"Los cubistas crearon la posibilidad de que el arte revelara procesos, en lugar de entidades estáticas. El contenido de su arte consta de varios modos de interacción: la interacción entre los diferentes aspectos de un mismo suceso, entre el espacio lleno y el vacío, entre la estructura y el movimiento, entre el espectador y la cosa vista.
Ante una imagen cubista, en lugar de preguntarnos si es cierta o si es sincera, lo que debemos preguntarnos es si continúa."

John Berger: "El momento del cubismo" (1969) en Berger, J. (1997), El sentido de la vista. Madrid. Alianza ed. Col. Alianza forma 98, p. 171.

En 1907 Picasso realizó el gran salto hacia la vanguardia con la pintura Les Demoiselles d'Avignon, pintura en cuya realización se operó el cambio radical de sus conceptos de representación y construcción. Después de casi dos semanas de estudios preliminares, pintó esta gran composición que es considerada como el punto de partida del Cubismo.

Es la primera acción de ruptura con el arte moderno.

Una primera mirada nos puede llevar a considerar los siguientes aspectos:

Se trata de un cuadro de grandes dimensiones , lo que parece indicar que Picasso había proyectado hacer una obra importante.

En la figura de la derecha , que está en cuclillas, cara y espalda son visibles simultáneamente

Parece como si el espectador del cuadro y el cliente del burdel fuesen la misma persona: ambas miradas coinciden y ambos ocupan el mismo espacio; pero tienen percepciones distintas de lo que ven. La experiencia visual del cliente (aspecto erótico, dominio masculino…) no coincide con la experiencia visual del espectador.

Da la sensación que el cuadro está lleno de "citas" de otros estilos y autores. La figura central sigue los modelos tradicionales de representación del desnudo femenino.

Existe una gran diferencia en el tratamiento de las tres figuras de la izquierda y las dos de la derecha, cuyas caras se asemejan a máscaras africanas .

Figuras, objetos y espacio no están diferenciados al modo tradicional, y no existe la perspectiva renacentista.

Podemos reconocer cinco figuras femeninas desnudas que parecen ofrecerse a la contemplación de un posible cliente en un burdel, aunque éste no esté presente en el cuadro.

 

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Las figuras de la izquierda presentan posiciones de frente y de perfil, subrayando quizás algún tipo de oposición o sirviendo para la construcción de la profundidad espacial, o para establecer una relación diferente con el espectador