Joan Miró: El bello pájaro que descifra lo desconocido a una pareja de enamorados.
 Joan Miró: El bello pájaro que descifra lo desconocido a una pareja de enamorados. Joan Miró: El bello pájaro que descifra lo desconocido a una pareja de enamorados
1941. 46 x 38 cm.
Museum of Modern Art, Nueva York.


"Reciente todavía la herida abierta por la guerra civil española, estalla, a finales de 1939, otro conflicto de consecuencias igualmente imprevisibles: la Segunda Guerra Mundial. Miró busca refugio en Varengeville-sur-Mer, en Normandía. El paisaje tan peculiar de Varengeville y la atmósfera acogedora llevan a pensar, por fin, en una tranquilidad únicamente turbada por la magnificencia de un cielo estrellado. Esta ilusión, que durará unos pocos meses, iluminará una de las series más sorprendentes y armónicas de toda la producción mironiana, las Constelaciones, continuadas en Palma de Mallorca y terminada en Mont-roig.

Técnicamente, el artista comienza preparando el fondo. Imbuido de la música de Bach y de Mozart, y con la referencia de las formas caprichosas que la mente reconoce en los reflejos del agua, su mano improvisa, sobre ese fondo, una figura que determinará la colocación de figuras adicionales hasta llenar toda la superficie. Esas figuras incorpóreas que pueblan las veintitrés aguadas que comprende la serie constituyen la idealizada visión de un universo de criaturas transparentes y solidarias, libres, que crecen y se transforman naturalmente, en armónica simbiosis con la diversidad celeste.

Los personajes derivan aún de las pinturas salvajes de los años treinta, pero el contexto es inédito y muestran, ahora, una tendencia al movimiento y al contacto físico que las libera del aislamiento. La transparencia es absoluta, no hay modelado, ni claroscuro, ni tonos locales, tan sólo líneas configuradoras y planos de colores en un espacio indefinido.

Las Constelaciones, con una complejidad visual que impide focalizar la mirada, contienen el léxico esencial de un lenguaje de signos que envolverá la creación de los años siguientes." Realizada en las hojas de un álbum que medía 38 x 46 cm, esta serie constituye uno de los momentos más inspirados, bellos y de gozosa plenitud en la trayectoria del artista. "Una mirada panteísta y sintética del cosmos, personajes, animales terrestres y marinos, híbridos de especies, estrellas, cometas, el Sol y la Luna, el día y la noche, un universo dinámico, vivo, que flota sobre la superficie del papel como ,los cuerpos celestes gravitan en el firmamento, aparentemente libres, pero regidos por unas leyes, estéticas en la obra mironiana.

Iniciada el 20 de enero de 1940 con "La salida del sol", la da por finalizada el 12 de septiembre de 1941, en Palma de Mallorca. Son 23 pinturas en total y concentran todo el repertorio de imágenes creadas y utilizadas por Miró en uno de sus momentos más innovadores. (...)" (Olga Spiegel, Campo de estrellas, el Miró de los espacios cósmicos. La Vanguardia Magazine. Barcelona. 3 enero 1993, pág. 22-23)
Cuando pintó la serie -realizada a base de témpera, gouache, óleo, huevo y pastel sobre papel-, Miró era muy consciente de que estaba realizando algo importante como demuestra la carta que escribió a Pierre Matisse, su marchante en Nueva York, el 4 de febrero de 1940: "Ahora estoy trabajando una serie de pinturas -entre 15 y 20 óleos y témperas en dimensiones 38x46- que se ha convertido en algo muy importante. Creo que es una de las cosas más importantes que he realizado, y aunque son de pequeño formato, dan la impresión de grandes frescos..., ni siquiera puedo enviarle las que están acabadas porque tengo que tenerlas todas delante en todo momento para realizar el conjunto de esta etapa."

Personajes, astros, animales y signos aparecen individualizados y a la vez unidos por una especie de sutil hilo de araña, sin principio ni fin en una superficie en la que aparentemente flotan, una traslación del cosmos, su vida y dinamismo incesante. Paleta muy reducida, tres o cuatro colores puros delimitados por el negro que encierra las formas sobre fondos ricos en delicadas y fluidas transparencias, evocaciones del cielo a diversas horas del día, azul, rosado, amarillento.

"Por medio de esas pocas líneas, tan económicas que inscribo en el cuadro, trato de dar al gesto una cualidad tan individual que se vuelve casi anónima y accede así a lo universal del acto... Estaba interesado en el vacío, en la perfecta vaciedad. La introduje en mis fondos pálidos y opacos y mis gestos lineales sobre él eran los signos de la progresión de mi sueño", decía a Denis Chevalier en una entrevista en 1962.

Bibliografía

Borràs, Mª Lluïsa (1993), Joan Miró: de la figuración al gesto: obra gráfica 1933-1963. Madrid. Arteara Galería
Brihuega, J. (1993), Miró y Dalí: los grandes surrealistas. Madrid. Anaya.
Cabré, Mª Angels (1999), Miró. Barcelona. Planeta - De Agostini.
Corbella, D. (1993), Entendre a Miró. Barcelona. Universidad de Barcelona.
Joan Miró. 1893-1993. Catálogo de la exposición. Madrid. Julio Ollero ed.
Joan Miró. El color dels somnis. <(1998), CD-ROM. Barcelona. Fundació Joan Miró.
Malet, Rosa Mª. (1993), Joan Miró. Barcelona. Ed. 62 - Península.
Penrose, R. (1993), Miró. Barcelona. Destino.




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