Basílica de Santa Sabina in Aventino
 Basílica de Santa Sabina in Aventino Basílica de Santa Sabina in Aventino .
432/32.
Roma


El templo cristiano o iglesia ofrece diversas modalidades, pero entre todas ellas destaca la conocida como basílica, que surge a partir del 313 y se difunde especialmente por todo Occidente.

Desechada hoy la teoría de Alberti que veía el origen de la basílica cristiana en las grandes basílicas romanas, han surgido múltiples teorías para explicar sus formas y los elementos de que consta. Ahora bien, si tenemos en cuenta que el primitivo templo cristiano era tenido por la casa de Dios, y si recordamos que las primeras comunidades cristianas utilizaron para sus reuniones las casas patricias, es lógico pensar que los orígenes de la basílica han de hallarse en las formas de una casa romana transformada. Ello no excluye ni la influencia de la sinagoga o de templos de cultos orientales, ni la idea de que la basílica pueda considerarse como una solución sincrética, de acuerdo con las necesidades del culto, en la que se fundan aspectos diversos: la cella memoriae y el martyrium para la cabecera, y la gran basílica pagana como lugar de reunión para el cuerpo del templo. Pero es innegable que todo el edificio está regido por el esquema de la casa romana, en la que se reunían para el ágape o comida de confraternidad.

En tres partes podemos considerar estructurado un prototipo de basílica: parte pública, semipública y privada, además de las dependencias anejas. La parte pública consta de un gran atrio o gran patio con fuente en el centro ¾que puede ser un cantharus o fiala, según tenga forma cerrada o de pequeño estanque¾. A este atrio se accede por el vestibulum o zaguán de acceso para controlar la entrada. El patio tiene galerías en torno, llamándose narthex la que da paso al cuerpo del templo. A éste se abren las puertas del templo, sirve como pórtico de la iglesia y es el lugar donde se situaban los catecúmenos cuando se celebraban ceremonias en las que podían intervenir los aún no bautizados.

La parte semipública de la basílica está constituida por el cuerpo de la iglesia, que puede constar de una, tres o cinco naves, separadas por teorías o filas de columnas que soportan dinteles o arquerías: es frecuente que estos soportes se aprovechen de monumentos romanos. Como el templo está orientado, es decir, con su cabecera o presbiterio hacia el Este, una nave se halla al Norte ¾y se destina a las mujeres¾ y otra al Sur ¾en donde se sitúan los hombres¾, denominándose, respectivamente, nave del evangelio y de la epístola, porque en su dirección se dirigían las correspondientes lecturas en la misa. En la nave central se sitúa el coro menor, para cantores y clérigos menores. Dicho coro consiste en un espacio acotado por canceles bajos y tiene a los lados dos púlpitos o ambones desde los que se dirigen los rezos y cánticos. Toda esta parte semipública se separa de la parte privada ¾en concreto, del presbiterio¾ mediante un muro con puertas que es el septum; de ahí que la nave transversal que está detrás (nave del crucero) reciba el nombre de transeptum o transepto.

La parte privada de la basílica es sumamente compleja: evoca en sus formas el edificio funerario, en tanto que todo se relaciona con la cámara subterránea donde se halla la reliquia, cuerpo o sitio que justifican la erección de la basílica en ese lugar. Al presbiterio, elevado, se accede por gradas. Está separado del transepto por una serie de columnas, de las que pendían velos, que forman la pérgola; estas columnas ¾que a veces eran torsas o, mejor dicho, salomónicas¾ se ornamentaban con pámpanos y racimos como símbolo eucarístico. Rodea interiormente el presbiterio un banco corrido ¾que es la solea o el bema de la Iglesia oriental¾ para los clérigos con órdenes mayores, presidido por la cátedra episcopal. En el centro del presbiterio está el ara, rectangular, cobijada por un edículo o baldaquino cubierto con velos. Por fin, debajo del ara está la confessio, cámara subterránea donde se halla la reliquia, cuerpo o lugar venerado, que tiene al exterior una pequeña ventanita: la fenestrella confessionis.

Ya en el siglo V surgen las variantes fundamentales de este prototipo, que son las siguientes: es frecuente un narthex doble, que ha de pasar a la iglesia bizantina; en la nave aparece un segundo piso sobre las naves laterales, que es el matroneum; en la cabecera, la confessio da paso a una cripta amplia con accesos laterales o por la parte central, al tiempo que se disponen también en aquella dos cámaras laterales que son las pastoforias (o, mejor dicho, dos sacristías, la próthesis y el diaconicon, características de las iglesias orientales, africanas e hispánicas).

En estas basílicas, el problema de la iluminación del interior del edificio está perfectamente resuelto por la mayor altura de la nave central, que permite abrir amplios ventanales por encima de las naves laterales; asimismo, se abren otros a los pies del templo, en los hastiales o muros extremos del crucero ¾y también en sus lados¾, y en el presbiterio.

Bibliografía

Ariés, Ph. Y Duby, G. (1987), Del Imperio romano al año mil. Madrid. Taurus. Pág. 196
Robertson, D.S. (1988), Arquitectura griega y romana. Madrid. Ed. Cátedra. Col. Arte. Grandes temas, 3. 4ª ed. 384 p. Ward-Perkins, John B. (1990), Arquitectura romana. Madrid. Aguilar. Col. Historia Universal de la Arquitectura. 208 p.




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