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Direcciones cambiantes en la comunicación digital
La emergencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha supuesto un desplazamiento radical de su definición moderna, provocando el surgimiento de nuevas dimensiones comunicativas. Los efectos y consecuencias finales del proceso general de actualización y/o redefinición al que estamos asistiendo resultan aún inciertas. La digitalización creciente de procesos y productos comunicativos a lo largo de la última década está implicando importantes cambios, no sólo en los contenidos comunicativos, sino también en las tareas asociadas necesarias para su creación, producción y difusión.
Frente al carácter cerrado, estable y mayoritariamente limitado de los contenidos en los medios de comunicación tradicionales, la acción comunicativa a través de los nuevos medios de comunicación digital ofrece contenidos típicamente flexibles, inestables e incluso ilimitados, provocando así un desplazamiento de modelos comunes anteriores y la necesidad de estudio y prospección de nuevas pautas para su necesaria comprensión crítica.
Asimismo, frente a la estructuración mayoritariamente unitaria y lineal del modelo comunicativo –narrativo– clásico, en las producciones audiovisuales multimedia resulta esencial su estructuración como complejos hipertextos electrónicos, en los que se manifiesta la posibilidad inherente de abrir el texto en lugar de clausurarlo.
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"… evitar estructurarlo demasiado, evitar darle ese suplemento de estructura que le vendría de una disertación y lo clausuraría: es esparcir el texto en lugar de recogerlo".
Roland Barthes (1970). S/Z.
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Frente a la habitual primacía de la unidad como objetivo final resultante en las producciones analógicas, en las nuevas producciones audiovisuales interactivas de naturaleza digital priman de manera singular la autonomía y singularidad de las unidades que las componen, de cada una de las partes y fragmentos que configuran el puzzle disperso que supone una producción de naturaleza multimedia.

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Representación gráfica de la interconectividad propia de los sistemas abiertos de comunicación [Imagen extraída de la obra de Gilles Deleuze y Felix Guattari (1976). Mil Plateau.
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"El soporte digital fractura la linealidad narrativa propia de los soportes analógicos, confiere al texto una arquitectura poliédrica, lo abre y lo expande, lo fragmenta y lo convierte, gracias a las redes, en ubicuo y participativo".
Guillem Bou (1997). El guión multimedia.
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Esta importancia renovada de las unidades interiores, de las lexias –de acuerdo con la expresión propuesta por Roland Barthes en 1970 y hoy común a partir de su aceptación e institucionalización por parte de George P. Landow del nuevo territorio discursivo hipertextual– expande la tarea del autor digital desde la unidad hacia la multiplicidad, desde el relato lineal hacia un discurso plural.
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"La lexia no es más que la envoltura de un volumen semántico, la cresta del texto plural, dispuesto como un banquete de sentidos posibles (aunque regulados, atestiguados por una lectura sistemática) bajo el flujo del discurso: la lexia y sus unidades formarán de esta manera una especie de bubo multifacético".
Roland Barthes (1970). S/Z.
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La nueva textualidad electrónica desplaza los lugares comunes habituales del escritor lineal, propios de la cultura tipográfica impresa. "El hipertexto electrónico, última extensión de la escritura, plantea muchas cuestiones y problemas acerca de la cultura, el poder y el individuo, pero no es más (ni menos) natural que cualquier otra forma de escritura, la más prodigiosa y a la vez la más destructiva de todas las tecnologías [...]. Deben abandonarse los actuales sistemas conceptuales basados en nociones como centro, margen, jerarquía y linealidad, y sustituirlos por otras de multilinealidad, nodos, nexos y redes" (Landow, 1992).
En el seno de este proceso de cambio y sustitución de nociones y herramientas claves, la producción de las aplicaciones y sistemas de comunicación digital vive aún actualmente una fase de investigación de sus posibilidades y alcance. No existe en la actualidad una tradición (propiamente) no lineal. Las direcciones resultan en el hoy demasiado cambiantes: en el mercado, en la industria, en la sociedad.
Abrir la pantalla
En la comunicación digital, la pantalla ya no resulta un espacio cerrado de exposición de datos; la pantalla debe concebirse como un campo abierto de acontecimientos, como un no lugar desterritorializado capaz de convertir al usuario en el auténtico actor de la aplicación.
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En la comunicación digital, la pantalla ya no resulta un espacio cerrado de exposición de datos, la pantalla debe concebirse como un campo abierto de acontecimientos. |
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Si –pongamos por ejemplo– la redacción de un guión audiovisual consistía en la obtención de un plan detallado de las escenas [unidades] que, pretendidamente, forman parte del conjunto discursivo que se iba a generar a posteriori, un guión interactivo consistirá igualmente en un plan detallado de escenas, pero concebidas éstas ya no como unidades estáticas, sino como "lo que el usuario hace, ve y oye en un cierto momento durante la ejecución de una aplicación, grupos de elementos multimedia que se conjugan para formar unidades" (Orihuela, 1999).
La comunicación interactiva consiste en una tarea intensiva y renovada de visualización de información dinámica y cambiante. La previsualización habitual de un proyecto comunicativo que implicaba todo proceso de guionización sigue centrada en el territorio multimedia en la selección y estructuración de unas determinadas unidades significativas, pero de unas unidades que ahora, en lugar de permanecer estables y definidas, forman parte del imprevisible caleidoscopio en el que se convertirá una determinada interfaz gráfica de usuario en cada una de sus visitas.
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"El ordenador aúna el mosaico espacial de la página del periódico, el mosaico temporal de las películas y el mosaico participativo del mando a distancia de la televisión. El ordenador nos ofrece nuevos modos de enfrentarnos a lo fragmentario. Nos ofrece un caleidoscopio multidimensional con el que podemos reorganizar los fragmentos una y otra vez, y nos permite cambiar alternativamente de formas de organización-mosaico".
Janet H. Murray (1997). Hamlet on the Holodeck.
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La dimensión gráfica y visual resulta así esencial en las producciones interactivas multimedia, incluso para los bloques de contenido estrictamente textual. El texto (digital) deviene imagen, igualado en todas y cada una de sus características con cualquier otro elemento reducido al común código binario digital de ceros y unos. Las fronteras entre texto e imagen, entre lenguaje visual y lenguaje verbal, se desdibujan.
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"En una pantalla, yo no puedo ver un texto, sino sólo una imagen [...] La escritura requiere una distancia que Internet anula con su obsesión de simultaneidad. Internet y el ordenador dan lugar a otro lenguaje, a otra manera de funcionar, con sus propias normas. El ordenador hace pensar de otro modo".
Baudrillard (1997). Écran total.
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La conciencia sobre los efectos que plantean los nuevos entornos digitales para la acción comunicativa promueve la redefinición de un amplio abanico de conceptos y categorías utilizadas (demasiado) habitualmente de manera acrítica. La lectura como navegación, el envejecimiento de la cultura tipográfica, la pérdida de las fronteras disciplinares o la actual preeminencia de nociones como por ejemplo red, nexo y nodo constituyen sólo algunos de los nuevos lugares que la era digital sitúa en el espacio discursivo central para la acción comunicativa.
Formas abiertas
Los sistemas hipertextuales multimedia dan pie y lugar a obras configuradas por unidades relacionadas electrónicamente en múltiples trayectos, estructuradas a partir del salto y la relación de bloques de textos, imágenes y sonidos sobre una misma base operativa. Su naturaleza obedece a un extenso montaje formado por una estructura discontinua, tejida a partir de enlaces de todo tipo, tanto internos, como externos.

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Estructura web no lineal ejemplificativa del conjunto de aplicaciones interactivas
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La comunicación hipertextual plantea, así, un espacio metodológico y productivo abierto, sometido a cambios y transformaciones continuas: una proposición no definitiva, sin conclusión. Frente a la unidad, el hipertexto aporta la pluralidad. Ante la definición de la obra, el hipertexto resulta indefinido. Frente al carácter cerrado, acabado, al que no se le puede añadir ni sacar nada, el hipertexto promueve un carácter abierto, potencialmente sometido a la alteración y la metamorfosis más completa.
De un modo revolucionario, la producción comunicativa en los entornos hipertextuales se caracteriza por su potencialidad de implementación efectiva de aplicaciones sin linealidad, multiformes: obras cambiantes, de apariencia incierta, capaces de adoptar nuevas definiciones en cada una de sus (infinitas) actualizaciones en manos de cada uno de sus usuarios.

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El concepto de caleidoscopio metaforiza comúnmente el conjunto de imágenes y aplicaciones visuales multimedia.
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Imágenes, formas, textos y sonidos interrelacionados que encuentran su particular alter ego en la figura del caleidoscopio: un tipo de mosaico variable, fragmentario y dinámico de luces y colores que cambian sólo a partir de la intervención dinámica. Un mosaico que puede llegar a definir estructuras rizomáticas, esto es, laberintos dinámicos en perpetua transformación donde detenerse y vagabundear sin un destino ni objetivos claros.
Nuevos viejos media
Los medios de comunicación de masas tradicionales están viviendo un proceso de refundación de su naturaleza y de sus fines. A nadie se le escapa ya cómo la emergencia de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ha supuesto un desplazamiento radical de su definición moderna, provocando el surgimiento de nuevas dimensiones comunicativas.
La constatación explícita de este proceso abre un interesante debate sobre el alcance de la novedad de los media digitales o de los, así denominados, new media, en relación con sus antecesores no digitales. ¿Duplicidad real o ilusoria? Los anteriores canales unitarios devienen hoy dobles: periodismo y periodismo digital, cinema y software cinema, televisión y televisión interactiva, mail y e-mail, etc. y así con prácticamente todos y cada uno de los nuevos viejos media.
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| Los anteriores canales unitarios devienen hoy dobles. |
Esta nueva y vieja realidad simultánea nos interroga. ¿El proceso reciente de adaptación de los mass media tradicionales al nuevo hábitat digital supone sólo un salto evolutivo de las viejas especies, o, por el contrario, estamos asistiendo al surgimiento (revolucionario) de –si se me acepta la analogía animal– especies nuevas? En otras palabras, ¿la lógica que domina dicho proceso de digitalización esconde (plena) novedad o se trata de (mera) evolución? Tal es el sentido del debate que se esconde tras los sentidos y posiciones enfrentadas sobre la validez y sentido último del (nuevo) término new media.
Las respuestas evolutivas al debate planteado matizan y aceptan con cautela la supuesta independencia de los nuevos media frente a los viejos, señalando el peligro que supone convertir la expresión new media en una nueva consigna de moda transitoria y de rápida caducidad, y analizando críticamente como "the very term «new media» is ambiguous. Is video still a «new» medium? Are operating systems media? Is hypertext a different medium than the electronic book? In the end, the phrase «new media» turns out to be yet another placeholder, this time for whatever we eventually agree to name these cultural productions" (Lunenfeld, 1999).
Por el contrario, en las soluciones vanguardistas opuestas, la misma etiqueta, más allá de su posible uso meramente descriptivo, posee y ejemplifica una situación realmente revolucionaria: "in the 1990s the term «new media» was used as shorthand for new cultural forms which depend on digital computers for distribution: CD-ROMs and DVD-ROMs, Web sites, computer games, hypertext and hypermedia applications. But beyond its descriptive meaning, the term also carried with it some of the promise of radical cultural innovation" (Manovich, 1999).
Con la llegada e implementación de los new media –bien en el sentido descriptivo (evolucionista) del término, bien en el sentido vanguardista (revolucionario) de éste–, el trabajo del autor de producciones interactivas multimedia abandona su fundamentación en el establecimiento de límites, para pasar, cuando menos, a una nueva situación de desdibujamiento y reducción de tales límites. Actualmente, se tratará así, en numerosas ocasiones, de (paradójicamente) desaprender lo aprendido, "because limiting options is what most linear writers have been trained to do. In a linear video, film or book, it si essencial to find just the right shot, scene, or sentence to express your meaning" (Garrand 2001).

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En oposición al creador audiovisual tradicional, el nuevo creador de producciones interactivas y multimedia no debe establecer ya una única dirección de sentido, un único itinerario de lectura y/o recepción, para pasar a entrenarse de manera renovada en la capacidad de promoción de figuras y formas cambiantes.
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