Anthony Rother (Club Soundgarden Leipzig, 26.04.2008)

 


La primera vez que oí hablar de Anthony Rother fue en un programa de televisión del ya desaparecido canal alemán VIVA2 allá por 1999.
Le hicieron una pequeña entrevista y lo que más me sorprendió fue su físico latino. Me imaginé a alguien más alemán. Debido a su estilo de música, su single de 1998 titulado
Trans Europa Express” y sobre todo a su apellido, muchos creyeron erróneamente que era hijo pródigo de Michael Rother (Kraftwerk, Neu!, Harmonia).

Lo cierto es que, aunque Kraftwerk no son sus padres biológicos, sí lo son a nivel musical.

 

Pasaron los años y Anthony no paró de componer música y lanzar un disco tras otro, gozando cada vez de un mayor número de seguidores.

Con Popkiller (2004), considerado por la crítica internacional como uno de los discos más interesantes del año, rebasó las fronteras del techno, componiendo canciones más melódicas y poperas. El éxito de este trabajo discográfico llamó la atención de productores y sellos discográficos que hasta entonces poco tenían que ver con la música de baile como „Out of line“ oDependent“, que incluyeron temas del disco en sus recopilatorios.
Le siguió „Super Space Model“ en el 2006 y su próximo trabajo se titulará „
My name is Beuys von Telekraft”, que será publicado a finales de mayo en su nuevo sello “Telekraft Recordings”.

 

Sus actuaciones en directo son escasas, pero sí muy especiales. Como él mismo afirma, en sus conciertos intenta tocar todo lo que puede en vivo, aunque ello suponga llevar más instrumentos y artilugios.

El nombre del evento que iba a tener lugar en Leipzig se llamó „Don´t Panic“ y junto a él estaban en el cartel „Pascal Feos“, „Frank Kusserow“ y varios DJs más. Escribo en pasado, porque aparentemente el concierto estaba previsto para el 15 de marzo. Vi el flyer varias semanas después y me dio pena de no haberme enterado a tiempo. Cual fue mi sorpresa cuando, buscando reseñas del concierto en la red, descubrí que lo aplazaron y que iba a tener lugar el 26 de abril.


Llego al local a las once, la supuesta hora de comienzo, y me imagino que la actuación de Anthony Rother estará a punto de comenzar. De todas formas pregunto a que hora actúa y me responden que a eso de las tres de la mañana. Me quedo un poco desilusionado y en la duda de si dar media vuelta y echarme a dormir. Que hago ahora durante cuatro horas?

Decido dar un paseo por los alrededores, es una zona campestre y no hay ni un sólo bar abierto, mejor dicho, ni siquiera hay bares cerrados, únicamente fábricas y casas de coches.
El andar a medianoche sin rumbo me recuerda a los primeros meses en Leipzig, cuando aún no conocía la ciudad, pero no quería perderme ni un sólo concierto.
Camino durante una hora en las cuatro direcciones y al final me doy por vencido y regreso al local. En la entrada me ponen un curioso puño con la cabeza de un punky.

 

 

Para recargar energías después de la caminata, decido ingerir algo de líquido en la carpa que han colocado delante del recinto. Miro lo que tienen, pero no veo más que Heineken, Desperados y otras bebidas raras que jamás había visto.
Le pregunto a la camarera:  - cervezas sólo tienen Heineken y Desperados?

-         si –me responde. - y también tenemos Mixery, que es cerveza con Coca Cola, con limón o con vodka.

Parece mentira que no vendan ni una sola birra alemana. Decido probar una cerveza rara con vodka.
Son las doce y media y está empezando a llegar la gente.

Un breve resumen del „Club Soundgarden“:

Sonido, aclimatación, higiene: excelentes. Por fuera parece una casa terrera a punto de derrumbarse, pero por dentro me llevo una grata sorpresa, porque es una gran pista de baile con pantallas gigantes y dos puertas abiertas ininterrumpidamente que proporcionan la aclimatación ideal (en esa noche la temperatura exterior era de 7 grados), y al fondo dos cuartos separados con asientos.

En los baños, que por cierto son mixtos, tienen contratada una señora de la limpieza. A este oficio en Alemania se le llama „Toilettenfrau“. Son mujeres que trabajan los fines de semana en baños de discotecas y que suelen pedir propina. En esta ocasión tenía un cartel que indicaba la propina exacta: „30 céntimos“.

 

Bebidas y localización: mejorables, como ya he comentado. La única ventaja de un local tan aislado es que el ruido no molesta a nadie y pueden abrir toda la noche.

Los precios son razonables, por ejemplo dos euros cincuenta la cerveza. Aunque con la entrada (9€) podrían haber incluido una consumisión. Aquí es poco habitual, los alemanes son más rácanos.
El DJ que está pinchando es Fank Kusserow. Saco mi cámara y grabo un par de clips de video, pero de repente veo un mensaje en mi display: „error en la óptica“ y el objetivo ya no se vuelve a abrir. Me paso las dos horas siguientes intentando arreglarla. Saco la batería y la tarjeta de memoria y las vuelvo a colocar, pero no logro solucionarlo. Tengo ganas de tirar la cámara contra la pared. He venido aquí y he esperado cuatro horas en el fin del mundo para sacar fotos y ahora me deja colgada.
En ese momento se sienta por allí el DJ Markus Müller, que suele pinchar en casi todas las fiestas electro góticas de Leipzig. Está con tres amigos, obviamente todos de negro. Formamos allí la zona oscura del local, pero yo estoy ocupado con mi jodida cámara.

El público asistente en esa noche es muy variopinto. Hay technos, punkys, etc. Creo que la variedad de un público demuestra la calidad del artista, o al menos es una clara señal de que su música es interesante y vale la pena escucharla.

A eso de las tres de la mañana aparece Anthony Rother con un nuevo look. Se ha radicalizado, ahora tiene una cresta. „We are punks“ es el nombre del último recopilatorio de su sello „Datapunk“.
Destapa sus artilugios y distingo un teclado, un vocoder y una caja de ritmo. Comienza con un tema instrumental y posteriormente toca canciones de casi todos sus discos. El público empieza a gritar cuando suenan los primeros acordes de „Father“ oPunks“.

Tampoco falta „Little Computer People“. Todos los temas están mezclados, preparados para la ocasión y se acompañan de proyecciones sincronizadas. Se nota que se lo ha currado.

Lo que ameniza sus actuaciones es el cambio de voz de un tema a otro, a veces voz a secas, otras con vocoder o megáfono.

Hay varias cámaras de video filmando la actuación, por lo tanto no me extrañaría que pronto tengamos un video oficial de este concierto.

En total toca durante hora y media sin pausas, todo él solo. No hubo fallos, ni momentos aburridos.

Cuando salgo del local son cerca de las cuatro y media, ya comienza a salir el sol y los pájaros no paran de cantar como locos. Uno se posa sobre un cable de alta tensión y al abrir el pico suena como un vocoder. No sé si es porque se está electrocutando o si la Mixery que me tomé tiene efectos secundarios...

Y la ley de Murphy no falla. Cuando llego a mi casa enciendo la cámara y funciona perfectamente.

 

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