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La Alhambra. Siglos XIII-XIV. Granada.
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La Alhambra, nombre abreviado de Qal'at al-Hamra, "la fortaleza roja, así llamada por el color ferruginoso de la arcillas del terreno circundante, es un recinto fortificado, situado en lo alto de una colina llamada Sabika en las fuentes medievales. Era una ciudad rodeada de murallas y jardines, dominada por un enclave real. Se creó en un mundo políticamente inestable, económicamente próspero, intelectualmente centrado en sí mismo, poéticamente rico, fascinado con el pasado e inmensamente erudito. Es un resumen de los temas medievales sobre la ideología principesca, según formas específicamente musulmanas.
Su vocabulario compositivo y sus técnicas constructivas o decorativas se reducen a torres, patios, galerías, salas rectangulares y cuadradas, cúpulas de mocárabes, techos de madera, yeserías y alicatados. El elemento central en la composición de la Alhambra es el patio rectangular. Un espacio central descubierto sirve como eje alrededor del cual se sitúan los otros componentes. En el centro de cada eje mayor existe una estancia cuadrada o pabellón cuadrado, que suele estar precedido por una habitación rectangular y un pórtico.
Las salas cuadradas se caracterizan por la presencia de nichos o alcobas, a menudo muy decorados, cuya finalidad es encuadrar la sala, permitir el paso de la luz o hacer que los ojos se dirijan hacia el exterior. La combinación de pórtico/sala alargada/sala cuadrada es una derivación de los elementos compositivos helenísticos y vitrubianos.
Su intención compositiva es la de unificar los espacios abiertos y cubiertos con fuentes y canales de agua, reforzando visualmente los ejes principales de la composición y eliminando el contraste entre zonas cubiertas y descubiertas. Se trata de unidades que están pensadas para ser vistas desde su centro y no desde el exterior.
El alzado viene caracterizado por la simplicidad de la estructura de los muros y el contraste entre los perfiles interiores y exteriores. Sólo existen dos tipos de soportes: muros y columnas. Para cubrir los espacios se utiliza la cúpula sobre trompas y la bóveda de cañón o de arista. La madera y la escayola desempeñan un importante papel en la creación de los alzados interiores: todo está lleno de casetones o recubierto con una capa de escayola.
Los mocárabes proporcionan a los techos la ilusión estructural de un movimiento ascendente que solía culminar en una pequeña cúpula. Por su flexibilidad y variedad de formas podían adaptarse a cualquier tipo de polígona y conseguían dar un efecto de cúpula a los espacios rectangulares.
Las partes inferiores de casi todas las paredes están cubiertas de azulejos (blancos, rojos, amarillos, azules y verdes) y el resto con escayola. La madera se reserva para los techos. Se decora toda la superficie siguiendo los principios geométricos de simetría (que facilita la repetición en una composición), crecimiento lineal (cualquier unidad geométrica cerrada puede transformarse o ser reemplazada por líneas rectas o quebradas de crecimiento infinito) y rotación.
Las inscripciones que decoran muchas paredes de la Alhambra, además de reemplazar a las imágenes figurativas utilizadas en otras tradiciones culturales, indican los propósitos del edificio y el tipo de significados que se le atribuyeron. Algunas son informativas y proporcionan datos concretos, como la época de la construcción o el personaje para quien fue construido. Otras son reiterativas y suelen ser fórmulas coránicas que recuerdan constantemente la idea musulmana de un solo dios en quien reside toda la realidad. Finalmente, encontramos las iconográficas, que subrayan algún propósito especial del edificio o establecen alguna asociación que, de entrada, no resultaba evidente.
Muchas salas, al igual que la fuente de los leones, están decoradas con poemas, que suelen estar a la altura de los ojos, y crean la impresión que el propio edificio habla y explica su propósito.
Jardines, estanques y fuentes plantan un uso original y simbólico del agua. La asociación del agua con los jardines se da de manera estática, en el sentido que un estanque alargado se presenta como eje de la composición, o de manera dinámica, como en el Patio de los Leones, donde dos ejes de agua surgen en habitaciones adyacentes y corren hacia el centro del patio para volver a la fuente y derramarse a través de las bocas de los leones. Agua y jardines representan el paraíso, a veces un paraíso santo, específicamente islámico, otras veces un paraíso más sensual de bienestar físico.
La fuente de los Leones lleva una larga inscripción poética d Ibn Zamrak, en la que el agua se presenta metafóricamente como una obra de arte, y la fuente como príncipe que aguanta los leones de la guerra santa. De esta manera, la fuente tiene un significado específico de victoria, y traduce el mito omnipresente de un palacio salomónico.
También el agua y los jardines son un componente característico de la villa, tanto de la rústica como de la urbana que transporta a la ciudad los valores de la atmósfera rural.
Las distintas dependencias de la Alhambra tienen como objetivo principal el de proporcionar placer físico a las actividades diarias que en ellas se desarrollasen. Tendrían, pues, como función, la satisfacción sensual. Pero las inscripciones de sus paredes nos hablan también de una función simbólica. Así, el poema del pórtico que precede a la Sala de la Barca, celebra la toma de Algeciras el 1369, o bajo la cúpula del Salón de Embajadores está escrita la sura 57 del Corán, lo que convierte su decoración en los siete cielos de la cita coránica. Y en el nicho central un poema nos indica que Yusuf I lo utilizó para instalar su trono. La habitación. Poder terrenal y significado cósmico se fusionan: bajo los siete cielos de la cúpula central descansa el gobierno terrenal del rey, y su morada es más espectacular que la de las estrellas.
El Mirador de Daraxa es una pequeña estancia totalmente decorada, y un ejemplo del horror vacui. Los materiales pobres utilizados se ocultan bajo los yesos y las cerámicas que, tratados con distintas técnicas, le otorgan una delicada apariencia. Los arcos fistonados no tienen otra función que la decorativa y los mocárabes hacen de pantalla visual, fragmentan el espacio y lo reducen al plano. El alicatado de zócalo está hecho con piezas vidriadas policromas y sigue patronos geométricos, reticulares o estrellados, que parecen representar sistemas astrales. Un juego matemáticamente ordenado de formas y colores se repite sin límite aparente. A veces, figura y fondo resultan intercambiables. No interesa ni el espacio ni la profundidad; sólo el ritmo repetido hasta el infinito, ya que esto constituye la imagen intelectual y abstracta de Alá. La abstracción es una constante en este juego de formas que crea un nuevo motivo estético.
Bibliografía
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