Cúpula de la Roca
 Cúpula de la Roca Cúpula de la Roca .
691/92. Dimensiones: 20 m diámetro; 25 m altura.
Jerusalén.


Es en Siria donde se conservan los monumentos más interesantes de la primera etapa del arte islámico, bajo el liderazgo de la dinastía omeya (661-750). Los omeyas establecieron la capital en Damasco, donde ocuparon la gran iglesia basilical de San Juan y la reconvirtieron en mezquita: cambiaron su orientación, dispusieron arquerías sobre columnas, superpuestos los arcos para ganar altura y en dirección paralela a la qibla, y colocaron una cúpula en el centro, posteriormente destruida. Para decorarla recurrieron a la colaboración de artistas bizantinos, que prodigaron mosaicos y mármoles conforme a la estética de la época iconoclasta que a la sazón vivía Bizancio. De la misma época, aprovechando también una iglesia anterior, es la bella mezquita al-Aqsa de Jerusalén, y junto a ella el venerado Templo o Cúpula de la Roca, impropiamente llamado mezquita de Omar: erigido en el lugar donde según la tradición ascendió Mahoma a los cielos, es un edificio de plan central, inspirado en el Santo Sepulcro, con una gran cúpula ¾de madera¾ sobre pilares y columnas; en él se reconoce la influencia de modelos bizantinos, como bizantinos son también los mosaicos que lo decoran y buena parte de los materiales utilizados.

Admirablemente situada en el lado este de la Ciudad Santa, es sin duda uno de los monumentos más extraordinarios y renombrados del Islam primitivo (...). Terminada en el 6791-92 y comenzada probablemente tres años antes, no sólo es el monumento importante más antiguo que se conserva del Islam, sino con toda probabilidad el primer monumento islámico con el que se pretendió realizar una obra estética importante. Para los musulmanes, en la actualidad, el santuario conmemora el lugar -la roca- desde donde Mahoma subió al cielo. Dado que la terraza que ocupa había sido el emplazamiento del Templo de Salomón, es posible suponer que los musulmanes concibieron en aquel lugar el trofeo de su ocupación de Jerusalén (637), ciudad santa de las tres religiones, como símbolo de su superioridad sobre el cristianismo y el judaísmo.

Se trata de un edificio de planta central. Su parte más interna, la que rodea la roca, es u cuerpo circular estructurado con cuatro pilares y doce columnas, agrupadas de tres en tres. Este núcleo circular está circundado por un doble deambulatorio, separado por un muro octogonal de ocho pilares angulares que alternan con 16 columnas, agrupadas de dos en dos. Todas las columnas y capiteles del interior, de mármol, son elementos reaprovechados de construcciones más antiguas. El muro que cierra el conjunto también describe un octógono, y en él se abren las cuatro puertas de acceso al recinto, situados en los puntos cardinales. Sobre la estructura circular del centro se levanta un doble tambor, desde cuyo exterior sólo es visible la mitad superior, perforada por 16 ventanas. La cúpula está formada por una estructura doble de madera dorada, ligeramente apuntada. Las ocho fachadas, idénticas excepto por la inclusión de las puertas, se articulan mediante pilastras que ocupan toda la altura y dan lugar a siete esbeltas arquerías, cinco de las cuales con celosías y las otras dos ciegas.

Bibliografía

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