![]() | |
![]() |
Apolodoro de Damasco: Columna de Trajano 113 dne. Altura: 40 m. Roma
|
Con Trajano (53-117) se afirma un lenguaje artístico nuevo y se utiliza la columna como soporte para una narrativa. En la Columna trajana se desarrolla en una cinta helicoidal un conjunto de relieves, importantes para el tratamiento plástico de la escultura, en la que los golpes de cincel tienen un matiz impresionista, y por la composición y representación de tipos que se alejan del idealismo helénico para inscribirse en la corriente realista y popular. El planteamiento de las escenas es el mismo que el de un guión cinematográfico, ya que las secuencias crean un sentido temporal no esperado en una representación espacial. Inaugura un nuevo estilo narrativo al servicio de la propaganda personal del emperador.
La columna de Trajano (113), con sus 40 metros de altura, fue construida para la glorificación de Trajano (está representado unas 70 veces por lo menos) como militar, y en conmemoración de sus campañas contra los partos y los dacios. El arquitecto director de la obra fue un sirio, Apolodoro de Damasco, que había acompañado al emperador en sus expediciones militares.
Hecha con mármol, se levanta sobre una gran base en forma de cubo. En el interior de la base se encuentra el vestíbulo de donde arranca la escalera que sube hasta la parte superior de la columna.
La columna tenía que servir de punto de referencia del foro de Trajano, de tuba del emperador y de soporte de los hechos más destacados de su carrera militar (sobre todo, la campaña contra los dacios). Estaba coronada por la estatua del emperador. Parece ser que la idea de describir a través de una faja helicoidal les hechos de armas, parte de los manuscritos ilustrados. No olvidemos que la columna se encuentra ubicada entre las dos bibliotecas, la latina y la griega.
A lo largo de un desarrollo de 200 metros, no se advierte un vacío, ni un instante de fatiga inventiva; es como un libro esculpido en mármol. El relieve, muy plano, de manera que no se altera la línea arquitectónica de la columna, se vale de mil trucos -pieles, corazas, árboles, piedras- para no caer en la monotonía.
Miquel Angel decía que los venecianos nunca llegarían a la perfección artística porque no poseían una columna trajana como la tenían ellos en Roma.
Las escenas se suceden unas tras otras, sin marco de separación para cada combate o cada momento de acción, sin embargo las figuras están hábilmente agrupadas y fácilmente se comprende el sentido de cada cuadro. En algunos momentos, las ilustraciones son de un realismo extraordinario, pero se advierte que el espíritu romano está en contacto con el elemento nórdico, romántico, de los pueblos bárbaros, que tenían que infundir su espíritu en los tiempos medievales. Encontramos grupos de bárbaros, con gesto dolorido, que discuten la marcha de los acontecimientos en los bosques de Germania, las mujeres participan en la lucha y, finalmente, cuando el jefe de la resistencia, Decébalo, muere en la batalla, la Luna se le aparece como una valquiria germánica. Podemos ver, después, las bellas escenas de la paz, cuando los jefes bárbaros prestan acatamiento al emperador; las escenas del campamento, los cuadros de la vida militar romana, llenos de realidad y naturalismo...
El estilo de esta columna se encuentra también en el arco de Benevento (114), cuyos relieves exaltan el buen gobierno de Trajano, y en donde aparece por primera vez en el arte oficial una representación de las clases populares.
La cvolumna de Antonino Pío (193) continúa los esquemas de la trajana, pero acentúa el relieve que casi se convierte en escultura exenta, consiguiendo unos potentes efectos de claroscuro, e introduce lo maravillos en escenas como las del milagro de la lluvia y el relámpago. Estos elementos simbólicos significan un giro importante en el arte romano, que se va alejando paulatinamente de los temas histórico-narrativos e inicia una tendencia hacia lo que es metafísico.
Bibliografía
Bozal, V. (1992), La escultura, Vol. 2 de la Historia del Arte. Barcelona. Carroggio, S.A. de Ediciones.
Settis , S (y otros) (1988), La colonna Traiana. Torino. Einaudi.
Woodford, Susan (1985), Introducción a la Historia del Arte. Grecia y Roma. Barcelona. Gustavo Gili.
Percepciones | Historia del arte | Estética