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Mausoleo del Taj Mahal. 1631/33. Altura: 61 m. Ladrillo y mampostería revestido de mármol. Agra.
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Es en el siglo XVII cuando se construyen los más importantes edificios de la dinastía mogol. Entre todos sobresale el famosísimo Taj Mahal en Agra, un mausoleo erigido por Shah Jahan entre el 1631 y el 1633 en honor de la reina Muntaz-i-Mahal (Luz del Palacio), que es sin duda el más bello edificio islámico de la India. Está formado esencialmente por un cuerpo cuadrado cubierto con cúpula ligeramente bulbosa, con torrecillas o templetes angulares, en el marco de un jardín con cipreses y estanque.
La planta viene definida por el eje principal del jardín que se extiende de sur a norte, desde la puerta hasta el mausoleo. Los canales, símbolos de los cuatro ríos del paraíso, con fuentes y flanqueados de cipreses (que acentúan las líneas de la perspectiva), se cruzan en el centro formando un estanque de nenúfares, en mármol blanco, algo elevado del suelo. El eje principal del jardín se jerarquiza mediante láminas de agua. Para llenar los estanques y regar los jardines, el agua se extraía del río y se introducía en unos depósitos subterráneos. El agua se utiliza, pues, tanto para los rituales de ablución como para humidificar y enfriar el ambiente. Los jardines, con una extensión de 6,9 hectáreas, fueron proyectados como representación del paraíso terrenal. Originalmente contenían multitud de flores y árboles exóticos.
La cúpula principal de doble cascarón, sobre el salón central, se levanta sobre un tambor rodeado de 4 torres octogonales, cada una rematada por un pequeño pabellón cupulado. La cúpula interior tiene una altura de 24,4 m y sobre ella va otra exterior muy peraltada, que estiliza el perfil del edificio. La cúpula central está rematada por una aguja de latón de 17,1 m de altura.
El mausoleo se levanta sobre una plataforma de mármol que lo eleva sobre el nivel máximo del río. Un talud de piedra protege al jardín de la erosión del río. Alrededor del edificio se extiende un zócalo decorativo de mármol blanco con incrustaciones de piedras preciosas, ámbar, coral, jade y lapislázuli. En la tradición islámica, las flores simbolizan el reino divino. Los grandes nichos abovedados están enmarcados con motivos florales, a base de incrustaciones de piedras semipreciosas, cristales minerales y lapislázuli. Esta misma decoración se continúa en el interior, en las enjutas de los arcos y en las bóvedas. Alrededor de los huecos del edificio, en incrustaciones caligráficas de piedra negra, se han gravado versos del Corán.
A través de los nichos abovedados se accede al espacio central, con los cenotafios dentro de una celosía de mármol. Las tumbas se hallan en una cámara subterránea inmediatamente debajo.
La construcción del edificio consiste en un núcleo de ladrillo y mampostería, revestido con un fino aplacado de mármol y cogido con grapas metálicas. El revestimiento de mármol blanco y las láminas de agua del jardín reflejan los cambios de luz, creando una sutil variación de tonos que producen una sensación de tranquilidad inmaterial.
Para su construcción se reclutó a los mejores artesanos. A la conclusión, cuenta la leyenda, Jahan ordenó cortar la mano del maestro de obras para impedir que pudiese repetir una obra semejante.
Bibliografía
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