sentido de eternización mediante el artificio de situar cada cosa en una composición de conjunto que produce la sensación que no puede ser
modificada, que es inmutable. Es esta característica la que ha tomado el nombre de proporción, de armonía. La humanidad de las estatuas y de las pinturas representa inevitablemente una plenitud biológica. Si el argumento obliga a
la presencia de un niño, parece un hombre reducido de estatura. Si se necesita a un anciano, parece un joven con barba postiza. Como arte del poder asimila la forma a la expresión, en equilibrio.
La escultura. Características generales
La época helenística Visión sociológica
Siguiendo la teoría de los ciclos, entraríamos en un momento en el que la evasión individual rehuye a la Razón, como fundamento común de un concepto de la realidad, para dar alas a las particularidades personales, irracionales, emotivas. Las cosas irracionales no pueden ser categorías permanentes, inmutables, pero sí ser actos. Esto da carácter activo, dinámico, viviente, al arte helenístico, que no tiene ni la intemporalidad del arcaico ni la quietud inmutable del
clásico. La razón habla por sí sola a todo el mundo, pero la vivencia individual debe imponerse con artificio. Por esto el arte romántico tiene que convertirse en esencialmente expresivo, hasta los límites de la teatralidad y tiene que
subrayar las significaciones haciéndose monumental, cómico, sublime, apasionado, tenebroso hasta el miedo o brillante hasta el deslumbramiento. Al abandonar las cosas universales y mirar las particulares, se hace a sí mismo un arte complejo,
complicado y dinámico. En lugar de la rigidez y al ritmo del arte arcaico o de la armonía suave y quieta del clásico, aquí todo es libertad gesticulante, ondulante, explosiva. Al romper todas las sumisiones, borra los
límites y acoge a menudo la vaguedad, el fragmento, el sueño, lo irreal, el capricho y hasta el absurdo. Como arte expresivo está esencialmente orientado hacia el aspecto de comunicación, por encima del aspecto de
construcción. Arquitectura: Características generales Ya en la época clásica los artistas se convirtieron en personajes famosos, cuyo prestigio dependía de sus dotes, al margen de su origen
social. Su función era contemplativa: el arte servía para representar la realidad, no para modificarla. Ahora, en el mundo helenístico, el trabajo artístico no sólo acentúa su propia autonomía, sino que se establece como institución.
Nace, ahora, la organización científica del trabajo intelectual y se forman instituciones adecuadas para favorecer las investigaciones y los intercambios culturales: academias, museos, bibliotecas. La "política
cultural" realizada por los estados helenísticos (pensemos en Alejandría) favorece la colaboración y la división del trabajo, relegando a un segundo plano los valores individuales, estimulando en arquitectura y escultura la técnica
abstracta. El eclecticismo, como un de los caracteres más significativos de la época helenística; no solo diferentes estilos y tendencias coexisten en los mismos lugares y el mismo tiempo, sino que se producen verdaderos
"revivals" de estilos arcaicos. Se reafirma la universalidad de las reglas arquitectónicas. Con el imperio, la arquitectura griega no se mezcla con la local, sino que conserva y acentúa su unidad. Se formulen ahora,
con precisión, el sistema de las reglas clásicas; nace la teoría de la arquitectura, se escriben los primeros tratados y aparece el teórico de la profesión. Aumenta el peso de los factores racionales: el margen de libertad
consentido por las reglas tiende a restringirse, y se perfila un estándar. En la técnica de la construcción se adquiere un mayor virtuosismo y una mayor audiencia, pero no se experimentan sistemas estáticos
substancialmente distintos de los ya utilizados. El centro artístico se desplaza de Grecia a las nuevas capitales del helenismo. El espíritu griego se impregnará del mundo oriental: de aquí, quizás, la tendencia al
colosalismo y al lujo ornamental, la utilización de la bóveda en algunas edificaciones y la adopción del capitel palmiforme. Una mayor variedad de los tipos de construcción y el deseo de extender los criterios de la
composición por simetría a conjuntos más complejos, exigieron que las relaciones entre el orden y el edificio no fueran demasiado rígidas. Por esto, se abandona el dórico. El abandono de las limitaciones de escala por
la composición geométrica regular es quizás la innovación más importante que distingue la arquitectura helenística de la griega clásica. Esta sería la justificación de la planta hipodámica: aplicar los conceptos de la regularidad geométrica a
una ciudad entera. Entre los ejemplos más conocidos hay que destacar: el templo de Zeus Olímpico, al pie de la Acrópolis, del siglo 11 ane, la torre de los Vientos, de Atenas, la Biblioteca de Efeso, la Biblioteca de
Pérgamo, el Altar de Zeus en Pérgamo, el Faro de Alejandría, y el teatro de Epidauro, hacia el 350 ane. Escultura: Características generales Se caracteriza por su naturalismo. Al principio,
se continúa la tradición de las Escuelas áticas y del Peloponeso; pero se tiende cada vez más al realismo, al movimiento, al "pathos", a lo que es sensual, trivial y hasta anormal o contrahecho. El interés por
la anatomía llega a delimitar cada uno de los músculos, produciendo enérgicos efectos de claroscuro. Los relieves utilizan la perspectiva en los fondos. Tres nuevas tendencias distinguen la escultura de esta época:
el naturalismo, que hace que los seres humanos se caractericen no sólo por la edad y personalidad, sino también por la edad emocional; la especialización en temas y sentimientos, y la aparición de nuevos conceptos representados
mediante personificaciones (representación de conceptos en forma humana). Interés por crear figuras que fuesen "bellas" desde todos los puntos de vista, cosa que provocaba que el espectador se sintiera atraído por todas
sus partes. Las exigencias del nuevo naturalismo insistían en que la pose final tenía que tener una motivación racional y no podía ser solo una distorsión arbitraria.
Temática Las Afroditas o Venus: al principio con dignidad (v.gr. la Venus de Milo); deriva de la Venus de Arlés o la de Cápua. Grandiosidad majestuosa y expresión serena. Después pierden el
tono majestuoso; Se presentan surgiendo de las aguas o lavándose en cuclillas, o con actitudes eróticas (la Venus Calipigia). Representación del Amor: desde el puro e inocente (Eros y Psiquis), hasta el morboso y
sexual (Hermafrodita luchando con el sátiro). Los sátiros: conviene remarcar el Fauno Barberini, admirable interpretación del cuerpo en reposo durmiendo la borrachera. Temas humildes de género: paralelamente a
la creación de la comedia de costumbres por Menandro, aparecen estatuas de niños (El Espinario, El niño de la oca), y de personajes grotescos y deformes. El retrato: muy realista e individualizado.
Las Tanagras o estatuillas de barro cocido (descubiertas en Tanagra, Beocia) representan generalmente personajes femeninos en su vida cotidiana.
Características generales del arte griego
En
términos generales representa una asimilación y síntesis transformadora de las corrientes artísticas de la cultura egipcia, del Próximo Oriente y del Egeo; no es, pues, un mero producto de la evolución del arte prehelénico.
Exquisito sentido del equilibrio, simplicidad de las formas y sobriedad, producto de una nueva concepción estética, la de la "sofrosyne", la armonía, y de una ponderada moderación, el "nihil nimis" de Solón (nada en exceso). En
arquitectura, este equilibrio se manifiesta en la "euritmia" o armonía de las proporciones. En la escultura se manifiesta en la moderación de las actitudes, en la clara definición del contorno, y en la tendencia hacia un ideal de belleza. Sin
embargo, esta idealización está equilibrada con la observación naturalista: en este equilibrio reside el gran mérito de la escultura griega. Exaltación de los valores formales del hombre, como expresión de sus valores vitales y de
la dignidad humana. Se trata de una cultura antropocéntrica que realiza un arte a la medida del hombre ("homo mensura" de Protágoras), del que extrae el interés por la proporción, la racionalidad, la belleza. Todo ello es un reflejo
de su concepción político-social (la democracia) y de su concepto de la individualidad de la persona humana, frente al concepto masivo mesopotámico o egipcio. Por ello en arquitectura no existen grandes monumentos funerarios, ni lujosos
palacios; por ello la figura humana es el principal motivo en escultura y pintura, y lo animal y vegetal existe sólo en función de la representación humana. Incluso los dioses se representan en forma antropomórfica. El sentido
del volumen y la profundidad del espacio predomina en todas las obras arquitectónicas. A pesar de que templos y teatros tengan interés por sí mismos, hay que estudiarlos como elementos integrantes de un conjunto más amplio, ya que cada
edificio mantiene una adecuada y funcional sintonía con las restantes partes urbanísticas o naturales. Desde el punto de vista técnico, la arquitectura utiliza, al igual que la egipcia, un único sistema de construcción (aunque
conocen otros): el arquitrabado, recurso técnico que consiste en la equilibrada combinación de elementos de tipo horizontal (el basamento y el entablamento) con otros de tipo vertical (las columnas). Las distintas partes
arquitectónicas se conjugan y combinan en superficies lineales según el ideal matemático de la estética griega. La ajustada proporción y la medida equilibrada de sus componentes provoca en el observador una sensación de serenidad y reposo. En cuanto a los materiales, de los siglos X al VII ane se utilizó la piedra para los fundamentos y la madera y el ladrillo para el resto. A partir del siglo VII ane, los templos se construyeron en su totalidad con conglomerado o
piedra arenisca ("poros"). Posteriormente, este material fue sustituido por piedra calcárea, más dura y consiste que el "poros" y, finalmente, por mármol blanco o rosado. Las columnas de los templos podían ser de una sola pieza, o
compuestas de tambores unidos con grapas de metal en el interior. Tanto si eran de madera como de piedra, los templos estaban policromados. El tímpano y las metopas, originariamente de terracota, solían estar pintados de rojo,
negro, o azul marino para destacar sus esculturas, los acroterios de colores vivos, los triglifos de azul, las estrías de las columnas de negro, los collarines de rojo...
Evolución integradora y constante de las corrientes que la integran:
Cronología y periodización Con todas las reservas y problemas que
comporta toda cronología, y con un objetivo puramente referencial, proponemos la siguiente secuencia temporal: Período arcaico o de iniciación. Podemos distinguir tres momentos:
Período clásico. Podemos distinguir dos momentos:
Período helenístico
El urbanismo
Los griegos nunca consideraron en la época clásica el trazado de una ciudad, incluso en las colonias en donde se tenía que crear "ex novo". El diseño
regular de algunos elementos urbanos es un hecho esencialmente empírico y se contradice por la irregularidad de muchos otros elementos, a fin de garantizar siempre que los edificios más importantes tengan un esplendor individual preciso. El control racional de las experiencias no es nunca llevado más allá de un cierto límite, porque interviene un acusado sentido de la medida que impide extenderlo a una escala donde resultaría forzado. Así, la
organización política no va más allá de la escala de la ciudad, y la ciudad misma, dice Aristóteles, "debe conservar cierta medida, como cada cosa de este mundo", porque, para permitir el funcionamiento de la asamblea, el número de
habitantes no ha de ser tan elevado como para impedir que se conozcan entre ellos. El urbanismo arcaico (siglos VIII-V) encuentra su primera manifestación en las fortificaciones, los lugares de culto y
las factorías comerciales. El urbanismo inicia su expansión a causa del fenómeno llamado sinecismo: diversos pueblos de una región se reúnen alrededor de un núcleo importante colocado en el centro y dominado por un monte que les sirve de
defensa. Tal parece que fue el origen de Atenas alrededor de la acrópolis. Durante la época arcaica las ciudades crecían libremente sin planificación ni orden. Sólo las acrópolis -como fortalezas refugio-, los santuarios -en
lugares de culto anterior- y una plaza más o menos grande para debatir los asuntos públicos y establecer el mercado constituyen los centros neurálgicos. Las murallas constituirán el otro símbolo de definición respeto del espacio
circundante y de la propia independencia. Ex. Mantinea. Durante la época clásica asistimos a un fenómeno de regularización. La colonización y las destrucciones de las guerras exigen en muchos lugares la construcción
rápida de barrios y hasta de nuevas ciudades. La democratización progresiva lleva a una distribución más equitativa de los solares. Especialmente en las colonias corresponden las mismas parcelas de terreno a las empresas colectivas de la
fundación de la ciudad que a la clase social homogénea de las generaciones de los fundadores. Esto propiciará métodos más racionales de planificación. Destaca en este sentido el urbanismo regular de Esmirna y Mileto. El
modelo más conocido es el hipodámico, llamado así por la planificación del arquitecto Hipódamo en Mileto. Los puertos comercial y militar quedan bien comunicados por dos vías amplias y el resto del terreno se estructura en
forma de tablero dejando la acrópolis a la espalda. Los edificios públicos se adaptan al terreno. La red viaria está convenientemente diferenciada según sus funciones: la anchura de las calles de tránsito, vías de acceso y
callejuelas de servicio está en armonía con las distintas densidades de tráfico.
La polis griega
La evolución de la humanidad no tiene una sola vía, ni un modelo más ejemplar que otro. No podemos medir, analizar o criticar una civilización según los conceptos, actitudes i normas de otra. Las diferentes culturas no llegan más o menos lejos, no alcanzan niveles superiores o inferiores: simplemente llegan a sitios diferentes. Y son estas diferencias las que nos permiten captar mejor los elementos peculiares y originales de cada cultura. Por eso ahora nos preguntamos:
La formación de la polis
La desaparición de la monarquía micénica inauguró una nueva época:
¿Sin rey, quién podía mandar, ordenar, controlar, tomar decisiones..., de una manera legítima? La verdad, la norma, había sido impuesta por el rey. Pero al principio de la época arcaica (776-479 aC.), la inexistencia
de la monarquía provocó el enfrentamiento entre campesinos y la aristocracia militar. El problema parecía irresoluble:
Precisamente, el modelo de organización sociopolítica al que se llegó en Grecia (la polis) define uno de los fundamentos de la llamada cultura occidental.
¿Qué es una polis? La polis (término mal traducido por ciudad-estado) no es el centro de un reino desde donde se
administra un vasto territorio rural y que agrupa, además de los funcionarios, sacerdotes y consejeros políticos al servicio del soberano, un cierto número de comerciantes y empresarios industriales. La polis no es una ciudad: es un grupo de
ciudadanos que viven en un territorio y que tienen un centro común en el núcleo urbano, edificado a los pies de la acrópolis ("ciudad alta"). Por lo tanto, la aglomeración urbana no es el lugar donde viven todos los ciudadanos de la polis: una
gran parte reside en el territorio circundante, en pequeñas villas o aldeas. De todos modos, todos, tanto quienes viven en el núcleo urbano como quienes viven en el campo tienen los mismos derechos. No hay pues, oposición núcleo
urbano-campo, porqué la polis engloba territorio agrario y aglomeración urbana sin establecer diferencias políticas entre sus habitantes respectivos. Campesinos y habitantes del núcleo urbano tienen los mismos derechos y las mismas
obligaciones, forman parte de la misma asamblea y de los mismos tribunales, y eligen juntos los mismos magistrados. El núcleo urbano se convierte en el centro público de la polis; por eso allí se concentran templos, tribunales,
asambleas, el ágora, el teatro, el gimnasio… La polis es soberana. No reconoce ninguna estructura superior que limite su libertad de acción. Su pertenencia a un grupo étnico más amplio (los helenos, los que hablan griego) sólo le
impone obligaciones de tipo religioso (cultos panhelénicos, cultos de Olimpia,...). La finalidad de la polis es asegurar la libertad y la justicia al individuo. Por eso la autoridad, el poder de la polis, no tiene ninguna más
razón de ser que la protección del ciudadano contra la opresión interna y externa. Por eso la polis impone al ciudadano algunas obligaciones, como son los servicios necesarios para la defensa de su independencia exterior. La polis
es una república: no hay, pues, un rey como jefe de estado (los griegos consideraban la monarquía como una señal de barbarie). El basileus (término que se suele traducir por rey) sólo tiene un papel religioso y judicial de poca importancia; a
partir de cierto momento será designado por sorteo.
¿Cuál es la organización política de la polis? No existe una verdadera polis sin los siguientes organismos políticos: la Asamblea:
La mejor manera de evitar los excesos de poder personal (la tiranía) es poniendo el gobierno bajo la dependencia de órganos colectivos, el más importante de los cuales es la Asamblea de ciudadanos. Consistía en una reunión,
al aire libre, de todos los ciudadanos barones mayores de 18 años (unos 40.000 en la época de Pericles); estaban excluidos las mujeres, los esclavos y los no ciudadanos. Los que participaban eran, sobre todo, los habitantes del núcleo
urbano y, de éstos, los más viejos y adinerados. Se convocaba una vez cada diez días. Es soberana y todos los asistentes poseían derechos iguales, especialmente el "derecho de habla". La existencia de la Asamblea implica que
el derecho a participar en la vida política de la ciudad es un derecho personal que no se delega: la Grecia clásica ignoraba el sistema representativo y sólo concebía el derecho directo de la soberanía (es pues, una democracia directa, no
delegada). Cada reunión era irrepetible en su composición y era completa, es decir, se exponía una propuesta, se debatía y se aprobaba o se rehusaba en una sola y continuada sesión. Todos sabían que antes del anochecer
tenía que haberse votado alguna cosa, y cada cual votaba libremente. El consejo (bulé) realizaba el trabajo preparatorio (la convocatoria y el orden del día habían de proclamarse con 4 días de anticipación), y el debate estaba dirigido a
ganar votos a favor o en contra de la propuesta (por eso se llamaba oradores a los políticos). Si se aprobaba la moción que uno presentaba, se le encargaba su realización: votar implicaba pues, un compromiso personal de actuación. La libertad de expresión era considerada básica, pero se obligaba al individuo a aceptar los riesgos de su libre expresión; así la Asamblea podía juzgar y multar un individuo por el hecho de haber formulado una "propuesta
ilegal".
el Consejo (Bulé)
Su función es vigilar de cerca la actividad de los magistrados, tener cuidado de la administración y de la ejecución de las decisiones de la asamblea y preparar las reuniones. Se renovaba anualmente.
los magistrados (arcontes)
Eran los ejecutores de las directrices de la asamblea. Su cargo duraba un año, excepto el de los jefes militares, que no eran reelegibles. El poder del rey había sido, pues, sustituido por la idea de funciones sociales
especializadas; ahora ya no había nadie que pudiera concentrar toda la autoridad en sus manos Estructura espacial ¿Cómo se traduce esta organización a nivel espacial? el Printaneón
Lugar simbólico cercano al edificio donde residen los primeros dignatarios de la ciudad, donde se conserva el fuego sagrado de Hestia y donde se efectuaban varios sacrificios, se celebraban los banquetes rituales y se recibía
a los huéspedes extranjeros
el Buleuterio
Sala cubierta donde se reunía el Consejo (Bulé), los representantes del cual van al Printaneón
el ágora
Plaza del mercado donde se reúne la Asamblea de ciudadanos para escuchar las decisiones o para discutir las propuestas. Todo se discute: el poder se pone en común; la cultura se pone al alcance de los ciudadanos: ya no es el
privilegio de un grupo. Todos pueden participar, mediante las fiestas y el teatro, a las más bellas producciones del arte y la literatura.
¿Cuáles son los espacios necesarios para el funcionamiento de la polis?
Poder de la palabra Esta democratización se hace posible por la
escritura alfabética (redescubierta hacia el siglo IX ane. a partir de la grafía fenicia) que permite aprender a leer y escribir. La nueva escritura no será nueva sólo por el valor fonético (antes había sido utilizado el lineal B), sino porque
pertenece a una civilización nueva: ya no será la especialidad de una clase de escribas, sino el elemento de una cultura común, que permitirá poner al alcance de todos los diversos aspectos de la vida social y política. No nos debe de extrañar
que la primera reivindicación de los campesinos fuera la redacción de leyes escritas: así todos podían conocer sus derechos, todos podían saber qué decía la ley. La ciudad ya no se edifica entorno al palacio, sino entorno al
ágora, donde se debaten los problemas de interés general. Donde había la ciudadela real están ahora los edificios públicos. ¿Qué consecuencias en la evolución de las ideas tuvo el hecho de poner en común la cultura y la autoridad
política?
Condiciones socio-politicas ¿Cuáles fueron las condiciones que hicieron posible el origen de este sistema democrático? La reducida dimensión de la polis
Esto permite que la información llegue pronto a todos, que se pueda participar directamente en los debates, que se puedan tomar decisiones políticas al finalizar el debate. Además, todos se conocen, cosa que facilita la lucha
política. Platón decía que el ideal de una polis era de 5.040 ciudadanos (número que proviene de 7! –factorial = 7 x 6 x 5 x 4 x 3 x 2 x 1)
La no intervención del estado en los asuntos económicos.
En Grecia no se tuvieron que realizar grandes obras hidráulicas, ni tampoco era necesario almacenar el excedente... La economía era doméstica (economía procede de oikos –casa- y nomos –ley-), es decir, estaba en manos de cada
familia. El estado se interesaba sólo por lo político, es decir, por regular las relaciones de comandancia o obediencia entre los ciudadanos y los lazos de dominio y sumisión entre Estados distintos.
La inexistencia de sacerdotes
El saber secreto de tipo misterioso se transforma en un cuerpo de verdades divulgadas en público. La polis también pone en común esa relación especial que tenían los sacerdotes con el poder divino. La protección de la
divinidad, reservada antes a los favoritos, se ejercerá ahora en beneficio de toda la comunidad. En las religiones orientales la divinidad es una fuerza poderosa ante la que los humanos no pueden hacer nada: en cambio, en la religión
griega la divinidad no impone, sino que aconseja, y los humanos le hablan de tú a tú y conocen sus defectos y sus pasiones
Características generales de la ciudad griega Unidad
La ciudad es un todo único; no está dividida en recintos principales y secundarios (como las orientales), ni tiene lugares reservados a determinadas clases o grupos sociales. Las viviendas son muy iguales, pueden variar su
tamaño pero no su estructura arquitectónica. Existen unos espacios de encuentro: el ágora, el teatro, el entorno de los templos, el estadio..., donde la población puede sentirse formando parte de una misma comunidad
Articulación
Las áreas privadas (reservadas a las viviendas), las sagradas (a los templos) y las públicas (el mercado, teatro, reuniones públicas...) configuran las tres zonas del espacio de una ciudad. Ningún elemento rompe la
vinculación entre estas partes: si los templos sobresalen es más por su calidad que por su tamaño; incluso se adopta un sistema constructivo simple –arquitectura adintelada para obstaculizar al mínimo el control de la forma
Equilibrio con la naturaleza
La ciudad respeta el paisaje natural y se integra a este paisaje con una arquitectura hecha a escala humana. En el centro, la regularidad de los templos; a su alrededor, la irregularidad de las viviendas; finalmente, el
"desorden" del paisaje natural
Control de población
Cuando la ciudad alcanza un determinado nivel de crecimiento, no se modifica la ciudad, sino que se crea otra. Es el caso de esas ciudades en las que al lado de un núcleo antiguo (la paleápolis) encontramos un núcleo moderno
(la neápolis); o el caso de la fundación de colonias donde se envía excedente de población.
La dieta mediterránea
El manjar de los dioses
¿Es la comida sólo una necesidad fisiológica? En la literatura y la
filosofía griegas, a menudo nos encontramos con obras que llevan un título relacionado con la comida: Jenofonte, El banquete; Platón, El banquete; Plutarco, El banquete de los siete sabios; Ateneo, Festín de palabras
. Comer, pues, no está concebido sólo como una necesidad biológica: la mesa implica reparto, invitación, diálogo; placer y relación social son los dos aspectos básicos de los convites. Es cierto que existe la necesidad de comer: "Esto
da fuerza y valor. Estando en ayunas no puede el varón combatir todo el día, hasta la puesta del sol, con el enemigo: aunque su corazón lo desee, los miembros se le entorpecen, le rinden el hambre y la sed y las rodillas se le doblan al andar
"(Ilíada, XIX, 161-166). Pero además de una necesidad, la comida es placer. Así lo confiesa el porquerizo Eumeo a Ulises: A pesar de la dura vida, los dioses son complacientes cuando le conceden a un mortal el placer de la carne y
la dicha de convidar a los amigos (Odisea XV, 371-373). También los dioses necesitan comer. Los dioses griegos no tienen sangre, sino un tipo de líquido, el "ichôr", y ello es debido a una alimentación sin cereales ni vino.
Una característica de la divinidad viene dada por su régimen alimenticio: ser un dios supone pertenecer a una sociedad en la que se come de una manera determinada -o, mejor dicho, no se come-; su naturaleza viene dada por sus hábitos
alimenticios. Un dios es lo que come. Y qué comen los dioses? Veamos lo que nos dice Zeus: "Hay que ver, yo, rey y padre de todo y de todos, cuántas incomodidades soporto, cuántos problemas tengo, con la mente puesta en tan
gran número de preocupaciones. A mí me toca inexorablemente, lo primero, inspeccionar las tareas de los demás dioses que me ayudan de algún modo en mi gobierno, para que no recaneen en ellas. Después tengo que hacer miles de cosas que casi se
me escapan por su pequeñez. Porque, organizando y administrando yo mismo las más importantes de mis actividades --lluvias, tempestades, huracanes y relámpagos--, no sólo no me he liberado de preocupaciones de menos monta, sino que tengo que
hacer todo eso y al tiempo supervisarlo todo, ver a los que están robando, los que juran en vano, los que hacen sacrificios por si alguien ha derramado la libación, de dónde sube la grasa y el humo, quién, enfermo o en apuros por el mar me
llamó en auxilio, y lo más fatigosos de todo, en un instante tengo que asistir a la hecatombe de Olimpia, observar a los que guerrean en Babilonia, enviar una tromba de agua al país de los getas y darme un buen banquete entre los etíopes. Y ni
aún así resulta fácil evitar las censuras, sino que, en muchas ocasiones, "los demás dioses y algunos hombres con penachos de crin de caballo" se duermen toda la noche, y a mí, Zeus, no me sorprende el dulce sueño. Porque, si me
amodorrara un poquito, al punto se demostraría que tiene razón Epicuro cuando afirma que no nos preocupamos de los asuntos de la Tierra. Y el peligro no es en absoluto desdeñable si los hombres le hacen caso en ese punto: los templos se nos
quedarían sin coronas, las calles sin olor a grasa y humo de las víctimas, las cántaras de vino sin gente que nos haga libaciones, los altares fríos; en una palabra, nos quedaríamos sin sacrificios y sin ofrendas, con lo que el hambre sería
abundante. En consecuencia, igual que los pilotos, me he quedado solo en las alturas llevando el timón entre mis manos, y los marineros, unos borrachos, si acaso, duermen, mientras yo, en vela, sin comer, me preocupo por todos en lo más
profundo de mi ser y en mi corazón, pues he recibido yo solo la distinción, al parecer, de ser jefe. Así que con gusto preguntaría yo a los filósofos que consideran felices únicamente a los dioses, cuándo piensan que nos queda tiempo libre a
nosotros, que tenemos miles de asuntos que atender, para el néctar y la ambrosía"
Hábitat, producción y comida ¿En qué entorno desarrollaba la vida la población greco-romana? Hay algo que llama poderosamente la atención: las civilizaciones de Grecia y Roma, a pesar de su refinamiento
y el nivel cultural alcanzado, no desarrollaron prácticamente ninguna innovación técnica. Sus tecnologías eran las que se habían desarrollado y difundido en los dos o tres siglos precedentes. Las habilidades técnicas de los griegos de la época
de Pericles apenas eran distintas de la de los celtas de La Tène. Los griegos sólo conocían una cosa que ignorasen sus contemporáneos de la Edad de Hierro: la escritura, y tenían una institución peculiar que les distinguía: la polis. El
hombre, decía Aristóteles (Política, I, 2) es un animal "político", hecho por naturaleza para la vida en la polis. Griegos y romanos se apresuraban a crear ciudades en las tierras de sus respectivos imperios. Estrabón (Geografía,
III, 2, 15) califica de "costumbres dulces y cultivadas" las desarrolladas por los habitantes del sur de España y lo atribuye a que vivían en ciudades; los celtas, en cambio, no tenían estas costumbres "pues la mayor parte viven
el aldeas". "Si pudiéramos formarnos una imagen genérica de la polis griega, la representaríamos como un recinto amurallado, situado en un lugar prominente y dominado por una especie de fortaleza o acrópolis, remanente
de la era anterior de los "tiranos". De las murallas para adentro, habría calles estrechas de casas pequeñas, hechas de adobe y madera, con poca piedra. En alguna parte entre las casas amontonadas habría una plaza pública o ágora,
tal vez limitada por la columnata de una stoa y dominada por un templo. En el límite del área edificada, o incluso fuera de las murallas, acaso hubiera un teatro semicircular, cuyas filas de asientos se alzarían delante del proscenium. También
podía ser que hubiese un gimnasio donde los jóvenes hiciesen ejercicio y los viejos pudiesen sentarse a mirar. En algunas polis, se llevaba el agua mediante conductos y cañerías a una fuente pública, si bien la ingeniería hidráulica de los
griegos nunca alcanzó el nivel al que más tarde llegaría la de los romanos". Fijémonos que estas características no están relacionadas con la producción, sino con la vida social: la gente se reúne para los negocios o
por placer y se sientan a hablar y a discutir. No es casualidad que los estoicos, nombre de una escuela de filósofos encabezada por Zenón, tomen el nombre de la stoa de Atenas. El problema de la polis griega es que no consiguió
establecer una base económica estable capaz de mantenerla a largo plazo. Tenía un carácter predominantemente agrícola, con una artesanía a pequeña escala y no especializada. "En las pequeñas ciudades el mismo artesano hace las sillas y
las puertas, los arados y las mesas, y suele ser el mismo artesano quien construye las casas, y a pesar de todo, aún puede dar gracias si tiene trabajo suficiente como para mantenerse" (Jenofonte, Ciropedia, VIII, II, 5). ¿Cómo sin ningún progreso tecnológico, una simple sociedad agraria pudo mantener un modo de vida tan complejo y crear monumentos no productivos de belleza perdurable?:
Si el mundo griego es un mundo centrado en torno a la polis, la inmensa mayoría de los habitantes del Imperio Romano vivían en pueblos y aldeas y granjas aisladas. Para la mayoría, la ciudad era un lugar remoto y casi extranjero.
Estos eran los pagani, los campesinos, término que más adelante adquirió connotaciones religiosas por el hecho de que el cristianismo se difundió primero en las ciudades y llegó por último a los campesinos que vivían en las zonas rurales más
alejadas. La villa era la intermediaria en el lento proceso de romanización del campo: era el centro de una hacienda rural. Designa tanto las residencias de los ricos como una explotación agrícola propietaria de un provinciano rico. La
población rural vivía mayoritariamente en aldeas, en casas de madera. El piso de algunas se encontraba por debajo del nivel del suelo para permitir que sus paredes de poca altura soportasen unas toscas vigas y una simple cubierta vegetal. Sus
habitantes practicaban una agricultura de subsistencia.
Bases de la producción ¿Cómo podríamos definir las bases de la producción del mundo greco-romano? En la polis griega la tierra se explotaba en minifundios (las grandes fincas eran excepcionales),
al igual que en la antigua Italia hasta las Guerras Púnicas de finales del siglo III ane.: en este momento la pequeña explotación cedió su puesto al latifundium, cultivado por esclavos. Pero los métodos, herramientas y productos eran
los mismos que los de la Edad de Hierro. Los pueblos clásicos utilizaban un arado de madera ligero, el aratrum, que estaba formada básicamente por una sola pieza que cortaba la tierra, sin vertedera, las manceras con las
que se guiaba y un timón unido al yugo donde se uncía el buey. Este arado abridor cortaba la tierra sin removerla ni arrancar las malas hierbas; se daban dos pasadas, una en cada dirección. Podía llevarse fácilmente de un extremo al otro el
campo y luego hacerlo girar al final del surco; las grandes parcelas no aportaban ningún beneficio a este tipo de arado, y por los escaso documentos que poseemos podemos pensar que eran parcelas pequeñas y cuadradas. Antes de la
caída del Imperio Romano apareció una nueva clase de arado, que muchos siglos más tarde revolucionaría la agricultura: era un arado pesado -caruca- provisto de una cuchilla, que cortaba verticalmente la tierra, y una reja, que la
cortaba horizontalmente y la revolvía. Era mucho más eficaz pero más pesado, difícil de manejar, era difícil darle la vuelta al final de cada surco y necesitaba que varios animales tirasen de él. Según Plinio, este arado procede del sur de
Alemania y necesitaba un par de ruedas. No servía para el área mediterránea, con terrenos abruptos y poco pasto para alimentar a los animales de tiro. Su uso no llegó a generalizarse en la época clásica. Es una herramienta que se adecua mejor
a los latifundios y a las parcelas alargadas (no hay que darle la vuelta tan a menudo). El cultivo de cereales siguió siendo el eje principal de la agricultura clásica. En el Atica, la cebada era el principal cultivo. Los
tributos de Eleusis recibidos entre el 329 y el 28 ane indican que más de tres cuartas partes de las tierras cultivadas se dedicaban a la cebada y el resto estaba sembrado de trigo. La cebada común se adecuaba mejor al suelo seco y alcalino
que otros cereales, pero daba un pan muy malo y solía comerse en forma de gachas, condimentadas con semillas de sabor más fuerte, como linaza o cilantro (Plinio, Historia Natural, XVII, XIV, 74). El trigo que se cultivaba era mayoritariamente
escanda de Navarra, de paja corta y fácil de descascarillar y moler; su alto contenido en gluten permitía la elaboración de un pan esponjoso. Los pobres comían cebada (a veces sustituida por avena y centeno) y los ricos trigo.
Italia, situada algo más al norte que Grecia y con un clima más húmedo, era más apta para el cultivo de trigo. La variedad dominante al norte era la espelta (algo difícil de descascarillar y de trillar), de la que descienden la mayoría de los
trigos actuales. El centeno, que se cultivaba bastante en el norte de los Alpes, fue introducido en el norte de Italia por grupos de invasores, pero nunca compitió con el trigo. Siguió siendo el cultivo de los climas fríos y los
suelos ácidos del norte de Europa. La avena no tenía ninguna importancia salvo en las tierras más pobres de la Europa central y del norte; no servía para hacer pan y se comía generalmente en gachas o puches o se horneaba para
preparar una torta, que al no tener gluten, no sube. Se convirtió en el pienso principal de los caballos. Era práctica corriente cultivar los campos en años alternos y dejarlos en barbecho entretanto; a menudo se sobreexplotaban
con el subsiguiente deterioro del suelo. La cría de animales en la Europa meridional estaba muy limitada por el clima y la falta de pastos durante el verano. Las ovejas y las cabras eran las más abundantes, puesto que eran las que
mejor se adaptaban a estas circunstancias. Se practicaba un pastoreo estacional cuyo origen seguramente se remonta en los tiempos en que la sociedad era aún nómada. Los animales invernaban en las tierras bajas y en verano se trasladaban a las
montañas. La Lex Agraria del 111 ane velaba por el mantenimiento, libre de obstáculos, de las cañadas. La incorporación de animales en la dieta varía en función de los factores materiales que afectan los costes necesarios para
obtenerlos. Y en Europa, la distribución de animales como los cerdos, vacas y ovejas ha dependido durante mucho tiempo de sus diversos hábitos y necesidades alimentarias, y de las condiciones climáticas que las favorecían. Las vacas y las
ovejas, al ser rumiantes, han predominado donde había pastos, mientras que los cerdos han sido más abundantes donde existían alimentos naturales concentrados como las nueces. Los grandes bosques de hoja ancha caduca que cubrían la mayor parte
de Europa occidental estaban poblados por cerdos que se alimentaban de bellotas silvestres y hayucos. La distribución de las vacas y ovejas, por otra parte, la determinaba esencialmente la ausencia de bosque y la consiguiente limitación para
la cría de cerdos. Así, el ganado vacuno predominaba en las zonas del noroeste de Europa donde el clima favorecía la existencia de extensos pastos naturales, mientras que las ovejas, que eran más resistentes, tuvieron mayor importancia en las
regiones secas alrededor del Mediterráneo. En Europa, la domesticación de animales está regionalizada por factores climáticos y medioambientales: así, el ganado vacuno predomina en las latitudes centrales de Europa, y el consumo de carne de
vacuno es bajo en los fríos países escandinavos y en las zonas áridas del sur como Grecia, España y Portugal, donde las ovejas superan ampliamente a las vacas. La presencia de los cerdos la determina la accesibilidad a alimentos concentrados;
por consiguiente, la cría de cerdos se da esencialmente en áreas con una densidad humana comparativamente alta que requieren un uso intensivo y no extensivo de la tierra. Así, las tasas más altas de consumo de carne de cerdo se encuentran en
la Europa del norte y central. De la misma manera que el bosque ayudó a que el cerdo tuviese un papel considerable en la dieta de los primeros europeos, la contracción de los bosques de Europa dio lugar al declive de la importancia dietética
de la carne porcina.
La dieta Si este era el sistema básico de
producción de alimentos, ¿cuál era la dieta de la Antigüedad clásica? Su base eran los hidratos de carbono en forma de cereales, cocinados, en la medida de lo posible, en forma de pan o consumidos como gachas. Se
suplementaban con verduras, fruta y aceite de oliva, una fuente de proteínas. El pescado era un elemento importante de la dieta en la costa. Se consumía leche, sobre todo de cabra, y en parte conservada en forma de queso. La gente corriente
comía poca carne, ya que la cría de animales domésticos era poco importante y en su mayoría se empleaban como animales de tiro o para la obtención de lana. Las legumbres y la linaza eran fuentes de proteínas, pero el principal aceite vegetal
era el de oliva, planta originaria del Mediterráneo oriental que se había extendido por todo el litoral mediterráneo. El olivo
no soporta los inviernos fríos y es de crecimiento lento (tarda unos veinte años en dar fruto): un olivar exige, pues, un fuerte desembolso de capital y su destrucción, por una guerra, es mucho más grave que la quema de una cosecha. Se han encontrado prensas de aceite desde la época minoica hasta Pompeya. La producción y el comercio de aceite de oliva tuvieron gran importancia en la época romana, hasta el punto de que parece dudoso que algún otro producto alimentario, incluso el vino, tuviese una mayor importancia comercial. La mayoría de ánforas encontradas se utilizaban para guardarlo y transportarlo. Era un cultivo propio de agricultores modestos; un campesino de Aristófanes espera tener:
Primero una hilera de vides... La producción comercial de aceite era escasa en Grecia, pero en tiempos de los
romanos los olivares eran importantes en los latifundios o las villas, seguramente una de las fuentes de ingresos principales de sus propietarios. La historia del olivo se confunde con la de la agricultura y con la de las culturas
mediterráneas. Ya en el Génesis (VIII-11), después del diluvio, regresó la paloma "y traía en su pico una rama de olivo! Así supo Noé que las aguas habían menguado hasta el nivel de la tierra". Y también encontramos el olivo
en la cuarta letra de los primeros alfabetos (aleph o buey, beta o casa, gamal o camello, zai u olivo): ganado, vivienda, transporte y agricultura, he ahí los cuatro fundamentos de una cultura. Donde el olivo se retira, termina el
Mediterráneo. Por ello todos los pueblos mediterráneos antiguos reivindican, cada uno para sus dioses, el descubrimiento y el empleo del olivo. Detengámonos en el mito griego: En el Olimpo, Atenea y Poseidón se disputaban el Ática; Poseidón
hizo surgir de los abismos del mar el caballo "hermoso, rápido, capaz de tirar de carros pesados y de ganar batallas". Atenea hizo crecer un olivo "susceptible de proporcionar la llama para iluminar las noches y aliviar las
heridas y de generar un alimento precioso, rico en sabor y suministrador de energía". Los dioses juzgaron que el árbol, símbolo de la paz, era de mayor utilidad para la humanidad que el caballo, imagen de la guerra, y concedieron a la
diosa la soberanía de la región y de la ciudad. El tercer pilar de la agricultura mediterránea, después de los cereales y el olivo, era la vid. Llegó a Europa procedente de Oriente Medio, y de Grecia pasó a Italia desde
donde se extendió a todas las provincias del imperio. Era de calidad muy variable: el común era muy peleón pero también se producían vinos de calidad. Su creciente demanda hizo que su cultivo se extendiera por gran parte de la Península
Ibérica y la Galia.
y luego a su lado, esquejes de higuera,
después la vid de la heredad... [pero
en derredor crecerán los olivos formando un bello seto
Aristófanes, Los Acarnenses, vv. 994-998
Dos dietas, dos culturas La cultura griega
y la romana no valoraban demasiado la naturaleza salvaje: ésta era la antítesis de la civilización (palabra que deriva de "cives", ciudad). Los latinos distinguían ager (conjunto de terrenos cultivados) de saltus
(terrenos no productivos, yermos). El bosque, a pesar de que era explotado, era sinónimo de exclusión: sólo el refugiado, el marginado, el fugado, recurrían a él para buscar su sustento. Estamos, pues, ante una cultura que tiene como eje económico la agricultura y la arboricultura. el trigo, la vid y el olivo eran sus tres pilares.
"Todo lo que tocaban mis hijas se convertía en trigo, en vino puro o en aceitunas"
leemos en las Metamorfosis de Ovidio (XIII, 652-654). Además de estos tres cultivos, tienen también importancia la horticultura y la ganadería ovina. Este sistema de producción estaba vinculado a un sistema de alimentación (que podemos llamar "mediterráneo"), caracterizado por su dieta vegetal, basado en las gachas y el pan, el vino, el aceite y las verduras, completado con un poco de carne y, sobre todo, con queso.
El sistema de producción y los valores asociados a él de los pueblos "bárbaros" eran muy distintos. Las poblaciones celtas y germánicas, que recorrían los grandes bosques del centro y norte de Europa, tenían una fuerte
predilección por la explotación de la naturaleza virgen y los espacios sin cultivar. La caza y la pesca, la recolección de frutos silvestres y la ganadería, sobre todo porcina, eran actividades centrales. Su valor alimentario de primer orden
no era el pan ni las gachas, sino la carne. No se bebía vino (sólo era conocido en las zonas colindantes con el Imperio), sino leche de burra, sidra o cerveza. No se usaba aceite, sino mantequilla y tocino. De hecho no nos
interesa tanto saber qué comen unos u otros sino cómo cada pueblo tiene indicadores de su identidad cultural y de la diversidad de los otros. Los poemas homéricos definían a los hombres como "comedores de pan" y esto era
considerado como un símbolo de su civilización. César, por su parte, decía de los germanos: "No labran la tierra y la mayor parte de su sustento consiste en leche, queso y carne"; su bebida natural, según Tácito, es
"un líquido formado por cebada y trigo preparado a modo de vino", y añade "se alimentan simplemente con frutos silvestres, caza recién cobrada y leche cuajada". Los escritores griegos y romanos se imaginan una
Edad de Oro vegetariana. Los frutos de la tierra eran el primer y más elevado valor alimentario. Según Hesíodo, en tiempos de Cronos, "los hombres vivían como dioses... y la fértil tierra daba espontáneamente muchos y abundantes
frutos". Y Pitágoras afirmaba: "El Universo comienza con el pan". La mayoría de autores clásicos, como Platón y Virgilio nos dan la misma imagen de la tierra que nutre, primero de forma espontánea y luego con el
trabajo del hombre. Los celtas y germanos tienen también sus valores, pero no tienen una planta como símbolo de civilización (el trigo en el mundo griego y romano, el maíz en las américas, el arroz en Asia) sino un animal: el
cerdo. La mitología celta y germánica está llena de episodios en los que el cerdo, sustento principal del hombre, es el protagonista. El modelo cultural "bárbaro" exalta la carne. El Emperador Maximino de Tracia "llegaba a
comer cuarenta libras de carne, o incluso sesenta. Nunca probó las hortalizas". Cómo y a través de qué se integraron ambas culturas? Podemos escribir la historia de Europa de los siglos que van de la caída
del Imperio romano hasta el feudalismo en términos alimentarios. Veamos cómo ambas culturas se influyeron mutuamente a través de los siguientes factores: El primer instrumento de integración fue el poder.
Tras las invasiones bárbaras, las tribus germánicas se convirtieron en la nueva clase dominante de Europa; ello provocó que su cultura, valores y mentalidad fueran aceptándose por los pueblos conquistados. La naturaleza
salvaje y los espacios sin cultivar empezaron a considerarse como espacios a usar, y la carne se convirtió en el valor alimentario por excelencia. El médico latino Cornelio Celso consideraba que el pan era la mejor comida ya que
"contiene más sustancia nutritiva que ningún otro alimento". Unos siglos después, el médico Antimo, en el siglo VI, presta más atención a la carne de cerdo. Entre la clase dominante, la carne es un símbolo de
poder, un instrumento para proporcionar energía física, vigor; abstenerse de ella es señal de humillación, de separación de la sociedad de los fuertes.
Ante esta exaltación de la carne, por qué el pan no dejó de ser símbolo de civilización?
La expansión del cristianismo
A partir del 313 el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio. Nacido y desarrollado en un contexto mediterráneo, asumió como instrumentos de culto el pan y el vino (alimentos sagrados por excelencia) y el
aceite (indispensable para administrar los sacramentos y encender las luminarias). Esta elección, si bien rompía con la tradición hebrea (que excluye el pan por ser un alimento fermentado y el vino por ser bebida embriagadora) facilitaba
la inclusión de la nueva fe en el sistema de valores del mundo romano. Las vidas de los santos están llenas de personajes que para difundir la fe cristiana lo primero que hacen es plantar viñas y cultivar trigo. Los francos, que se
convirtieron al cristianismo porque con ello les era más fácil asentarse en los territorios del Imperio, expandieron el modelo alimentario romano-cristiano por el norte de Europa. Pan y carne. He aquí los nuevos pilares de una
cultura alimentaria fruto de un proceso de integración del mundo bárbaro con el romano-cristiano.
Una nueva actitud ante la comida
Para la cultura griega y romana el ideal era la mesura: a la comida había que acercarse con placer pero sin voracidad. Los excesos de consumo alimentario se consideran despreciables. Jenofonte decía que la sobriedad en el
comer es "el fruto más importante en la educación de un hombre o una mujer". En cambio, para la tradición cultural céltica y germánica el "tragón" es un personaje positivo: la imagen del guerrero
valeroso es también la de un hombre capaz de tragar enormes cantidades de comida y bebida. "Yo sé en qué arte supero a todos los demás: no hay nadie aquí que coma más deprisa que yo"
se proclama en la Edda islandesa. Y estos son los valores que tomó como modelo la aristocracia franca. Es curioso observar un cierto paralelismo con lo que sucede con las reglas monásticas del norte de Europa y las elaboradas
en el sur mediterráneo. Las del norte son más duras y rigurosas en cuanto a ayunos, penitencias y abstinencias alimentarias (es "en negativo" el equivalente del modelo alimentario germánico: si el valor material más importante es
el comer, el valor espiritual más importante será el rechazo de la comida). En cambio, las reglas monásticas mediterráneas (como la de san Benito) se caracteriza por su equilibrio y mesura en la alimentación. Además, ambos modelos rechazan
la carne (alimento por excelencia de la sociedad de los poderosos)
Tierras cultivadas y tierras incultas
Desde el siglo VI hasta el siglo X la economía europea se basó tanto en las actividades agrícolas como en la explotación de los terrenos incultos, dando un sistema alimentario que combinaba los productos de origen vegetal
(cereales, legumbres y hortalizas) con los de origen animal (carne, pescado, queso y huevos). Esto fue debido a la relación favorable población/recursos (poca gente y muchos bosques y pastos), y a la inexistencia de sistemas de propiedad
que impidieran a nadie la utilización de esos espacios. En esta época era tan importante la cosecha agrícola como la existencia de productos silvestres (pastos, animales salvajes, peces...). Todo el mundo podía contar con
fuentes variadas de alimentación, y la carne y el pescado, junto con el queso y los huevos, no faltaban en la mesa de nadie, acompañando al pan, las gachas y la verdura. La normativa eclesiástica también contribuía a esta
integración: prohibía el consumo de carne unos 150 días al año, y con ello estimulaba la alternancia de distintos productos en la mesa (sustitución de carne por pescado o legumbres, y las grasas animales por aceites vegetales).
Europa iba homogeneizando sus costumbres alimentarias a la vez que se hacían más marcadas las diferencias sociales: las clases superiores laicas y eclesiásticas del centro y norte de Europa adoptaron la moda del pan, el vino y el
aceite; las clases superiores de los pueblos sometidos a los germánicos asimilaron su estilo de vida y alimentación (elevado consumo de caza). Las clases humildes siguieron con la alimentación tradicional: las gachas, las sopas y los potajes.
Para hacerlos se usaban el centeno, la avena y el mijo, cereales que se hierven en un caldero, dentro del cual se mezclaban los cereales, las legumbres y las verduras, con carne y tocino para dar sabor. El pan de los poderosos era de trigo
(pan blanco), el de los humildes de centeno (pan negro). Sólo unos pocos podían permitirse el comer carnes frescas. Los campesinos conservaban la carne (la de cerdo y cordero) ahumándola o con sal. Comer gallina fresca estaba reservado a las
grandes solemnidades. Estamos, pues, ante una economía y una cultura alimentaria situadas a mitad de camino entre el estadio de la recolección y el del cultivo. Pero a partir del siglo IX la población empezó a crecer.
La demanda de comida sólo podía satisfacerse ampliando los espacios cultivados y dando mayor preponderancia a la agricultura en detrimento de las formas de recolección. Iglesias y monasterios, señores, campesinos y ciudades intensificaron el
desbroce, la roturación y la colonización de nuevos territorios. Lo natural, lo silvestre, sucumbía a la productividad agraria, el camino al feudalismo estaba abierto.
Los orígenes de la filosofía griega
Presentación
De modo esquemático presentamos una reflexión sobre el origen de la filosofía, cuyo interés reside, entre
otros, en que fácilmente se puede poner en relación con la concepción griega del espacio arquitectónico. ¿Cuál es, resumidamente, la tesis que aquí se defiende? Se parte de una constatación: la falta de diferencias sustanciales entre oriente
y occidente antes del 2.000 aC. Se inicia una cierta diferenciación a partir del "crac" de los pueblos del mar (1.100 aC.) Hasta este momento, ¿quién era el depositario de la verdad? El rey, el adivino y el poeta
¿Qué sucede con la revuelta (invasión?) de los dorios? Termina el sistema monárquico ¿Quién, a partir de ahora, será el depositario de la verdad? Nadie. La verdad ya no es impuesta, se discute (observemos la
raíz de "aletheia", descorrer el velo que nos impide ver –la verdad, en el sentido griego, no es pues lo que se ve, lo que se encuentra, sino el acto de sacar de delante lo que nos impide ver). Generalmente se suele hablar "del mito al logos"
pasando por la "doxa".
Formulación de las cuestiones básicas
De entrada podemos formulamos las siguientes preguntas:
Para responder esta pregunta tenemos que retroceder un poco en el tiempo y hemos de situarnos alrededor del año 2.000 aC. ¿Qué sucedía en el Mediterráneo hacia el año 2.000 aC.?:
Las primeras oleadas indoeuropeas Entre el 2.000 y el 1.900 aC entran en la Grecia continental una serie de pueblos: sus casas, sepulcros, armas de bronce, cerámica... marcan una ruptura con el pasado. Este conjunto de pueblos (aqueos, eolios, jonios...) se van situando por toda Grecia, las islas, el litoral anatolio, el mar Negro. Hablaban un dialecto griego arcaico. Paralelamente, los hititas llegan en Asia
menor: la Troya homérica está todavía cercana a la cultura aquea. Todos estos pueblos conocen el caballo:
¿Qué podemos deducir de la presencia del caballo?:
La realeza micénica Los aqueos sustituyen a los minoicos en el Mediterráneo oriental. Del siglo XIV al XII ane. prosigue la expansión micénica por Rodas, Mileto, Lesbos, Chipre, Fenicia, Palestina...
La vida social y económica está centralizada alrededor del palacio:
No existe pues el comercio privado: por eso no se conoce ninguna forma de pago. La monarquia micénica tiene el apoyo de:
Los campesinos, las comunidades rurales, no están sujetas totalmente al palacio La monarquía permite:
Podemos observar cómo el arte micénico expresa estos contenidos.
La invasión doria Hacia el año 1.100 ane. llegan a Grecia los dorios (¿o fue una sublevación de la gente sometida a los
aqueos?). Se inicia una etapa oscura de la que se conocen pocas cosas. Sabemos, sin embargo, que:
Es necesario destacar, sobre todo, la desaparición del sistema palatino:
La nueva escritura no será sólo nueva por su valor fonético, sino porque pertenece a una civilización nueva:
El pensamiento mítico Es ese tipo de concepción que ni es discutible ni es lógicamente controlable. Se trata de un conocimiento impuesto que está en manos de:
Tomamos como ejemplo el poema de Parménides, que empieza así: "Los caballos que me arrastran me han llevado tan lejos como deseaba... me llevaron al famoso camino de la diosa, que conduce el hombre vidente a
través de todas las ciudades. Por este camino era conducido. Por él me llevaban los hábiles caballos, tirando del carro, mientras unas doncellas mostraban el camino. Y el eje de las ruedas aullaba, cuando las hijas del sol, abandonando
la casa de noche, me trajeron corriendo a la luz, mientras con las manos se sacaban los velos de la cabeza. Ahí están las puertas de los caminos de la Noche y el Día... la Justicia, pródiga en castigos, guarda sus paños. Las doncellas le
rogaron con suaves palabras... Al abrirse las puertas... la diosa me recibió benévola, tomó mi mano derecha con la suya y habló diciéndome: Oh joven, compañero de inmortales aurigas, que llegas a nuestra casa con los caballos que te arrastran,
salud, porqué no es un mal augurio quien te impulsó a seguir este camino que está fuera del trillado camino de los hombres, sin el derecho y la justicia. Es necesario que lo aprendas todo, el imperturbable corazón de la Verdad... y las
opiniones de los mortales, en las que no hay creencia verdadera... Te explicaré las únicas vías de investigación pensables. La primera que es y no es no-ser, es el camino de la persuasión (porqué acompaña la Verdad); la otra, que no es y es
necesariamente no-ser, esta, te lo aseguro, es una vía totalmente inpracticable...
Crisis de la soberanía y vacío de poder
La desaparición de la monarquía micénica inaugura una nueva época de la civilización griega:
Se produce una delimitación más rigurosa de los diferentes aspectos de la realidad. ¿Qué provoca la desaparición del ánax?:
Entre estas fuerzas opuestas, la búsqueda de un equilibrio hará nacer, en un periodo de confusión:
que acaban definiendo una primera forma de sabiduría humana:
el presente ha de ser constr