Lisipo: Apoxiomenos
Lisipo: Apoxiomenos Lisipo: Apoxiomenos
Hacia 320 ane. Mármol. Altura 205 cm. Copia romana
Museo Pio Clementino, Ciudad del Vaticano


Activo en la época de Alejandro (fue su retratista áulico), fue un broncista autodidacta que recibió, en Sición, la influencia de la escuela de Policleto y de la tradición argiva. Trabajó probablemente desde el 360 ane hasta el 305 ane, y Plinio afirmaba que hizo unas 1.500 obras todas en bronce.

Aunque no se conserven originales suyos, las copias existentes permiten conocer su estilo, que pone de relieve un ritmo especial y dinámico, una nueva concepción de los volúmenes (tridimensionalidad) y una gran maestría en la plasmación del vigor y del movimiento. Lisipo, después de Fidias con su idealismo glorioso, después de Praxíteles con su mórbida sensualidad, de Escopas con su obsesión trágica, representa otra etapa del arte griego: la del naturalismo sin concesiones detallistas.

De las más de 1.500 estatuas que se le atribuyen, sólo conocemos con seguridad una sola copia fiable: el Apoxiomenos (el que se limpia rascándose). Se trata de un atleta, no en actitud heroica, sino en la más natural de limpiarse con el estrígilo el polvo y el aceite. Su composición varía a medida que damos la vuelta a su alrededor. Su rostro es de formas bellas; el cuerpo flexible y nervioso, la cabeza más pequeña y expresiva; tiene una arruga muy marcada en la frente y una sombra en los ojos, que son como un recuerdo del pathos de Escopas y de la melancolía de Praxíteles; pero su boca y ojos no reflejan ni el apasionamiento de Escopas ni el ensueño de Praxíteles. Sus brazos, extendidos horizontalmente ante el cuerpo, escondiendo el torso, son una proyección audaz al espacio. En conjunto proporciona a la figura una nueva capacidad de movimiento espontáneo tridimensional; igual libertad sugiere la línea diagonal de su pierna derecha.

Su postura es insólita: pasa de apoyar el peso del cuerpo de un pie al otro y, al extender los brazos hacia delante, la estatua ocupa más profundidad que las predecesoras y proporciona una gran variedad de perspectivas. La figura es alta y esbelta, lo que corrobora la tradición según la cual Lisipo introdujo un nuevo patrón de proporciones para el cuerpo humano que sustituyó al de Policleto.

"Lisipo se mueve temáticamente en el ámbito de la tradición clásica: figuras humanas, erguidas y desnudas, dioses y efebos, gimnastas, tipos hercúleos que recuerdan obviamente a Policleto. Sin embargo, aparecen dos aspectos importantes y originales: la relación entre la pieza y el espacio en que se encuentra es nueva, la composición también empieza a serlo. Estando en el espacio, es la figura la que lo crea los brazos del Apoxiomeno, cruzándose por delante, rompen la estricta frontalidad, como la rompen las piernas, poderosas, del viejo Herakles (360. British Museum; estatua de 32,3 cm, en bronce, según la obra de Lisipo) que, con un movimiento hacia delante y hacia atrás, acompañado por el de los brazos y marcado por el de la cabeza, crea su propio ámbito espacial en todas las direcciones. Semejante disposición fuerza la composición tradicional en un sistema continuo que escapa a la pura adición clásica. Cada parte del cuerpo se prolonga en la contigua, no se limita a superponerse ni a estar a su lado, según una dirección que concentra el movimiento y acentúa la tensión, indicando un momento de la acción.

Esa conquista de la espacialidad y temporalidad se complementa con un gesto bien determinado y una mirada concreta, de tal modo que las figuras de Lisipo exigen una percepción nueva, una relación inédita con el espectador, que asiste curioso a lo que estos personajes hacen o están dispuestos a hacer, a la afirmación de su energía física, puramente humana, con una solemnidad que ya no es la intemporalidad de los dioses."

Bibliografía

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Charbonneaux, J., Martin, R., Villard, F. (1970), Grecia clásica (480-330 ane). Madrid. Aguilar. Col. El Universo de las Formas.
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Pollitt.J.J. (1989), El arte helenístico. Madrid. Nerea.
Richter, G.M.A. (1980), El arte griego. Una revisión de las artes visuales de la antigua Grecia. Barcelona. Destino.
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