Introducción

Ahora ya hemos aprendido a identificar exactamente la información que nuestro usuario necesita y con un poco de suerte, además, también la habremos localizado.

Es el momento de dar un paso más, convertirla en fácilmente asimilable por el usuario. En un entorno como el actual, en el que la oferta de información gratuita y los medios para acceder se han multiplicado gracias a Internet, una oportunidad para el documentalista es hacer que la información llegue al usuario en formato directamente utilizable, cosa que le permitirá ahorrar tiempo. Esto se denomina añadir valor a la información o a los resultados obtenidos de la búsqueda.

Sin embargo, ¿cómo podemos añadir valor cuando la consulta que nos han hecho se reduce a facilitar una dirección de un organismo? Y por otro lado, ¿cómo podemos añadir valor a los resultados de una búsqueda sobre un tema muy especializado en el que no somos expertos? El proceso de añadir valor se concreta en dos aspectos, que la mayoría de los usuarios aprecian:

 

Ahorrar tiempo.
 

Facilitar la asimilación de la información mediante lo siguiente:
 

Analizar, sintetizar y evaluar los resultados obtenidos de la búsqueda.

Concretamente, nuestra tarea de intermediarios se tiene que situar allí donde sea más necesaria, dentro de la cadena de la transformación de los datos en conocimiento:

A continuación aprenderemos a añadir valor a la información haciendo tareas de tratamiento del contenido y de mejora de la presentación de los resultados.

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