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Ictinos y Calícrates: El Partenón .
447-437 ane. 30,88 x 69,50 m sobre el estilóbato. 10,43 m altura de una columna. Mármol del Pentélico. Acrópolis de Atenas
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Una concepción "científica" de la arquitectura, que consistía en la suposición que existen unas reglas objetivas, similares a las leyes de la naturaleza, y que el valor de cada experiencia particular consistía en adecuarse a ellas, permite entender la formulación de unas reglas arquitectónicas que llamamos órdenes (dórico, jónico y corintio). Dichos órdenes no son reglas materiales o modelos totalmente determinados, sino una forma intelectual, una idea.
En el templo dórico, por ejemplo, existen una serie de problemas típicos como la relación geométrica entre las diferentes partes del orden -columna y arquitrabe-, la conexión entre el ritmo de las columnas y el de los triglifos, que plantea un delicado problema en los ángulos del friso, la conexión entre la cornisa y el tímpano, las relaciones planimétricas entre la columnata perimetral y los muros de la cella.
Por la preeminencia que la filosofía griega da a las formas sensibles, cada objeto tiene que ser representado de la manera más directa y su comprensión tiene que reducirse a las percepciones sensibles inmediatas. Y el primer límite de nuestras percepciones es la superficie, que aísla y delimita entre sí los objetos que, una vez reconocidos, permite comprender las relaciones entre el orden y el edificio. Si observamos un templo dórico períptero vemos cómo las columnas rodean la cella a intervalos regulares y la pared de plano de fondo recibe las sombras y da relieve a los elementos del primer plano; la igualdad de las estrías confirma que el tratamiento del fuste es uniforme en todo el contorno; el modelado del capitel y del arquitrabe es tan fino que obliga al espectador a mirarlo de cerca; contemplando el templo desde un lado, se ve, con una sola mirada, todo lo que tiene que ser visto (puesto que su otra mitad es simétrica); además, debido a su planta rectangular se puede comparar fácilmente la longitud con la anchura y, por las relaciones del orden, con la altura. El orden es, pues, un medio de obtener una evaluación inmediata de las proporciones de todo el edificio.
A ello tenemos que añadir las deformaciones o correcciones ópticas, que son soluciones para compensar las diferencias de las condiciones visuales de los distintos elementos. Así, por ejemplo, las líneas rectas se someten a ligeras curvaturas, los interejes próximos a las ángulos son más breves y las columnas progresivamente más anchas, los ejes de las columnas están ligeramente inclinados hacia el interior del edificio.
El Partenón, dedicado a Atena Pártenos, templo realizado en tiempos de Pericles, del 447 al 437 ane, fue diseñado por Fidias quien dirigió a los arquitectos Ictinos i Calícrates, presenta un períptero (columnas alrededor de la cella) dórico, es amfipróstilo (con dos pórticos) y octástilo (con 8 columnas en las fachadas) y 17 columnas laterales. Construido con mármol del Pentélico y policromado, el acceso a su interior se efectuaba por el pronaos o atrio que daba paso a la cella, dividida en tres naves por dos hileras de columnas entre las cuales estaba colocada la estatua criselefantina (de oro y marfil) de Atena. La sala propiamente llamada Partenón, situada tras la cella, estaba reservada únicamente al servicio de las sacerdotisas ("parthénos quiere decir doncella, virgen, y parthenón sala de las doncellas).
En el templo se mezclan los órdenes dórico y jónico. El segundo decora el friso panatenaico que circunda la cella, mientras que el dórico está presente en los demás elementos del templo. La decoración escultórica de las metopas presenta la gigantomaquia y la amazonomaquia, la destrucción de Ilion y la centauromaquia. El friso jónico de la cella muestra la procesión de las Panateneas. Los frontones, también atribuidos a Fidias, presentan el nacimiento e Atena y su lucha con Poseidón por la posesión del Atica.
Equilibrio y euritmia o armonía en las proporciones, orden, corrección óptica y construcción geométrica racional son sus parámetros. Es, sobre todo, una arquitectura de exteriores, para ser vista, como lo muestran sus distintos efectos ópticos y geométricos. Para evitar la monotonía y pesadez, las distancias que separan las columnas son distintas y están ligeramente inclinadas hacia el centro de la fachada y hacia el interior, para contrarrestar el efecto de divergencia que produce una columnata perfectamente vertical. Las columnas de los ángulos son más anchas en el medio para evitar que parezcan estranguladas como un reloj de arena: al absorber más luz se verían más pequeñas si tuvieran las mismas dimensiones que las demás. El estilóbato (peldaño superior del estereóbato) no es uniforme, sino que los ángulos se sitúan 11 cm. Más bajos que la parte central; lo mismo sucede con el arquitrabe. Esta curvatura servia para aumentar la estabilidad del monumento, facilitar el derrame del agua de la lluvia y corregir las distorsiones ópticas. La línea oblicua del frontón (es decir, la inclinación del tejado) está relacionada con la profundidad del templo, ya que prolongándola se obtiene el ángulo inferior posterior de la pared lateral. La proporción entre la altura y el diámetro de la columna es de 5,5; la altura del arquitrabe, del friso y de la cornisa es un tercio de la altura de la columna; el fuste tiene 20 estrías y el éntasis 17 cm. El eje de simetría del triglifo corresponde al eje de simetría de la columna.
A pesar de sus dimensiones (la sala mayor tiene una altura de más de 13 metros), no s una construcción colosal como las de los egipcios. Da la sensación, pues, que fue construido por y para seres humanos.
Bibliografía
Azcárate, José Mª de (1992), La Arquitectura: de los orígenes al Renacimiento Vol. 3 de la Historia del arte. Barcelona. Carroggio, S.A. de Ediciones. Págs. 51-55
Benevolo, L. (1977), El arte y la ciudad antigua. Barcelona. Gustavo Gili (el original es de 1975)
Woodford, Susan (1990), El Partenón. Madrid. Akal.
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