Jarrón ornamental
 Jarrón ornamental Jarrón ornamental.
1ª mitad XIV. Loza dorada y azul cobalto. Cerámica.
Museo de la Alhambra. Granada.


"La cerámica islámica es el nexo de unión entre la cerámica antigua y la cerámica europea del Medievo.

Una manera estupenda, entre las más completas, de hacer arte con tierra y fuego. Los egipcios ya conocían la técnica del vidriado y los pueblos mesopotámicos el esmalte coloreado de la cerámica a bajo fuego (mayólica). Los islámicos adoptaron estos procedimientos y utilizaron adornos grabados, esgrafiados, con aplicaciones de barbotina, modelados sobre la pasta y a molde. Utilizaron nuevos métodos de decoración (el champlevé, el campeado) y sobre todo, desde el siglo VIII, una técnica que, mediante un vidriado especial, confiere a la cerámica preciosos reflejos metálicos, con tonos que van desde el oro rojizo al verde oliva.

Según los dibujos, las técnicas y las formas, las cerámicas islámicas se clasifican a base de una cronología subdividida según los centros de origen. (...) En época fatimí, el Viejo Cairo se impuso con cerámica de reflejos y con decoraciones azules sobre fondo claro, muchas de las cuales fueron importadas a Europa para decorar iglesias románicas. El nombre de "mayólicas" deriva precisamente de la isla, entonces musulmana, de Mallorca, cuyas naves transportaban estos objetos a los países cristianos." (Mandel, G., ob. cit, pág. 42)

La cerámica hispanomusulmana de los siglos XIII-XV presenta dos grupos básicos. Uno de nivel modesto, con vasijas cuya característica es el gran gollete en relación al cuerpo de las mismas; son alcarrazas, excelentes para conservar el agua fresca, que se colocaban en las tacas; jarras de paredes muy finas; piezas sin vidriar, con decoración estampada a molde, y otras de uso corriente. El otro sector se constituye con la loza dorada, fabricada en Málaga particularmente y famosa desde el siglo XIII; se exportó ampliamente a Italia o Egipto, por ejemplo, y llegó incluso a Persia, donde no faltaban las excelentes manufacturas de cerámica esmaltada. En Málaga se fabricaban piezas de formas muy diversas: jarritas, cuencos, platos o fuentes, pero las piezas más celebradas eran los grandes jarrones del tipo del de la Alhambra, de carácter exclusivamente decorativo y sin utilidad práctica, que tenían decoración dorada solamente o bien combinada con temas azules obtenidos con óxido de cobalto, de una gran dificultad técnica. Al final del siglo XV estos alfares malagueños fueron suplantados por los de Manises, en tierras cristianas de Valencia.

Bibliografía

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