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Cubismo

Concepto y orígenes

El cubismo  es un movimiento artístico desarrollado principalmente entre 1907 y 1914, cuyas principales aportaciones consisten en:

  • Una nueva interpretación del espacio
  • La renovación de las técnicas
  • El uso de un lenguaje formal geometrizante

Es la primera investigación analítica sobre la estructura funcional de la obra de arte. A la configuración de este movimiento, concurren:

  • La primera gran exposición de la obra de Cézanne (1907)
  • El fenómeno Rousseau (arte naif)
  • El aprovechamiento de soluciones del arte negro y  polinesio

Parece que la denominación tuvo origen en el comentario que hizo Matisse ante el cuadro de Braque expuesto en el Salón de Otoño de París en 1908, al definir como cubos algunas de las formas utilizadas. El crítico Louis Vauxcelles adoptó el nombre (revista Gil-Blas, 14-XI-1908) al escribir sobre la exposición de Braque en la galería Kahnweiler, uso que después se generalizó. A pesar de esto, parece evidente que las bases del movimiento cubista residían principalmente en la evolución de Picasso, que va desde Las señoritas de la calle Aviñón (1907) hasta los paisajes de Horta de Ebro (1909) y de Cadaqués (1910); a finales de 1907 y durante todo el 1908 Picasso desarrollará las consecuencias de las investigaciones de estructura hasta llegar al extremo perdedor del obra Desnudo con velos (1907). donde la forma casi desaparece bajo las tramas estructurales.

Se puede decir que el cubismo nació como movimiento en 1908, al ser constituido en Montmartre (rue Ravignon 13, donde  vivían Picaso, Max Jacob y Juan Gris) el grupo de Bateau-Lavoir, en el cual también figuraban, entre otros, Apollinaire, Salmon, Reynal y Gertrude y Léo Stein. El grupo de Bateau-Lavoir organizó en 1908 el famoso homenaje al aduanero Rousseau, durante el cual este, entusiasmado, dijo a Picasso: "Tu y yo somos los mejores pintores actuales. Yo en estilo moderno, tu en estilo egipcio."

El verano del año 1909 Picasso retornó, con Fernande, a Cataluña y pasó unas vacaciones en casa de Manuel Pallarés, en Horta de Ebro. Picasso dijo que en Horta había aprendido todas las cosas útiles que sabía hacer en la vida. Durante esta estancia, trasladó su esfuerzo estructural, hasta entonces dedicado al cuerpo humano y a las mascaras de los rostros, a la visión del paisaje, y pintó el pueblo, sin duda acentuando aspectos observados en Cézanne. Al volver de Cataluña, ya no volvió al Bateau-Lavoir, sino que se instaló en el número 11 del Boulevard de Clichy. Allí empezó la aventura del cubismo, el movimiento originalísimo que sería la primera gran aportación de Picasso a los cambios profundos de la pintura moderna.

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La revolución cubista

Son distintos los motivos que facilitaron la aparición de esta revolución artística, verdadero factor libertador que originó una larga serie de movimientos afines posteriores: unos, surgidos del mismo movimiento, como el orfismo de Delaunay, el purismo, el vorticismo o el neocubismo; y otros como el futurismo en ltalia, el constructivismo en Rusia, el neoplasticismo en los Paises Bajos o el suprematismo de Malevich.

Hasta ahora, los pintores habían expresado las tres dimensiones de la forma sobre una tela de dos dimensiones mediante la utilización de los principios y de las técnicas de la perspectiva. Los pintores cubistas negaban esta solución, que consideraban como un falseamiento, y querían expresar el volumen y el espacio mediante una superposición de planos, representando, a la vez, las partes vistas y las escondidas, o descomponiendo y yuxtaponiendo el color y la forma. Su trabajo fue una búsqueda constante de la profundidad. No puede decirse, sin embargo, que esta nueva forma de expresión de la profundidad fuera una tercera dimensión, sino que más bien era una experiencia de la reversibilidad de las dimensiones, una visión global en la cual la altura, la profundidad y la distancia coexistieran a la vez. La forma externa, la que envuelve los cuerpos, era un elemento secundario; por lo tanto era necesario romper con él y tomar las formas puras que lo constituyen: cubos, cilindros, conos...

Fue, en esencia, un movimiento realista; no negaban la pintura figurativa, sino sólo rechazaban los métodos que se utilizaban para la figuración. Cuando pintaban cualquier tema, querían encontrar su imagen más real, para lo cual evitaban ceñirse a puntos de vista parciales o a visiones limitadas. En cuanto al color -y en contraposición a los movimientos impresionistas y fauvistas, que lo convertían en el centro de sus experiencias-, el cubismo, especialmente el de Picasso, propugnaba un retorno a la disciplina lineal. Así, a menudo descomponen la realización del cuadro en dos fases: la primera la dedicaban al planteamiento o composición; y en la segunda utilizaban el color para da más fuerza. El cubismo, como reacción contra las corrientes  naturalistas de la época, pretende, mediante un proceso intelectual, reconstruir la realidad de los objetos analizando y estudiando su estructura.

Los artistas, inmersos en una Europa que estaba viviendo una etapa de desarrollo industrial alienador, que se reflejaba incluso en el carácter "industrializado" de la enseñanza artística que se impartía en las academias, encontraron, en el simplismo de Rousseau y en el vitalismo fauvista primero, y más tarde en el estructuralismo cezanniano y en la rotundidad de las esculturas negras, una solución liberadora del mundo que les torturaba. Picasso y Braque traducen al movimiento cubista estos deseos de revolución estética. El hombre se encuentra ahora sometido a un mundo racional, rodeado de máquinas y cemento, ajeno a la naturaleza. El cubismo parece una parodia de este mundo industrial y suprarracional: los objetos cobran en sus manos un valor mecánico y se organizan los unos con los otros en virtud de complicadas articulaciones de carácter lógico. Parece también un ensayo de estructurar el mundo en unas perspectivas geométricas puramente racionales, no visuales: nuestros sentidos no coinciden, la geometría que vemos no es la que comprendemos, la geometría de Euclides no es la que ven nuestros ojos. Los cubistas quieren corregir este error sensorial: rompen la perspectiva tradicional y destruyen un mundo amable al mostrarnos un mundo natural que nosotros hemos convertido en una ecuación de intereses. El cubismo nos presenta un mundo que no vemos, pero que sentimos; es, por lo tanto, una vivencia, una forma de expresionismo: la sensación de vivir en un mundo mecanizado, caótico, de ciencia-ficción... es una respuesta a la angustia de la incomunicación.

El deseo cubista de representar la esencia verdadera del objeto fue el motor que impulsó su investigación estética, entendiendo por "esencia verdadera" el objeto tal como era y no tal como aparentaba. Por esto rechazaban la perspectiva, porque la consideraban como una mistificación de la realidad. Daban el máximo valor al objeto y menospreciaban cualquier intento de representar la atmósfera y la profundidad visual. En principio negaban, incluso, la propia personalidad del artista, por opinar que la obra no tenía que representar su realidad sino la realidad del objeto. Este radicalismo motivó que las obras realizadas por Picasso y Braque durante la etapa del cubismo analítico sean, en muchas ocasiones, difíciles de distinguir, ya que tenían una temática y un tratamiento muy parecidos.

La técnica que utilizó el cubismo para representar este realismo del objeto fue muy variada, pero se basó, esencialmente, en el objetivo de dar una visión múltiple y simultánea. Esta visión desde puntos de vista diferentes a la vez expresaba el volumen mediante la superposición de planos y, a veces, la interpretación de las formas. El resultado conseguido con este método adquiere la apariencia de una imagen poliédrica difícil de identificar. El predominio de los actos de la mente sobre los sentidos se refleja, también, en la gran importancia que, en la pintura, asumía la forma sobre el color. El cubismo no solamente relegaba el color a un segundo lugar respecto a la forma, sino que, dentro de una monocromía austera y monótona, utilizaba únicamente las gamas grises y oscuras al lado de los ocres y tierras. Construía la forma dando a cada variación de color o de tono un plano diferente y remarcando cada variación de la forma

con un cambio de color. Los cubistas depositaban simplemente el color y evitaban la pincelada, que, de alguna manera, habría podido expresar el estado anímico del artista en detrimento de la realidad del objeto. El sistema de las visiones múltiples y simultáneas, que utilizaban para expresar volumen, les servía también para expresar el movimiento, que representaban mediante visiones múltiples de las diferentes posiciones del objeto, distante en el tiempo. Era la versión cubista de la dimensión espacio-tiempo.

 

"Que ¿cuáles son los objetivos que me propuse al hacer cubismo? Pintar y nada más. Pintar buscando una nueva expresión desnuda de todo realismo inútil con un método unido sólo a mi pensamiento –sin esclavizarme ni asociarme con una realidad objetiva. Es mi voluntad la que toma forma fuera de todo esquema extrínseco, sin considerar lo que el público o la crítica digan".

Picasso, Del Pomar, 1932, p. 126

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Etapas

Generalmente se acepta la división del cubismo en tres períodos:

    Cubismo  cezanniano (1907-1 909): se caracteriza por la tendencia a la construcción simplificada y geometrizada y por la influencia primitivista.

    Cubismo  analítico (1909-1912): sometía los objetos a un proceso de descomposición que establecía ritmos dinámicos en la estructura de la obra. El motivo tenía que ser reconstruido mentalmente por el espectador, ya que los objetos representados eran descritos mediante fragmentos, como si el espectador los viera desde varios lugares a la vez. Era una superación de las representaciones tradicionales de tipo tridimensional que añadía la presencia virtual de la cuarta dimensión al plantear las obras en espacio-tiempo. De esta manera, el movimiento cubista asimiló elementos del clima cultural originado por las nociones fisicomatemáticas de Einstein y de Minkowski. La Fábrica en Horta de Ebro (1909) ya sólo contenía elementos geométricos, cuadrangulares más o menos romboidales o trapezoidales, y triángulos, con la excepción de las esquematizadas hojas de palmera. El verdadero protagonista son las transiciones, que dan al conjunto un juego de sombras y brillos que lo hacen vivo y atractivo. El ejercicio, que era fácil con la arquitectura, porqué ya es geométrica, fue trasladado al tema, más difícil, de la figura humana. Un Retrato de Fernande (1909) todavía hecho en Horta, convierte su rostro en una especie de montaje de estructuras elementales, separadas por transiciones muy acentuadas. Poco a poco, cada una de las partículas de esta especie de montaje iba cogiendo personalidad y así permitía dar a la vez aspectos diferentes de un mismo volumen, ya que no era necesario que concordaran con el volumen vecino. Así se produjo el fenómeno que es realmente analítico: extraer partes del conjunto con tal de ponerlas de relieve y poder llegar a superar la visión única tradicional hasta dar a la vez cosas que vemos y cosas que sabemos o que veríamos desde otro ángulo. Esta gran complejidad dará aspecto de rompecabezas a obras de 1910, como la Chica con mandolina -donde vemos una parte baja de tres dimensiones y una parte alta del todo plana-, o como la grisalla calidoscópica y perdedora del Retrato de Ambroise Vollard, que no por perdedor deja de tener un gran parecido con el modelo. Pronto, tanto Picaso como Braque, llegaron a una especie de trinchamiento del análisis que diluía toda idea de conjunto del objeto, aunque servía muy bien al conjunto del cuadro. Concentrados en las cuestiones estructurales, dejaban el color en segundo plano, y en realidad trabajaban con grises, sobre todo a base de tonos marrones, y lo hacían de manera tan parecida que, en 1911, el Acordeonista de Picaso y el Guitarrista de Braque son casi idénticos y casi abstractos.

    Cubismo  sintético (1913-1914): la radicalización del análisis había conducido la pintura de Picasso y Braque a una evidente monotonía, de resultados siempre parecidos. Entre los dos concibieron la salida: fue el cubismo sintético, que tomó forma en 1912. Se valoró fundamentalmente la ordenación intelectual de las obras, de manera que predominaran los equilibrios compositivos y la estructuración formal. Desde el punto de vista técnico es fundamental la aplicación, desde 1912, del collage. Básicamente consistía en coger elementos procedentes del análisis de los objetos y a partir de ellos construir libremente un objeto nuevo, que ya no sería la imagen de nada sino una realidad creada por el trabajo del artista. Para poner de relieve este carácter de la nueva pintura, para la cual el objeto había dejado de ser el punto de partida y se había convertido en el punto de llegada, las composiciones sintéticas a menudo no llenaban la totalidad de la tela, sino que formaban una mancha en su centro, de forma ovalada, unas veces vertical, otras apaisada. En general, el montaje era hecho a partir de fragmentos de objetos planos, que permitían reconocerlo. Curiosamente, los objetos empleados eran unos cuantos pero no muchos: la mesita, la botella, el sifón, los vasos o las copas, el diario, el violín, el contrabajo, la guitarra, la cafetera, la pipa, los dados, la partitura musical, los naipes, el tablero de ajedrez, la frutera..., las cosas que estaban al alcance de la mano para poner sobre la mesa, y temas derivados del modelo fauvista, como el balcón abierto, la baranda de hierro o el fondo de mar o de nubes. Se añaden los temas que Braque, como pintor de paredes que había sido, conocía bien, como los zócalos, las cenefas, los empapelados y las imitaciones de madera o de mármol. Se añadió Juan Gris, que hizo de teórico del cubismo sintético, con ideas como aquella tan clara que mostraba que si los impresionistas del sol hacían una mancha roja, los cubistas de una mancha roja hacían un sol. El 1912 se inició la costumbre de introducir letras en la pintura. Pronto, las letras, las etiquetas de botella y los motivos decorativos o cenefas ya no fueron pintados, sino que eran papeles reales enganchados. Fue el descubrimiento del collage.

    Picaso y  Braque colaboraron íntimamente en cada una de estas etapas. Su finalidad era hacer del cuadro una forma-objeto que tuviera una realidad propia y una función específica. Al espectador se le quiere enseñar a considerar la forma como parte integrante de la realidad del objeto; ante el cuadro no se tiene que preguntar qué significa, sino como funciona.

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Aportaciones del cubismo

Aunque Picasso acentúe los elementos plásticos y Braque los cromáticos, enumeraremos los elementos que les són comunes y que, de hecho, resumen las aportaciones del cubismo:

  • La no distinción entre la imagen y el fondo; la abolición de la sucesión de los planos en una profundidad ilusoria.
  • La descomposición de los objetos y del espacio y la concepción de la estructura como proceso de agregación formal.
  • La yuxtaposición y la superposición de varias visiones desde puntos diferentes con la intención de presentar los objetos no como aparecen sino como son.
  • La unidad espacio-tiempo, que se consigue al dar simultáneamente en el espacio imágenes que se suceden en el tiempo: el mismo objeto puede aparecer en diferentes puntos del espacio; el espacio se desarrolla alrededor del objeto, en su interior y hasta a través suyo.
  • La identificación de la luz con los planos cromáticos resultantes de la descomposición y la integración de los objetos y del espacio.

La búsqueda de nuevos medios técnicos para realizar en el plano plástico este espacio-objeto.