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Charles Barry: Casas del parlamento . 1836/68. Londres.
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El antiguo palacio de Westminster de Londres ardió en un incendio el 16 de octubre de 1834. La construcción del nuevo Parlamento fue una oportunidad para la realización de un edificio de importancia nacional, que haría del gótico un auténtico estilo nacional inglés. El concurso convocado estipulaba que el edificio habría de ser de estilo isabelino o gótico, coherente con el origen medieval del sistema parlamentario.
"Aunque se trate de una obra del gothic revival y algunos consideren que, por lo tanto, no es enteramente original, las Houses of Parliament de Londres quedarán como una de las grandes obras de la arquitectura de todos los tiempos. Su enorme masa horizontal, equilibrada y serena, se enfrenta con las torres mayores y menores produciendo un feliz contraste que, sin caer en exceso de pintoresquismo, presta una gran vitalidad a la composición sin hacerla perder la dignidad y empaque de un edificio que representa la voluntad soberana de la nación. Es un acierto el juego de líneas verticales y horizontales que vertebran sus fachadas y la agrupación, bien calibrada, de los cinco cuerpos que componen el largo frente que da al Támesis. En esta serena composición prevalece todavía el sentido clásico de sir Charles Barry. La conjunción de la ponderación clásica con el lenguaje gótico es algo que pertenece a la circunstancia peculiar de este edificio. Los valores lingüísticos del estilo adoptado -un Gótico inglés del siglo XVI, con recuerdos isabelinos, pero tratado sin el servilismo de una copia- constituyen un símbolo permanente del espíritu inglés. El palacio de Westminster es radicalmente británico y como tal simboliza a la nación definitivamente. Todavía se discute hoy en qué medida colaboraron allí Barry y Pugin. En principio se supone que el planteamiento general es de Barry y que los detalles y ornamentación interior y exterior en general se deben en gran medida a Pugin." (Chueca Goitia, F., ob. Cit., pág. 188-189)
Mientras que en Francia triunfaba el neoclasicismo como estilo representativo de los valores de la nueva sociedad ilustrada, en Inglaterra se vivía un auge del neogótico (el gótico era considerado un "estilo nacional"), y era el lenguaje escogido por la monarquía para construir sus edificios emblemáticos.
El Parlamento de Inglaterra es un conjunto de edificios de planta cuadrangular, que incluye algunas construcciones del siglo XI, como la nave isabelina del Westminster Hall. Está organizado alrededor de un octógono central que conecta el amplio vestíbulo con dos áreas simétricas, la zona de la Cámara de los Lores y la zona de la Cámara de los Comunes. Esta distribución es perceptible desde el exterior: la aguja central marca el punto de situación del octógono, y la fachada del río, larga y regular, con pabellones distribuidos simétricamente, nos indica la disposición simétrica de las dos cámaras. Sólo el perfil de la torre del reloj, el Big Ben, y de la torre de la Reina Victoria, rompen ligeramente esta simetría. Esta regularidad y simetría convierten el Parlamento en un edificio clásico; el mismo Pugin lo calificó de "griego" revestido con formas góticas, ya que la arquitectura civil medieval se caracterizaba, justamente, por su irregularidad y asimetría.
"El gusto neogótico, pronto difundido por toda Europa, es a menudo únicamente una moda literaria, reflejo, en la arquitectura, de las novelas históricas de Walter Scott y del melodrama romántico. Pero tras la fachada se esconde una exigencia más profunda. Una cultura ahora encaminada a desarrollar una nueva tecnología fundada en la ciencia, descubre en la arquitectura gótica una ciencia constructiva, que las cada vez más frecuentes restauraciones de monumentos medievales sacan a la luz en sus más mínimos detalles, una racionalidad no abstracta, como la de las proporciones clásicas, sino íntimamente ligada a la praxis de la construcción. A mediados del siglo pasado los dos grandes focos del Neo-gótico son Ingalterra, con la obra de A.W. Pugin (...) y con la crítica de J. Ruskin, y Francia, con la obra del teórico, restaurador y arquitecto, E. Viollet-Le Duc (...) [el gótico] es un sistema de construcción perfectamente racional que puede dar lugar a variantes nacionales pero que tiene un fundamento lógico inmutable. Sin embargo, no es un modelo abstracto, como el clásico; los monumentos medievales existen, no hay más que interpretarlos, representan el punto de partida de un proceso que sigue su marcha, o la reanuda, con la ciencia moderna. Se cambia así la vieja perspectiva histórica según la cual, con el Renacimiento, el arte se había unido a la cultura clásica tras el oscuro paréntesis del Medioevo: la arquitectura moderna se reconcilia con el Medioevo tras el error intelectualista del clasicismo renacentista y barroco. Las estructuras dinámicas góticas, que describían espacios inmensos con el tendido de sus arcos agudos y la tensa elasticidad de sus finas nervaduras, se presentan como modelo estilístico para el empleo sistemático de los materiales que la industria empieza a producir en grandes cantidades (hierro, cemento, vidrio) y cuyas grandes posibilidades para la construcción se empiezan a vislumbrar. Los primeros constructores verdaderamente modernos, pioneros de los nuevos materiales y las nuevas técnicas, se identifican idealmente con el Gótico, al igual que los arquitectos neoclásicos se identificaban con lo antiguo." (Argan, G.C., ob., cit., págs. 24-25)
Para la construcción del Parlamento se emplearon numerosas innovaciones técnicas: grúas móviles, andamios y encofrados giratorios movidos con máquinas de vapor... Todo el edificio se construyó a prueba de incendios. La estructura de la cubierta consiste en cerchas de hierro fundido apoyadas sobre los muros de carga exteriores. La calefacción es por aire caliente bajo el pavimento, para evitar las chimeneas de leña. La estructura de los pisos consiste en arcos de ladrillo sobre viguetas de hierro fundido, sistema inspirado en las construcciones industriales ignífugas. La estructura está formada por muros de carga de ladrillo y piedra; cuando la dimensión de las habitaciones así lo exigía se colocaron columnas intermedias de hierro fundido y vigas del mismo material. La fachada, de tres pisos, tiene una longitud de 244 m. En ellos se sitúan las oficinas parlamentarias, bibliotecas, salas de comisiones y áreas de descanso. Detrás, ocultas por la fachada, las dos cámaras del Parlamento. La elección del tipo de piedra, caliza y dolomita, para la fábrica de cantería fue producto de una investigación sobre la durabilidad de las obras góticas y su resistencia a la contaminación producida por la combustión del carbón.
El terreno sobre el que se levanta el edificio, de 2,8 hectáreas, tuvo que ganarse al río, construyendo una plataforma de piedra con relleno de hormigón. Para su construcción hubo que hacer un doble dique con pilotes de madera clavados en el lecho del río y, sobre ellos, una entibación del mismo material, rellenando con arcilla el espacio entre ambos. Luego, tras extraer el agua con bombas, se pudo construir el muro y la plataforma. La plataforma de base se eleva en relación al nivel del río, lo que acentúa la verticalidad de la modulación de la fachada del edificio. El ritmo de estos módulos verticales produce lo que Barry llamaría "serenidad creada por repetición de elementos similares".
Bibliografía
Argan, G.C. (1976), El arte moderno. Valencia. Fernando Torres ed. 2ª ed. Vol. I
Chueca Goitia, F. (1992), La arquitectura: del Barroco a nuestros días. Barcelona. Carroggio S.A. De Ediciones. Tomo IV de la Historia del Arte
Curl, J.S. (1990), Victorian Architecture. Londres. David and Charles.
Hitchcock, H.R. (1985), Arquitectura de los siglos XIX y XX. Madrid. Cátedra.
Stevenson, N. (1997), Guía visual de la pintura y la arquitectura. Madrid. Ed. El País/Santillana
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