Durero: Autorretrato con pelliza.
 Durero: Autorretrato con pelliza. Durero: Autorretrato con pelliza
1500. Óleo sobre tabla. 67 x 49 cm.
Alte Pinakothek, Munich.


Durero utilizó su figura como tema único en tres ocasiones: Autorretrato con una flor de cardo (1493, Louvre), Autorretrato con guantes (1498, Prado) y Autorretrato con pelliza (1500, Alte Pinakothek). Fue, de hecho, el primer pintor obsesionado con su imagen. Nadie antes de él había pintado tantos autorretratos. El más famoso ¾también el más sorprendente¾ es el último. Se ha representado en una pose frontal, rígida, con la mano que cierra el abrigo a la altura del pecho, reservada habitualmente a las representaciones de Cristo bendiciendo; incluso ha idealizado sus rasgos para hacerlos más semejantes a los del Salvador. ¿Desmedida glorificación del genio creador del artista? Dada la profunda religiosidad de Durero, es más plausible pensar, como apunta Panofsky, en una ilustración de la doctrina de Cristo y, a la vez, en una afirmación de que el poder creador de los artistas deriva del de Dios. Interpretado así, no hay nada de irreverente en este cuadro, pero queda implícita ¾y ello es un índice de la autoestimación de Durero¾ la concepción de la pintura como acto creador de inspiración divina. Su intención no debía de ser en absoluto blasfema. Era un hombre profundamente religioso y, aunque en cierto modo compartía la actitud renacentista con respecto a la ciencia y la razón, su religiosidad respondía a un tipo tradicional. En una época ya tardía de su vida admiró moral e intelectualmente a Lutero, pero no rompió con la religión católica. Esta pintura no puede estar diciendo: "Me veo como Cristo". Sino más bien diría: "Por el sufrimiento que conozco aspiro a imitar a Cristo".

Cabe contextualizar este autorretrato en una Alemania en la que miles de personas creían firmemente que se acercaban al fin del mundo. A las hambrunas y las pestes se sumaba el nuevo azote de la sífilis. Los conflictos sociales, que pronto conducirían a la Guerra de los Campesinos, se intensificaban. Masas de trabajadores y campesinos dejaban sus hogares para convertirse en nómadas a la búsqueda de alimentos y venganza -y también de salvación el día en que la cólera de Dios cayera en forma de lluvia de fuego sobre la tierra, el sol desapareciera y los cielos se abrieran, desplegándose como un pergamino. Durero, a quien durante toda su vida había obsesionado la idea de la proximidad de la muerte, participaba del terror general. Fue en esta época cuando realizó para un público relativamente extenso, popular, su primera serie importante de xilografías. Y el tema de la serie era el Apocalipsis.

Bibliografía

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