Miguel Angel: Pietà Rondanini.
 Miguel Angel: Pietà Rondanini. Miguel Angel: Pietà Rondanini
1555-1564. Altura: 195 cm. Mármol.
Museo d'Arte Antica, Milán.


Cincuenta años aproximadamente separan la estatua del David (1501/04. Galleria dell'Accademia, Florencia) del grupo la Piedad Rondanini (1552. Museo d'Arte Antica, Milán), que quedó inacabado. ¿Qué podemos obtener de la comparación entre la apoteosis del David con las dos figuras de esta Pietà?

"La Virgen, extrañamente erguida, sostiene a Cristo muerto entre sus brazos. Los cuerpos se alargan, mórbidos, deslizándose uno sobre otro, sin apoyo posible, en equilibrio inestable, en artificiosa estilización que produce en el espectador considerable intranquilidad. Las cabezas se doblan y el "abrazo" de la madre nada tiene ya que ver con la calma impasible que otras piedades han evidenciado. Como si no dispusieran de espacio suficiente, las figuras se encogen en un plano angosto, acentuado por las piernas dobladas de Cristo, y ya no luchan contra él, no tratan de escapar de él, no se retuercen para vencerlo, como muchas figuras de la Sixtina, sino que están ahí plegándose, descoyuntadas, incoherentes... Las figuras no son gigantes, como todavía lo eran en la Piedad de Santa María de las Flores (1550/55) o en la misma Piedad Palestrina (1550/59), ni hay ningún Nicodemo que soporte el cuerpo inerte de Cristo. Aquí sólo un extraño abrazo de la Virgen, con el que no sabemos si soporta el cuerpo de Cristo o se aprieta a Él, se va con Él.

¿Qué ha sucedido? ¿Por qué aquella desmesurada intensidad ha dado paso a esta incoherencia desmedida?. Si el David podía ser el símbolo no ya de Florencia sino del Renacimiento mismo, la Piedad Rondanini ¿qué tiene de renacentista? El mundo descoyuntado que constituye su horizonte no es el de un triunfo o una proclamación, es el de una escisión, ésa que la historia del arte denomina manierista, cuando Europa ve cómo los ideales renacentistas se hacen pedazos en la crisis religiosa, en el auge del absolutismo y de las nuevas formas económicas." (Bozal, V., ob., cit., pág. 169)

Respecto a las interpretaciones, se ha insistido, por un lado, en sus antecedentes medievales (el grupo recuerda los descendimientos medievales tanto italianos como flamencos), y por otro, se ve esta Piedad como una manifestación de la ideología dominante en esos años en el ambiente romano de Vittoria Colonna, Juan de Valdés... Medievalismo que es un recurso o recuerdo de los elementos dramáticos que encontramos en algunos descendimientos y que Miguel Angel lleva hasta sus últimas posibilidades; y recurso adecuado a la ideología de los círculos intelectuales romanos insertos en la crisis de los valores renacentistas, incapaces de asentir a las nuevas concepciones que la monarquía y el papado están imponiendo rápida y violentamente.

Si en el David se presentaba una alternativa, una propuesta positiva para el pueblo florentino centrada en la máxima estimación de sus virtudes cívicas, y a través de ella una propuesta global sobre los valores del hombre en el marco del humanismo, esta Piedad no es capaz de transmitir sino la negatividad misma en que la crisis se apoya.

La Pietà Rondanini parece constituir el punto final de la obra escultórica de Miguel Ángel y nos seduce, dentro de su inacabamiento, por su religiosidad austera que no se ajusta a las recomendaciones del Concilio de Trento.

"La patética imagen de María llevando el cuerpo inerte de su Hijo -al cual Miguel Ángel, en un arrebato místico, ha otorgado sus propios rasgos- se opone a cualquier especulación sobre la Belleza. La Fe y el abandono en las manos de Dios son los únicos que garantizan la salvación. De este modo finaliza el Renacimiento. El optimismo humanista que da comienzo en el ámbito de la escultura con la serenidad apolínea y juvenil del San Jorge de Donatello concluye con el pesimismo y la melancólica terribilità del genio saturnino. El exaltado descubrimiento del Hombre y de sus poderes conducía fatalmente a la conciencia de los insignificante que son las vanidades terrenas que el Tiempo devora, y la gozosa afirmación del poder del estilo llevó a la afectación expresiva, lúdica y exasperada de la "maniera"" (Ceysson, B., ob., cit., pág. 88)

Bibliografía

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Baldini, U. (1983), Miguel Angel escultor. Barcelona. Políografa.
Battisti, E. (1982), La obra escultórica de Miguel Angel. Madrid. Cupsa. Col. Documentos de Arte.
Bozal, V (y otros) (1992), La escultura. Tomo 2 de la Historia del Arte. Barcelona. Carroggio S.A. de Ediciones
Camón Aznar, J. (1995) Miguel Angel. Barcelona. Planeta-De Agostini. Col. Grandes biografías. 46ª ed.
Ceysson, Bernard; Bresc-Bautier, Geneviève; Fagiolo dell'Arco, Maurizio; Souchal, François (1996), La escultura. La tradición de la escultura antigua desde el siglo XV al XVIII. Barcelona. Carroggio S.A. de Ediciones
Parronchi, A. (1971), Miguel Angel, escultor. Madrid. Toray.




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