Tumba de la reina Nefertari
Tumba de la reina Nefertari Tumba de la reina Nefertari.
1290-1224 ane. Pintura mural.
Valle de los Reyes, Tebas.


La reina Nefertari, esposa de Ramsés II (aproximadamente 1304-1237 ane), es una de las grandes mujeres el antiguo Egipto; su epíteto habitual, merit-Mut, amada de la diosa Mut, patrona de Tebas, puede apuntar a que su familia era de origen tebano. Desde el principio, Nefertari disfrutó de la posición de esposa principal, con los títulos "gran esposa real" y "señora de las dos tierras". También ostentó títulos religiosos, como esposa del dios viviente, y se la describió como "apaciguadora de los dioses". Otros títulos muestran aspectos más íntimos y cariñosos: rica en alabanzas, dulce amor y bella de rostro. De los seis hijos e hijas que tuvo, ninguno sobrevivió al longevo Ramsés II, a quien sucedió el decimotercer hijo de la reina Istnofret, su rival en el harén.

Nefertari tenía una posición excepcional junto a Ramsés II: aparecía con él en público y se la ve retratada junto al rey en los templos de Luxor, Karnak y Abu Simbel. El templo de Hathor en este último lugar le está dedicado. Llegó a jugar un papel en las relaciones internacionales. Se conservan fragmentos de la carta de saludo que dirigió a la reina de los hititas.

La tumba de Nefertari está excavada en la roca del llamado actualmente Valle de las Reinas, valle usado como necrópolis real desde los años 1600 ane, y fue saqueada en la misma época en que fue enterrada la reina. Posteriormente, en alguna época que pudiera ser casi contemporánea a la fecha del saqueo, le fue disimulada la entrada, cubierta la puerta y fue olvidada. La tumba, entonces, contenía únicamente, además de las más espectaculares y perfectas pinturas murales de todo el valle, unos 50 objetos sin valor económico, pues eran en su mayoría de cerámica y de madera. También contenía la cubierta incompleta del sarcófago de la reina, esculpida en granito rosa de Asuán. Fue "descubierta" en 1904 por el arqueólogo italiano Ernesto Schiaparelli.

Se trata de una pintura que no tiene una finalidad ornamental, ya que sólo era "contemplada" por el difunto, sino que pretendía "mantener vivo". Representa la vida real de una manera muy distinta a la nuestra: lo más importante no era la belleza sino la perfección. La misión del artista era la de presentarlo todo tan claramente y permanente como fuera posible. El artista dibujaba de memoria y según unas reglas estrictas que aseguraban la perfecta claridad de todos los elementos de la obra. Cada cosa estaba representada en su aspecto más característico. El cuerpo humano es mostrado con la cabeza de perfil, los ojos frontales, hombros y tórax frontales, vientre de perfil al igual que brazos y piernas, pies perfilados con el dedo gordo en primer término (da la sensación de que las figuras tienen dos pies izquierdos). El modelo de la figura de pie era dibujado en una hoja de papiro dividida en 18 hileras de cuadrados. Desde la frente al cuello, ocupaba 2 cuadrados; del cuello a las rodillas, 10 cuadrados; de las rodillas a las plantas de los pies, 6 cuadrados. Para los cabellos se añadía un cuadrado. Una figura sentada ocupaba 15 cuadrados.

Bibliografía

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Bielza Torres, Nuria (1983), Concepto y técnicas sobre pintura egipcia. Barcelona. Editorial Bosch. 72 p
Boulanger, Robert ... [et al.] (1968), Pintura egipcia y del Antiguo Oriente. Madrid. Aguilar. 207 p
Mekhitarian, Arpag (1995), La pintura egipcia. Valencia. Publicaciones Lepsius. 180 p
Wilkinson, Richard H. (1998), Cómo leer el arte egipcio. Barcelona. Grijalbo Mondadori. 232 p.



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