Templo de Atenea Niké
 Templo de Atenea Niké Templo de Atenea Niké.
427/24 ane.
Acrópolis de Atenas.


Los principales templos jónicos se alzan en las costas de Asia Menor e islas del mar Egeo. Pero este orden se adoptó para los templos dedicados a las divinidades femeninas y, por lo mismo, cuenta con un buen número de ejemplos en la propia Grecia. En las gradas o krepis se advierte una menor altura de los peldaños; en cambio, la columna tiene base, que puede ser de dos tipos; en Asia Menor consiste, de abajo a arriba, en una pieza cuadrada (plinto) sobre la que se disponen dos escocias (molduras de perfil cóncavo) separadas por baquetones (pequeñas molduras semicirculares) dando paso a un toro (moldura convexa de perfil semicircular) que sustenta inmediatamente el fuste; de amplísima difusión es la llamada base ática, en la que, sobre el plinto, se disponen dos toros separados por una o varias escocias intermedias. El fuste de la columna jónica es esbelto, con unas 24 acanaladuras que no presentan aristas vivas, sino achaflanadas. El capitel está formado por collarino, cojinete y dos volutas que forman espirales a los lados, rematando en un ábaco reducido; todos estos elementos ¾particularmente el cojinete o equino (kemation) ¾ se decoran con ovas y flechas, en tanto que los filetes de las volutas y el ábaco llevan frecuentemente decoración de cuentas o perlas.

El entablamento jónico ofrece un arquitrabe dividido en tres bandas en resalte, llamadas platabandas; un friso ¾que puede no existir¾ que es una faja corrida con relieves; y una cornisa saliente, decorada con taquitos prismáticos muy próximos (dentículos).

En el 448 ane. Pericles encargó a Calícrates la reconstrucción del templo de Atenea Niké, pues edificado en el siglo VI sobre el "pýrgos", el bastión micénico que dominaba el acceso a la ciudadela, había sido destruido en el 480 ane durante la invasión persa. Los restos del edificio primitivo, sobre el que ya en el 478 ane se había erigido un nuevo altar rodeado por una estructura de ladrillos, se unieron en la formación de un muro de sólidos bloques rectangulares de "póros" y utilizados como base del templo. La reconstrucción del templo verdadero no se inició, sin embargo, hasta mediados del 430 ane, retrasado por las obras del Partenón y de los Propíleos, además de los problemas surgidos entre Calícrates y Mnesicles, que en la misma área quería construir el ala sur de los Propíleos. La dimensión actual de esta última, asimétrica respecto al ala norte, probablemente es fruto de un acuerdo entre los dos arquitectos.

El templo de Atenea Niké, de mármol pentélico, es de orden jónico con cuatro columnas en los dos frentes y una sola cella. A diferencia del templo dórico las columnas no están apoyadas directamente sobre el estilóbato sino sobre una base de molduras circulares; los fustes tienen surcos biselados en vez de aristas que acaban bajo una faja abombada y decorada con óvalos mientras que a cada lado se retuercen dos molduras espirales o volutas. Además, el arquitrabe no es liso sino que está dividido horizontalmente en tres fajas y el friso que lo culmina, en vez de estar interrumpido por metopas y triglifos, se presenta como una superficie continua sobre la que se desarrolla la decoración escultórica. Finalmente, la cornisa sobresale menos que en el orden dórico y está rematada por dentículos y óvolos.

El templo de Atenea estaba decorado en sus cuatro lados con un friso continuo con escenas de luchas entre griegos y orientales en presencia de los dioses; por esto se ha pensado que pueden referirse a las guerras persas y a la batalla de Platea (479 ane) que en la práctica señaló la conclusión de tales guerras. Las escenas pues, representarían un episodio histórico, hecho totalmente singular en la escultura griega. El friso se ha conservado casi intacto; sin embargo, sólo los relieves de los lados sur y este se encuentran aún in situ; los demás, trasladados a Londres por lord Elgin, han sido reemplazados por copias.

El bastión sobre el que se eleva el templo de Atenea Niké estaba rodeado en tres de sus lados por una balaustrada de mármol mandada construir por Alcibíades después de sus efímeras victorias sobre Esparta entre el 411 y el 407 ane., y estaba decorada con bajorrelieves que representaban a Atenea sedente, rodeada de Níkai que sostienen trofeos o preparan a los animales que le serán sacrificados. Por la elegancia de las vestiduras y por la elaborada calidad pictórica, estas figuras, que se conservan en el Museo de la Acrópolis, son típicas del arte posterior a Fidias, sellado por un refinado manierismo formal.

Bibliografía

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