|
En este capítulo analizamos tus hábitos de aprendizaje. No hay hábitos buenos ni malos. Se trata de aprender, y cada uno tiene su manera. Es bueno, por eso, que conozcas más a fondo la tuya. Porque seguro que la puedes mejorar.
Más adelante en el curso trataremos sobre los métodos de aprendizaje con más profundidad. De momento, hay que prever el aprendizaje de este curso en sí mismo.
El aprendizaje tiene valor en sí mismo en cuanto se transforma en conducta. Aprendemos a conducir un coche no porque sí, sino porque nuestro objetivo es ser capaces de conducir. Aprendemos una lengua extranjera para poder ser capaces de comunicarnos con gente que no es de nuestro país. Hasta en el deporte, el aprendizaje y el entrenamiento (que es parte del aprendizaje) van encarados a objetivos, sean competitivos o de placer (estar en una determinada forma física).
APRENDIZAJE CAMBIO DE CONDUCTA |
Una de las trampas de la sociedad de hoy en día es hacernos creer que podemos cambiar de conductas sin esfuerzo de aprendizaje, incluso hacernos creer que hay un cierto automatismo o magia por la que podemos cambiar. Un sencillo ejemplo es el de los electrodomésticos. Casi un 80% de la gente tiene dificultades en programar su aparato de vídeo, sub-utiliza su ordenador personal o tiene problemas con su cámara de vídeo. ¿Por qué? Todo nos viene con instrucciones. No se nos oculta nada. Pero, en la práctica, leemos las instrucciones pero no aprendemos. La información no es suficiente para aprender y, por tanto, para cambiar la conducta.
LA INFORMACIÓN NO BASTA PARA APRENDER |
Al mismo tiempo, lo que sentimos es clave en el aprendizaje. Todos tenemos la experiencia de haber tenido un maestro que nos hizo apreciar las ciencias naturales, las lenguas o las mates, o al contrario. Nos pegaron un sentimiento. Nuestra sociedad pretende ser objetiva, los hechos son los hechos y se da poco valor a los sentimientos. En el aprendizaje los sentimientos juegan un papel clave. No quiero decir que tener buenos sentimientos hacia el inglés me convierta automáticamente en alguien que habla bien inglés. Lo que quiero decir es que los sentimientos son como la gasolina para el coche. Nuestro cerebro y nuestro intelecto, el motor, pueden ser muy buenos pero necesitaremos gasolina de calidad para avanzar.
Todos hemos oído decir: yo no soy capaz de hacer esto, o de aprender aquello. Es un sentimiento. También hay quien tiene complejos: yo no llegaré nunca, si hubiera tenido otro tipo de vida... son sentimientos. O el que se pone a estudiar como un loco movido sólo por la idea de que ganará mucho dinero en el futuro. Son sentimientos. El motor más importante para aprender es el deseo.
LOS SENTIMIENTOS (DESEO) |
 |
TIENEN UN PAPEL CLAVE EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE |
|
También tenemos hábitos (predisposiciones y tendencias). Nos levantamos tarde por la mañana o nos dormimos viendo la tele por la noche. Somos puntuales o llegamos tarde. Nos asustamos enseguida o nos sentimos valientes. Nos gusta planificar o vivimos en desorden. Dejamos para mañana las cosas difíciles o no podemos dormir sin resolver los problemas. La mayor parte de nosotros tenemos una vida basada en rutinas.
En el aprendizaje los hábitos son la base. Sin un hábito de estudio no podemos hacer progresos. Lo sabemos desde pequeños. Aún así, muy poca gente ha conseguido a lo largo de la vida establecer un hábito para aprender. Un diario puede ser un instrumento para llenar un momento vacío o puede ser una buena herramienta de aprendizaje. Depende de los hábitos, del método. Es una pena que en las escuelas y universidades no enseñen estos hábitos: se dan por supuestos. Incluso en determinados idiomas, como el inglés, los alumnos no aprenden sólo la gramática, sino un hábito de expresarse adecuadamente. Por eso, a menudo nos quedamos sorprendidos cuando oímos a personas de habla inglesa, de cualquier condición, sabiendo hablar. Tienen el hábito de hablar bien, de expresarse.
La palabra disciplina tiene una connotación despectiva en nuestra cultura. Nos recuerda pasarlo mal, sacrificio, sufrir. No hay hábitos sin disciplina.
Este triángulo es la base del aprendizaje.
|