Johann Balthasar Neumann: Kaisersaal, palacio episcopal.
 Johann Balthasar Neumann: Kaisersaal, palacio episcopal. Johann Balthasar Neumann: Kaisersaal, palacio episcopal
1720. Decoración de Tiépolo.
Würzburg.


Cuando el conde Johann Philipp Franz von Schönborn fue elegido obispo-príncipe de Wúrzburg nadie dudó que este prelado, acostumbrado por su cuna a los esplendores de una vida principesca, construiría una grandiosa y sin igual residencia. En el 1720 se colocaloron los fundamentos del palacio de Würzburg, obra del mejor arquitecto del Barroco alemán, Balthasar Neumann, y del mayor de los pintores-decoradores de Europa, Giambattista Tiepolo. Mucho sufrió este palacio en la pasada guerra, pero aún conserva completo su exterior, su gran escalera pintada por Tiepolo, su capilla, la Weissersaal y la Kaisersaal. Su construcción duró sesenta años, y otros príncipes continuaron la obra de Johann Philipp. Las fachadas del palacio son, dentro de la suave y dulce elegancia, barrocas, cadenciosas y entonadas. La escalera, de tres dilatados tiros dentro de una enorme caja, acusa una tendencia hacia el clasicismo. Su techo, pintado por Tiepolo, se hizo entre 1750 y 1753. En cambio la iglesia del castillo es un ejemplo interesantísimo del estilo brillante, rítmico y borrominesco de Neumann. Su planta está compuesta por un espacio central ovalado que se prolonga por ambos extremos del eje mayor siguiendo la traza de otras de ingreso. Todos los elementos se mueven con un ritmo casi danzante, y la luz, que sólo proviene de un lado, y la policromía de los mármoles ayudan a crear un efecto de opulencia y de fiesta.

La escalinata del palacio del príncipe-obispo de Würzburg, construida por Neumann y pintado por el italiano Gian Battista Tiépolo, probablemente el más brillante decorador rococó, es un homenaje a este mundo en toda su diversidad. Cuatro continentes se reúnen en un desfile de colores y formas. Elefantes y negros, ninfas y tigres, forman columnas como en el triunfo de algún emperador, celebran las variadas y extrañas criaturas de la tierra indicando que el obispo disfruta en la vida con las creaciones y dones de Dios. Es una respuesta razonable a las verdades de la religión y un aspecto de la época que a menudo se pierde en manifestaciones más seglares del arte y de la filosofía. Este palacio era uno de los ejemplos supremos de arquitectura rococó alemana y ofrecía el marco perfecto para los magníficos techos de Tiépolo.

El techo del Kaisersaal muestra, en una vasta alegoría aérea, al obispo, protector de Tiépolo, oficiando al parecer en el matrimonio celebrado en el siglo XVII, entre el emperador Federico Barbarroja y Beatriz de Borgoña; la combinación de colores es la típica de blancos, dorados y tonos pastel del rococó, y el techo dirige la mirada hacia arriba adentrándola en un cielo azul infinito, salpicado de nubes iluminadas por el sol. El conjunto parece totalmente ingrávido y produce sobre el espectador un efecto estimulante.

Bibliografía

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