Aristodicos
 Aristodicos Aristodicos.
H. 500. Mármol. Altura: 195 cm.
Museo Arqueológico Nacional, Atenas.


Quizás el punto de inflexión en la evolución de la estatuaria griega ocurre hacia el año 500, fecha en que se sitúa la estatua de Aristódicos (Museo Nacional de Atenas), de autor desconocido. De tamaño ligeramente superior al natural, la estatua de Aristodicos ha suscitado abundantes comentarios, con la pretensión de ver en ella el paso del clasicismo por la vía del naturalismo.

La estatua que representa a Aristodicos es más naturalista (hasta el punto que el kourós de Anavyssos parezca un globo hinchado por contraste). El problema del pelo se ha resuelto cortando la mayor parte. Sin embargo, adopta una forma poco natural y sigue teniendo un aspecto rígido.

En efecto, basta ver la estatua para apreciar en ella una verosimilitud mayor que en los kouroi anteriores: la ligera inclinación de la cabeza, la expresividad de las facciones, permiten hablar de un sujeto individual, incluso de una personalidad concreta, y, sin embargo, esa sensación no se produce a partir de naturalismo alguno, sino en el ámbito de los más estrictos recursos geometrizantes. El tamaño de la escultura responde a un canon de siete cabezas, cuya unidad se ha establecido a partir de las dimensiones del pie, el sexo en el centro mismo de la estatua, la cabeza ovalada, el movimiento de piernas y pies, firmemente asentados en el suelo... Esta pose es, evidentemente, nada más que la consecuencia de haber aprendido el arte de hacer estatuas de los egipcios; ésta era la pose que producían los dibujos sobre el bloque. Los contornos utilizados para este kouros más reciente no eran básicamente diferentes a los utilizados para los primeros. En los kouroi primitivos la pose no presentaba ningún problema; sólo cuando la figura se ha vuelto tan natural empezamos a ponerlo en duda.

El nuevo problema surgido del naturalismo conseguido por Aristodicos, el último kouros, es decir, el aspecto rígido, poco flexible, de la pose, sólo se podía resolver cambiando de pose. Y esto es lo que hizo el escultor de El joven Kritios quien, en el 480 ane, poco antes del saqueo persa de Atenas, creó una figura que ya no mira hacia delante, sino que gira la cabeza ligeramente hacia un lado, y que en vez de repartir el peso entre las dos piernas, lo ha apoyado sobre la pierna trasera, levantando un poco la cadera de este lado. Estos leves cambios han dotado de vida a la estatua.

La figura de Aristodicos no es, pues, la huida del arcaísmo sino su apogeo, aquella obra en que lo racional y lo vital se unifican más íntimamente, sin que lo uno se sobreponga a lo otro, aquel momento en que la escultura griega logra ya una imagen universal en su concreción, atemporal en su temporalidad. La utilización del canon no responde a la necesidad instrumental de contar con un esquema para representar algo, sino que revela la íntima estructura de la estatua. Su composición racionalmente organizada es, sin embargo, plenamente natural, participando así en ese cosmos que el logos, razón y medida, atraviesa como destino universal de todas las cosas.

La figura de Aristodicos no es, sin embargo, la única. Lo sorprendente del genio griego no es que en momento dado llegue a crea una figura suprema; la asombroso es que las "figuras supremas" sean tantas y tan diversas, que en el plazo de un siglo haya sido capaz de revolucionar completamente la historia del arte con una profundidad sin igual en épocas posteriores. En este sentido, sólo Florencia cuatrocentista puede comparársele.

Bibliografía

Blanco Freijeiro, Antonio (1997), Arte griego. Madrid. CSIC. Col. Textos Universitarios 2. 9ª ed. 404 p.
EIDOS (1987), Aprende a ver la escultura griega. Barcelona. PPU. 108 p.
Papaiannou, Kostas (1973), Arte griego. Barcelona. Gustavo Gili, 530 p.
Richter, Gisela (1987), El arte griego. Barcelona.Ed. Destino. Col. Libros de arte, 4ª ed. 432 p.
Robertson, D.S. (1997), El arte griego: introducción a su historia. Madrid. Alianza ed. Col. Alianza Forma 50, 5ª ed. 436 p.
Storch de Gracia, Jacobo (1997), Arte griego 1. Madrid. Historia 16. Historia Viva. 48 p
Woosford, Susan (1985), Grecia y Roma. Barcelona. Gustavo Gili. Pág. 16-18




Percepciones | Historia del arte | Estética