Estela de los buitres
Estela de los buitres Estela de los buitres.
Hacia 2460 ane. Altura: 188 cm
Musée du Louvre, París


El relieve reúne una serie de características ya comunes al arte egipcio y al arte oriental en general: presentación arbitraria de las figuras y renuncia expresa a la perspectiva, según el convencionalismo por el que las dimensiones de las mismas se corresponden directamente con la jerarquía social o la dignidad del personaje; la figura es enunciada simultáneamente desde diversos ángulos de observación que permitan recoger y aceptar aquellas partes más significativas e individualizadoras de la acción que se representa: tórax frontal para hacer visibles los dos brazos, piernas y rostro de perfil, grandes ojos frontales.. Entre unas figuras y otras no ha diferencias significativas, pues todas están labradas sumariamente.

"La Estela de los buitres fue realizada para conmemorar las hazañas de Eannatum, rey de Lagash, sobre su enemigo el rey de Umma. La estela corresponde al largo y violento período en que las ciudades del sur de Mesopotamia lucharon encarnizadamente por la supremacía, y sus monarcas realizaron esfuerzos -con pesadas cargas para sus poblaciones- para anexionar nuevos territorios y someter a sus vecinos.

La estela está actualmente muy fragmentada y parte el texto donde se narran los acontecimientos está destruido. Uno de los fragmentos presenta dos bandas. En la superior Eannatum marcha al frente de sus hombres, protegido por un casco que reproduce una peluca ritual. No obstante, sus ropas no parecen las apropiadas para un guerrero, ya que viste el tradicional kaunakes mesopotámico y un manto transversal que deja al descubierto el hombro y brazo derechos. Quizá este atuendo quiera sugerir la protección especial que recibe el rey de la divinidad Ningirsu, o bien es una forma convencional de representar la figura regia, prescindiendo totalmente de la calidad de la escena (religiosa, política, militar). Detrás, sus soldados se disponen en apretado orden, provistos de armas defensivas -cascos y enormes escudos rectangulares que ocultan sus cuerpos- y de largas picas. La acción de avanzar en ataque está señalada por la posición horizontal de las lanzas, que ofrecen un frente compacto y erizado a los de Umma, y por los cuerpos de los enemigos que, desnudos, son arrollados y pisoteados por la marcha victoriosa de los hombres de Eannatum.

El fragmento presenta una distribución horizontal, enmarcada arriba y abajo por bandas de escritura cuneiforme; el efecto de horizontalidad es reafirmado por la sucesión de escudos que configuran un gran rectángulo interior en correspondencia con el marco de la escena, y por la disposición horizontal de las lanzas y la sucesión de cabezas de los guerreros asomando por encima de los escudos. La división del espacio horizontalmente por la sucesión repetida de series superpuestas es un recurso técnico que apunta a un fin: destacar la figura de Eannatum, que en su verticalidad y unicidad concita la atención del observador. El propósito evidente de la escena no es la veracidad visual, sino la conmemoración de un hecho militar -relatado y representado en la estela- y la exaltación de Eannatum; así podemos apreciar una serie de detalles que no tienen correspondencia con la realidad, pero que pretenden sugerirla. Esto supone que tanto artista como observador están tácitamente de acuerdo en ciertos criterios interpretativos; por ejemplo, el artista quiso representar en un pequeño espacio un ejército numeroso y no encontró inconveniente en que la correspondencia par de cabezas y pies por escudo se viera alterada por doce manos que emergen sosteniendo las lanzas.

El registro inferior de esta escena representa a Eannatum en combate singular con su enemigo, al que hiere con su larga pica. En esta secuencia, los soldados están dispuestos en filas superpuestas, los escudos apoyados en tierra y las lanzas en alto, aguardando el desenlace del combate regio.

Entre el registro superior y el inferior se advierte un notable contraste formal, que no de significación. En la escena superior, la estatura de los soldados es casi la misma que la del monarca; sin embargo, su distribución seriada horizontalmente anula sus dimensiones. En el registro inferior, por el contrario, se ha adoptado el criterio de que la figura principal debe ser de mayor tamaño que las otras.

La presencia de textos encerrados en campos rectangulares introduce un factor de orden y racionalidad en la escena superior por su referencia como marco; no así en uno de los fragmentos de la escena inferior, al interponerse entre las figuras como una masa distorsionante.

Otro de los fragmentos, que da nombre a la estela, muestra una bandada de buitres que caen sobre los enemigos muertos y los devoran. En otro, el dios Ningirsu no sólo preside el acontecimiento, sino que participa activamente asegurando la victoria de Eannatum. El dios, en carácter de socio de la empresa real, arroja su red sobre los enemigos. La figura divina es de enormes proporciones, y una larga y rizada barba cae sobre su pecho desnudo. Con su mano izquierda sostiene una red de geométricos espacios cuadrangulares, a través de los cuales se ve a los soldados vencidos en apretado racimo; con la mano derecha sostiene una maza, símbolo del poder de castigar. El águila, emblema de Lagash, corona la mano divina. La figura de Ningirsu se recorta sobre un espacio cubierto totalmente por signos cuneiformes. Losdistintos fragmentos analizados, aunque formando parte de un todo, la estela, fueron realizados con criterios normativos diferentes pero con una misma finalidad significativa: conmemorar la victoria del rey."

Bibliografía

Bozal, V (y otros) (1992), La escultura. Tomo 2 de la Historia del Arte. Barcelona. Carroggio S.A. de Ediciones, pág. 53-54
Frankfort, H. (1982), Arte y arquitectura del Oriente Antiguo. Madrid. Cátedra.
Lara Peinado, F. (1989), El arte de Mesopotamia. Madrid. Historia 16. Col. Historia del Arte 5




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